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Conservación extrema: siguiendo la ruta de los huemules de Patagonia

Por La Prensa Austral jueves 20 de septiembre del 2018

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El Ph.D. Joel Berger trabajó en el Instituto Smithsonian por casi una década y actualmente es profesor titular en la Universidad del Estado de Colorado. Vinculado a sus líneas de investigación, ha visitado Chile en tres ocasiones, en dos de éstas, para desarrollar estudios colaborativos sobre el huemul y su relación con el retroceso de los glaciares y la adaptación al cambio climático. Su más reciente visita ocurrió en julio y agosto, en donde recorrió la Patagonia austral durante 20 días junto a un equipo conformado por la Ph.D. Ellen Cheng de la Universidad de Georgia; el Ph.D Alejandro Vila; y la Ph.D Catherine Dougnac, de Wildlife Conservation Society, Patricio Briceño; y personal de la Corporación Nacional Forestal (Conaf).

Conaf aportó no sólo apoyo en infraestructura y servicios, sino que también con el conocimiento especializado de Piero Caviglia, encargado provincial de Areas Silvestres Protegidas de Conaf Cochrane, y los guardaparques Angel Miranda y Felidor Paredes para realizar el trabajo de campo en el Parque Nacional Bernardo O´Higgins, Aysén. Por su lado, el personal de Conaf en Magallanes también facilitó el desarrollo de esta iniciativa colaborativa con WCS; pues Alejandra Silva e Irene Ramírez, profesionales del Departamento de Areas Silvestres Protegidas (DASP) colaboraron en la organización logística de las actividades en la región, mientras que el Superintendente del Parque Nacional Torres del Paine, Ricardo Santana, junto a Ricardo Muza, Donald Juicaapani, Luis Palma y Alexis Ortiz apoyaron la organización del trabajo de terreno o participaron activamente del mismo en el Parque Nacional Torres del Paine.

La travesía comenzó en Caleta Tortel, para luego continuar por el Parque Nacional Bernardo O`Higgins y Parque Nacional Torres del Paine. La nieve en tierra y el hielo en los fiordos dificultaron el andar. Sin embargo, se recorrieron diversos sectores siguiendo la pista de los huemules, para fotografiarlos y tomar medidas de sus cabezas a través de las imágenes captadas. Es un método con el que Berger lleva trabajando más de dos décadas en especies como rinocerontes, bisonte y el buey almizclero. La ventaja del mismo es que permite obtener estos datos sobre los tamaños de las cabezas y la proporción de los cuerpos, que no serían posibles de obtener sin manipular ejemplares para lograrlo. Se prefirió usar este método para evitar los riesgos en la captura de animales, algunas veces inaceptables.

Estos esfuerzos iniciales fueron exitosos. El equipo logró ver al menos 2 familias de huemules y otros grupos; 25 individuos en total, entre Torres del Paine (7 individuos) y Bernardo O´Higgins (15 individuos). “A ellos no les molestaba que estuviéramos ahí, no tenían miedo”, comenta Berger. “Escuchaban, olían, comían; y mantenían un comportamiento tranquilo”.

La experiencia contribuirá a fortalecer esta investigación que se pretende desarrollar en forma colaborativa con Conaf y la Universidad de Chile, entre otras instituciones preocupadas por la conservación del huemul; pero más allá de eso, permitirá establecer las bases en el conocimiento de las realidades locales relacionadas con la especie, y fortalecer relaciones para realizar próximas investigaciones que impacten en la conservación de este ciervo amenazado.

Según Catherine Dougnac “fue muy gratificante poder compartir el trabajo de campo con un investigador de vasta experiencia en ungulados, pues su contribución permitirá complementar estudios a largo plazo con esta especie emblemática. Su enorme conocimiento en diversas especies, junto a la experiencia de los que están día a día en terreno, en este caso particular los guardaparques de Conaf, permitirán generar estudios para encontrar respuestas a los problemas de conservación que enfrenta esta especie”.

Piero Caviglia, destacó el trabajo en conjunto con Joel, un investigador reconocido a nivel mundial y los profesionales y guardaparques de Conaf, donde se lograron combinar la ciencia y la experiencia que ha obtenido dicha corporación en la administración efectiva y conocimiento de los parques y reservas nacionales en territorios tan remotos y extremos como los visitados en el Parque Bernardo O´Higgins, aportando en como un trabajo de gran valor científico puede ser herramienta práctica en la estrategia de conservación de especies tan emblemáticas como el huemul.

Al regreso del terreno, Joel Berger brindó la conferencia “Conservación Extrema: La Ciencia y los animales de los bordes del Artico y Asia”, el día jueves 9 de agosto, en dependencias de Inach en Punta Arenas. La misma contó con la asistencia de 30 personas, principalmente investigadores y científicos, pero también representantes del sector turístico.

Juan Carlos Aravena, director del Centro de Investigación Antártica de la Universidad de Magallanes, valoró la conferencia “porque son años de experiencias en sistemas que son comparables, de ambientes remotos, extremos, con baja densidad poblacional, pero con especies emblemáticas que están con problemas de conservación”. Y agregó que “es un lujo tener un investigador de este nivel aportando a lo que se está haciendo en el hemisferio sur con especies como el huemul y lo más probable es que más adelante tome otras especies, como el puma y el gran problema de las especies introducidas como el castor”.

Joel Berger: “La mayor amenaza del huemul es la pérdida de hábitat”

– ¿Cuáles son las mayores amenazas para los huemules y cómo ves posible abordarlas?

– “Antes de responder debo decir que Chile ha estado trabajando con el huemul por mucho tiempo, por lo que mi respuesta se basa en la experiencia de expertos de Chile. Me parece que la mayor amenaza es la pérdida de hábitat, pero esto se combina con los ataques de perros salvajes. El huemul por supuesto es el mamífero nacional, y Chile cuenta con un plan nacional de conservación. Científicos, conservacionistas, ONGs y Conaf, entre otros, están haciendo grandes esfuerzos en estas líneas. En esta ecuación es también muy relevante el contar con personas en terreno. Y tal colaboración debe continuar”.

– ¿De qué manera esta experiencia alimentará futuras investigaciones?

– “Estamos trabajando en la Patagonia, en los parques nacionales Bernardo O´Higgins y Torres del Paine, en Chile; esperamos en el futuro desarrollar relaciones que nos permitan participar con esfuerzos que se están haciendo en el parque Patagonia, cerca de Cochrane en Chile, y en el Parque Nacional Los Glaciares, en Argentina. Estamos midiendo el tamaño de las cabezas de huemules por medio de fotografías, con el objetivo de obtener datos sobre los factores que afectan el crecimiento corporal, por una parte, y aprendiendo sobre las interacciones de los huemules con perros y con el ganado. No estamos respondiendo una pregunta de investigación aún, sino buscando en la experiencia de campo local, conocer la realidad de la interacción de los huemules en su entorno, y generar oportunidades para relacionarnos con las personas e instituciones que se vinculan con la conservación del huemul, para construir así el soporte que la conservación efectiva requiere, es decir, más allá de estar escribiendo una publicación científica en un escritorio. A partir de la observación y la interacción con los especialistas locales podremos hacernos preguntas relevantes de investigación”.

– ¿Qué colaboraciones ve como cruciales para la conservación del huemul?

– “El plan nacional para la conservación del huemul aborda e incentiva que los actores involucrados deben incluir a las ONGs, el gobierno, las universidades y los sectores productivos. A veces las personas creen que la industria es más perjudicial que beneficiosa, pero si las empresas están interesadas en apoyar la conservación del mamífero nacional, pueden ayudar con recursos para desarrollar más y mejor educación y visibilidad, aportando también a generar mayor orgullo nacional. Nadie quiere que decline la población de huemules”.

– ¿Cómo funciona la colaboración para la conservación?

– “Suponiendo que queremos lo mejor para estos animales, es necesario considerar que existen diferentes aproximaciones para su conservación. Algunas más exitosas que otras. La colaboración entre ONGs, el sector productivo, universidades, el gobierno y la sociedad civil es necesaria. Aquí, la ciencia puede jugar un papel importante en definir qué problemas abordar. También la educación y la comunicación son relevantes, porque entrega perspectiva a las personas que se preocupan por el huemul. Cuando a la gente le importa, en mi experiencia, los tomadores de decisiones pueden ayudar a configurar las políticas. Las interacciones y el compromiso público son críticos, incluso el turismo puede incluso ser un factor positivo, ya que, al llevar a las personas a la naturaleza, genera conciencia y puede facilitar la inmersión de más personas en las problemáticas de la interacción del ser humano con la naturaleza”.

– ¿Cómo los tomadores de decisiones pueden estar más involucrados en temas de conservación, o cómo los conservacionistas pueden impactar en políticas públicas?

– “A modo de ejemplo, permíteme volveré al caso de estudio de los berrendos de Gran Yellowstone. En éste, los berrendos habían perdido el 70% de sus tierras migratorias por el desarrollo industrial. Estos antílopes migran en verano 160 km fuera del parque, siempre en una misma dirección. La industria, y en ese momento el gobierno de los Estados Unidos, no estaban particularmente interesado en la problemática. Nuestro trabajo consistió en reunir a las comunidades locales, las personas y organizaciones relacionadas con la problemática, para generar conciencia. Usamos estratégicamente los medios de comunicación para explicar que, sin corredores migratorios, este mamífero se extinguiría dentro del parque. No éramos extremos y tuvimos el apoyo tanto de científicos gubernamentales como de la comunidad, para poder contar con un camino largo y estrecho de hábitat crítico. Luego de algunos años se consiguió crear un corredor de 2 km ancho y 70 km largo para asegurar la ocurrencia de esta migración. Si la gente lo demanda, es posible ser exitosos. Se trata del involucramiento de las personas en sus localidades, no sólo de gobiernos que firman acuerdos. En Chile, hay personas que están en los territorios y que entusiastamente apoyan la protección del huemul”.

– ¿Cuáles son los obstáculos más comunes en la interfaz ciencia-política y cómo puede abordarse?

– “Chile está en una excelente posición para continuar su compromiso por proteger su naturaleza, dadas la estabilidad y democracia del país. Muchos turistas adoran ver especies silvestres, lo que ofrece incentivos para su conservación de los cuales otras especies pueden también beneficiarse”.

– ¿Cómo se mantiene un equilibrio entre conservación y desarrollo?

– “Algunas áreas pueden abrirse más a las actividades productivas, otras protegerse más, y así buscar un equilibrio. Algunas áreas pueden estar enfocadas en conservación y turismo, mientras que otras al desarrollo productivo, porque hay aspectos culturales y económicos fuertes que la gente no va a estar dispuesta a ceder. A veces es mejor enfocarse en áreas en donde hay más oportunidades para la conservación, e ir creando oportunidades en las demás, por medio de la educación y la comunicación, que son probablemente más importantes que la ciencia en esta misión”.

– ¿Cuál es la mayor contribución que hace WCS por la conservación de la vida silvestre?

– “Hacemos cosas que otros no. No sólo hacemos ciencia, generamos información a veces basada en ciencia, otras en la experiencia en terreno, creamos reportes con datos que otros pueden usar, difundimos los mensajes, comunicamos, generamos alianzas y compromiso (outreach), y participamos trabajando en universidades o colaborando con ellas también. Otras organizaciones también utilizan algunos de estos enfoques, pero al final, nosotros hemos estado allí para la fauna”.

– Su descripción de lo que hace WCS parece transversal en los distintos programas y define en gran medida la labor de WCS en Chile.

– “Por eso amo WCS, porque WCS entiende estos enfoques amplios de cómo alcanzar los cambios necesarios. Tomar información y hacerla relevante para la conservación. Y así funciona en diferentes programas alrededor del mundo. Las relaciones son muy importantes también. Trabajar con gobiernos y con diferentes actores. Esta misma expedición no habríamos podido realizarla sin el gran apoyo de Conaf. Las buenas relaciones son importantes para resolver los grandes y complejos desafíos que implican la conservación”.

Fotografía WCS Chile