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  • Juan Lleucún Muñoz

Científicos evaluarán respuestas de especies claves subantárticas y antárticas al cambio climático

Por La Prensa Austral martes 12 de marzo del 2019

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Fotos Gentileza Umag

Estudiar los impactos del retroceso glaciar en los bosques de algas de la región austrai y el continente antartico, como consecuencia del calentamiento global, es el nuevo desafío del equipo de investigadores dirigido por los Doctores Andrés Mansilla, Silvia Murcia y Martha Calderón, de la Universidad de Magallanes, en asociación con los Doctores Pilar Haye y Nicolás Segovia de la Universidad Católica del Norte, y de investigadores de las Universidades de Bremen en Alemania y Sungkyunkwan en Corea del Sur, entre otras.

Se trata de tres nuevos proyectos financiados por el Programa Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondecyt) de Conicyt y el Instituto Antártico Chileno.

En sinergia, estas tres iniciativas buscan maximizar los recursos otorgados a la investigación, fomentando las colaboraciones científicas a nivel local, regional, nacional e internacional, y potenciando la complementariedad de los resultados que darán continuidad a los 18 años de investigaciones sobre las comunidades bentónicas (o de los fondos) y de las macroalgas, como proveedores claves de servicios socio-ecológicos y ecosistémicos.

“El cambio climático está alterando regiones del continente antártico y del Ártico más rápidamente que cualquier otras regiones de la Tierra. La disminución o retroceso de los glaciares y de la cubierta de hielo marino, son algunos de los principales problemas ambientales mundiales en la actualidad   y lo será durante las próximas décadas, debido al aumento de la temperatura, que conducen al derretimiento del hielo marino costero, con la consecuente erosión de los fondos. Este creciente fenómeno está generando cambios en la distribución de especies como ya se ha demostrado que ocurre con los pingüinos, por ejemplo. En este contexto, las macroalgas subantárticas y antárticas -fundamento vital del ecosistema marino- pueden expandir su rango hacia el polo, siguiendo las alteraciones térmicas y ocupando nuevos nichos ecológicos (hábitat) que se abren producto del retroceso glaciar y del hielo marino. Dado el importante sustento ecológico que representan las algas, requerimos investigar cómo responden a los cambios climáticos, especialmente notorios en altas latitudes”, explicó el Dr. Mansilla.

El estudio de los bosques de algas permitirá medir el impacto del cambio climático en la zona. La fotografía muestra al alga parda Adenocystis utricularis.

La primera de estas iniciativas titulada “Estudios genómicos, fisiológicos y ecológicos para conocer las respuestas de macroalgas antárticas y subantárticas al cambio climático y el retroceso glaciar”, avanzará en el conocimiento de la genética y la ecofisiología de estos organismos fotosintetizadores, al responder a preguntas como ¿cuánto demoran las algas en colonizar nuevos nichos ecológicos producto del retroceso glaciar? Estos desplazamientos que ocurren en Magallanes, ¿se repiten en la Antártica con la misma rapidez? En términos eco-fisiológicos, genómicos y metabólicos, ¿qué sucede con el alga que colonizó un nicho nuevo en relación a la que no se expuso al mismo estrés?, ¿cambia su genómica o cómo se adaptó a la nueva condición?, entre otras interrogantes. “Estos procesos de adaptación de las especies, y su colonización de nuevos hábitats que deja expuesto el hielo en retroceso, están ocurriendo e incrementándose en toda la región patagónica y en la Antártica. Sin embargo, se conoce relativamente poco o nada sobre estos procesos de colonización de nuevos sustratos tras el deshielo en el medio marino costero”, explicó el biólogo.

Impacto en las algas 

La Dra. Silvia Murcia, directora del segundo proyecto llamado “Impactos del cambio climático y el retroceso glaciar en las comunidades de algas antárticas” patrocinado por el Instituto Antártico Chileno (INACH), contó que esta investigación propone “un enfoque interdisciplinario para evaluar cómo las algas endémicas antárticas hacen frente a los cambios de su ambiente, provocados por el clima en una gama de escalas espaciales y temporales: desde la comunidad de organismos en pocos centímetros, hasta cientos de kilómetros que abarca la Península Antártica; desde el tiempo transcurrido a partir de la división de los continentes hasta el presente, y cubriendo gradientes latitudinales (61º – 68º Sur), gradientes de profundidad (0-20 metros) y de retroceso del hielo.”

Estudio sobre las coralinas

El tercer proyecto “Desentrañando el ADN de las algas coralinas: desde la diversidad molecular hasta el tiempo de divergencia en las regiones sub-Antártica de Magallanes y la Antártica”, lo lidera la Dra. Martha Calderón y también está financiado por Fondecyt. Las algas coralinas tienen las paredes celulares impregnadas con carbonato de calcio (calcita). Estas algas forman microhábitats y promueven la colonización de especies marinas de importancia económica en la región subantártica de Magallanes, como moluscos, centollas, centollón, ostiones y caracoles, entre otros. “Sin embargo, este grupo de algas es particularmente vulnerable a la acidificación de los océanos a causa del cambio climático. Dicho estudio busca evaluar la diversidad de especies de algas coralinas en las regiones antártica y subantártica de Magallanes, utilizando observaciones anatómicas y datos de secuencias de ADN con marcadores genéticos. Además, se estudiará la estructura genética de estas algas para evaluar cómo los cambios ambientales están afectado las poblaciones y conocer el estado de conservación de las especies”, indicó.

Los lugares de estudio de los tres proyectos incluyen regiones con influencia glaciar en la región de Magallanes, por ejemplo los glaciares del Canal de las Montañas, Parry y Pía. Y en el Continente Antártico incluyen Caleta Excurra, Bahía Fildes y Bahía Chile, y las bases de la Armada, Yelcho y Carvajal, al sur del círculo polar. Las respuestas que el equipo de biólogos investigadores obtengan, se sumarán a los resultados logrados durante estudios previos también financiados por Fondecyt de Conicyt, en los que estos científicos han recorrido desde Última Esperanza hasta el Círculo Polar Antártico, con el apoyo logístico del Inach y de los buques de la Armada de Chile.