Necrológicas
  • Amina Rodríguez vda. de Molina
  • Rodolfo Antonio Godoy Huenteo
  • Fernando Muñoz Subiabre

Conexiones geológicas entre Sudamérica y la Antártica

Por La Prensa Austral domingo 25 de febrero del 2018

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“Este trabajo pretende informar acerca de las conexiones geológicas que existieron entre estos continentes, utilizando información científica, expresada sin la rigurosidad de un texto para científicos.

“Mucho se ha especulado acerca del tipo de conexión que pudo haber existido entre Sudamérica y la Antártica y que hubiera permitido migraciones entre ambas: terrestre por yuxtaposición de las masas continentales hoy separadas por océanos; balsa vegetal que podría transportar animales de un continente a otro a través del mar; corredor terrestre emergido a través del actual océano Atlántico, hoy desaparecido, entre otras. Sin embargo, la más verosímil es que haya existido una continuidad de terrenos por el sur de Africa hasta la Patagonia, incluyendo territorios que hoy son parte de la Antártica, antes de la separación total de los tres continentes que habría ocurrido en el Oligoceno (hace 33 Ma).

 “En este punto, vale la pena hacer notar que en la superficie de la Tierra existen dos tipos de corteza, término con que se refiere a la porción sólida y rígida más externa del planeta: aquella que existe en los continentes y la que existe en los océanos. La primera es más gruesa y liviana, por lo que su superficie es más elevada que aquella de la corteza oceánica, que es más delgada y densa.

“Para separar dos fragmentos de continente, como podría ser el caso de la península Antártica y Patagonia, es necesario crear un océano entre ellas. La manera en que crece un océano, se explica por el proceso de expansión de los fondos oceánicos, argumentos que son parte de la Teoría de la Tectónica de Placas.

“El mecanismo se basa en el acceso continuo de magmas a la superficie, a lo largo de cadenas montañosas submarinas, denominadas cadenas hemioceánicas. En ellas, al consolidarse el magma, se origina la corteza oceánica, que a su vez es separada en dos por los nuevos accesos de magma, que empujan hacia ambos lados la corteza oceánica recientemente formada, haciendo con ello crecer a los océanos.

“Este proceso deja huellas que pueden detectarse mediante estudios geofísicos y geológicos de la corteza oceánica, para establecer la edad en que se separaron los continentes adyacentes a la dorsal hemioceánica considerada.

“Esto sigue ocurriendo en la actualidad en los principales océanos del mundo, los que se van expandiendo en desmedro de otros que, necesariamente, se achican para preservar el volumen de la Tierra. Un ejemplo admirable de un océano en fase inicial de crecimiento es el caso del estrecho de Bransfield, que comenzó a formarse hace un par de millones de años y que está separando al microcontinente de las islas Shetland del Sur, de la península Antártica, cuya constitución también es continental.

Tiempo geológico

“A su vez, para entender estos procesos, es indispensable tener un concepto del tiempo geológico, el que tiene dimensiones inmensas, difíciles de entender cabalmente en primera instancia. (…) Lo que actualmente conocemos como el territorio chileno, en sus versiones pretéritas ha sido parte integrante de los supercontinentes de Gondwana y de Pangea. Antes de Pangea, que se conformó hace 250 millones de años, los continentes “del hemisferio norte” estaban agrupados en Laurentia y los continentes “del sur”, en Gondwana (Figura 1). Al unirse todos, se generó el supercontinente Pangea rodeado de un solo océano, Panthalassa.

“El territorio chileno, si se consideran sólo las rocas anteriores a 250 Ma, estuvo durante todo el lapso en la parte marginal suroeste de Gondwana y formó parte de un extenso margen activo de prolongada existencia, conocido con el nombre de orógeno Terra Australis. Orógeno se refiere a una cadena de montañas, que habitualmente implica deformación de las rocas que lo constituyen y con volcanismo. Los orógenos continentales se forman por procesos de subducción (los Andes actuales) o de colisión entre continentes (Himalayas actuales, producto de la colisión de la India con Eurasia).

“Se especula que en este margen activo, que ocurrió en el Paleozoico inferior, hubo una colisión entre Laurentia y Gondwana, provocando una orogénesis que se denomina Pampeana en Argentina y de Ross en la Antártica oriental, regiones donde las rocas y estructuras formadas durante ese proceso de colisión continental están bien representadas. Después de esta colisión, y posterior retiro de Laurentia, quedaron fragmentos de continente cercanos al margen de Gondwana, contra el cual fueron colisionando durante el resto del Paleozoico y comienzos del Mesozoico 

“A partir del Jurásico, y probablemente en relación con el efecto distensivo del impacto de la pluma mantélica de Karoo bajo Sudáfrica, comenzó un proceso de fragmentación de Gondwana y de separación de las fracciones continentales actuales, con la formación de nuevos océanos que reemplazarían a Panthalassa.

“En este proceso general, se perdió la continuidad territorial entre la Patagonia y la Antártica, pero es difícil establecer exactamente dónde y cuándo.

En el acápite Aislamiento de la Antártica, el autor establece que “este proceso de desmembramiento del supercontinente por procesos extensionales que terminaron por quebrar la corteza continental de Gondwana en varios fragmentos, culminó con la geografía actual, en la que la Antártica, incluyendo la península del mismo nombre, están separadas de sus continentes vecinos: Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica y Sudamérica por los océanos del sur. No todos estos océanos tienen la misma edad, ya que Sudáfrica -y posiblemente también Nueva Zelanda- se separaron en el Cretácico y Australia, en procesos que se extendieron hasta el Paleoceno. Sudamérica se separó de la península Antártica recién a partir del Oligoceno, hace 33 Ma, y probablemente el establecimiento de un océano profundo entre ambos se realizó hacia fines del Mioceno (12 – 14 Ma)”.

“En el registro geológico de la Cuenca de Magallanes y otras regiones del país y de la Antártica, se advierte un gran cambio paleoclimático en el Oligoceno, período en el cual hubo un descenso de la temperatura ambiente, indicado por los fósiles vegetales y marinos.

“La separación definitiva entre Patagonia y la península Antártica permitió que se estableciera la Corriente Circumantártica, que aisló térmicamente al continente antártico, impidiendo el intercambio de calor vía corrientes marinas con el ecuador. Ello resultó en un progresivo enfriamiento del Continente Blanco, lo que terminó por arrastrar a todo el planeta a las glaciaciones del Cenozoico superior y Cuaternario. Esa condición fría de la Tierra, relativamente a las temperaturas promedio del Cretácico, por ejemplo, conocida como un evento de ‘Tierra bola de nieve’, tuvo una inmensa influencia en el desarrollo de la vida en ella. (…) Vimos en un comienzo la migración de los roedores y monos de Africa a Sudamérica, y como esta, hubo muchas otras reacciones ambientales y biológicas. Es interesante advertir que la cordillera de los Andes no existía como la conocemos en ese momento, ya que su configuración actual se formó recién a partir de los últimos 15 a 20 millones de años, por lo que estas cordilleras actuales de Sudamérica y Antártica se formaron cada una en su propio continente.

“La creación del océano, que hoy día separa la península Antártica de Sudamérica, ha sido bastante compleja, como han revelado los estudios de geología marina realizados por diversos países. (…) Investigadores rusos han dragado de partes submarinas del Arco de Scotia, gneises de edad Cámbrica, así como granitoides y volcanitas silíceas jurásicas, que son componentes característicos del basamento de Tierra del Fuego y de la península Antártica, avalando la continuidad que se sostiene aquí existió entre ambas. Ellos proponen la existencia de un puente de continente emergido, la Tierra de Scotia, que habría conectado Sudamérica y Antártica antes de sumergirse por adelgazamiento, durante el Oligoceno. En cambio, las islas Sandwich del Sur, que constituyen un cordón volcánico activo, se han formado con posterioridad a la separación, y son el único obstáculo que obstruye en parte el paso de la Corriente Circumantártica”.