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Chile y Argentina insistirán en su propuesta para crear una nueva Area de Protección Marina en la Antártica

Por La Prensa Austral martes 13 de noviembre del 2018

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Ante la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos

El Doctor en Biología Marina, César Cárdenas, formó parte de este trabajo mancomunado entre el Instituto Antártico Argentino y el Instituto Antártico Chileno que, en octubre pasado, no logró la unanimidad de los miembros de la CCRVMA, pero mantiene su optimismo respecto de que el próximo año se insistirá en este planteamiento en Hobart, Australia

Elia Simeone R.

esimeone@laprensaaustral.cl

Octubre no fue un buen mes respecto del sueño que abrigan científicos y expertos de diversas naciones de avanzar en la protección del Océano Antártico, luego de que la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA) se reuniera y no lograra unanimidad para crear un Area Marina Protegida en el denominado Dominio 1 (oeste de la Península Antártica y sur del Arco de Scotia).

Esta mala noticia dio la vuelta al mundo y fue repudiada por diversos grupos científicos y ambientalistas. Pero, lo que pocos saben es que fueron expertos del Instituto Antártico Argentina (IAA) y el Instituto Antártico Chileno (Inach) los que realizaron el trabajo conjunto que derivó en dicha propuesta presentada para proteger el Océano Antártico.

“Sin lugar a dudas que éste ha sido el trabajo más importante que, en forma mancomunada, hemos desarrollado ambos países”, aseveró el Doctor en Biología Marina, César Cárdenas, quien es parte de este grupo binacional de expertos desde 2015.

Esto también fue refrendado por el director nacional del Instituto Antártico Chileno, Dr. Marcelo Leppe, al destacar la labor conjunta realizada por este grupo binacional.

“Ambos países siempre han tenido algo qué decir en el tema antártico, siendo miembros importantes en el sistema del Tratado Antártico, pero es la primera vez que se trabaja en una propuesta de este tipo y con todas las implicancias que ello tiene, siendo algo que no se ha hecho. Tanto Chile como Argentina han pasado a ser un poco líderes y ahora buscamos con esta propuesta establecer parámetros en términos de desarrollo sustentable y conservación de recursos”, agregó Cárdenas.

La proyectada Area Marina Protegida colindante a nuestro territorio pretendía insertarse dentro de la red de Areas Marinas Protegidas que se votó crear en 2012, por unanimidad, al interior de la CCRVMA. Esta comisión fue fundada en 1982 por una convención internacional con la finalidad de conservar la flora y la fauna marina en el Continente Helado y para servir de contención al interés creciente de explotar comercialmente el krill, que es un componente esencial del ecosistema antártico, además de otras explotaciones excesivas de otros recursos marinos.

Este impulso llevó a la creación del Area Marina Protegida del Mar de Ross en 2015, pero, luego, comenzaron a surgir algunas reticencias, como las expuestas durante la última reunión de octubre pasado de la CCRVMA, en que Rusia y China se opusieron a la propuesta chileno-argentina.

“En este caso, Rusia y China plantearon que no creen que este tipo de declaraciones tengan una real incidencia en fenómenos como el cambio climático y estiman que no es conveniente dejar cerradas puertas en tornos a ciertas actividades (como la pesca) en algunas latitudes”, hizo ver Cárdenas.

 

¿Por qué es necesario el resguardo?

 

El fundamento del trabajo presentado por los institutos antárticos de Chile y Argentina es que el oeste de la Península Antártica se encuentra sujeto a cambios ambientales continuos, incluyendo el calentamiento de la atmósfera y el océano, modificaciones en la extensión y duración del hielo marino, cambio en las precipitaciones, desprendimientos de hielo, acidificación del océano y cambios en el régimen eólico.

Otro aspecto hecho notar es que es la región más productiva del continente, tanto desde el punto de vista de la pesca como de la actividad turística y que es también la zona con mayor presencia de los distintos programas antárticos nacionales que operan en dichas latitudes.

La Antártica no es sólo el territorio más austral, sino que tiene la reserva de agua dulce más grande del mundo (72% aproximadamente). Es considerada un laboratorio a cielo abierto que permite medir el efecto del calentamiento global sobre sus hielos de más de 800 mil millones de años.

Alberga de una biodiversidad maravillosa, endémica, entre los que destacan los extremófilos, que hoy están siendo valorados desde la industria farmacéutica por los principios activos que permitirían curar diversos males, como algunos tipo de cáncer y el Alzheimer.

Está lleno de recursos no renovables como carbón, gas, oro, petróleo, cromo, cuya explotación está vedada por el Tratado Antártico.

En este contexto, son varios los objetivos que sustenta la presentación chileno-argentina: 1.- La protección de hábitats representativos de recursos marinos vivos; 2.- La preservación de procesos ecosistémicos; 3.- La protección de áreas vitales para los ciclos de vida del zooplancton, los peces, mamíferos y aves; y 4.- El mantenimiento de áreas de referencias para la investigación científica y su seguimiento.

Cárdenas apuntó que tienen especial relevancia los efectos del cambio climático y los de la pesquería, principalmente la de kril, siendo un dato no menor que el 75% de la población de este diminuto crustáceo circumpolar se encuentra en dicha área.

“Los objetivos se desarrollan con miras a la representatividad, es decir, la protección de una adecuada proporción de ambientes bénticos (de fondos marinos) y pelágicos (aguas superficiales); la mitigación de las amenazas, dando pie al estudio y monitoreo para evaluar hasta qué punto las amenazas al ambiente son efectivamente evitadas o mitigadas por el Area Marina Protegida ; y respecto de áreas de referencia científica, con la finalidad de estudiar zonas en las que no tuvo ni tiene lugar la pesca o, si ésta ocurrió, fue de forma limitada, a fin de comprender sus efectos y los de la variabilidad ambiental y el cambio climático”, explicó.

ZONAS DEL AMP

El Area Marina Protegida comprende tres zonas diferenciadas entre sí que, a su vez, se subdividen en diversas áreas:

1.- La Zona de Protección General (GPZ), diseñadas para la protección representativa de los diferentes hábitats y biorregiones. Aquí puede realizarse pesca de investigación dentro de ciertos límites.

2.- La Zona de Investigación de la Pesquería del Kril (KFRZ), que busca contribuir a la protección representativa y específica de objetivos de protección bentónicos y servir como área de referencia científica. Los miembros de la CCRVMA podrán realizar pesca de kril dentro de ciertos límites.

3.- La Zona Especial de Manejo Pesquero (SFMZ), que busca la protección representativa de objetivos bénticos específicos y la mitigación del impacto de la pesca.