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  • Josefina del Carmen Paredes Olavarría
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Cuatro glaciares del Fiordo de Agostini presentan avances de su frente en los últimos 18 años

Por La Prensa Austral miércoles 25 de septiembre del 2019

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El análisis comparativo entre los años 1945 hasta 2018 de las 7 masas gélidas del cordón Navarro que caen al referido fiordo concluye que casi todos han retrocedido, situación que cambia si sólo se considera la última década y media. Los glaciares estudiados son Dainelli, Vergara, Escondido, Sorpresa, Pupup, Inshtone y Navarro

Cuatro glaciares que forman parte del Fiordo de Agostini presentan un avance en los últimos 18 años. Este fenómeno -observado a partir de trabajo en terreno y de la aplicación de técnicas de observación y medición con apoyo de imágenes satelitales- abre las puertas a nuevas interrogantes que un grupo de investigadores espera responder para ayudar a comprender los cambios que se aprecian en los ecosistemas australes en los últimos años.

Los análisis fueron realizados en el marco de un proyecto ejecutado por el Centro Regional Fundación Cequa.

La comparación entre los años 1945 hasta 2018 de la posición y geometría los 7 glaciares del cordón Navarro que caen al fiordo de Agostini advierte que casi todos ellos manifiestan un retroceso. Un caso extremo es el del glaciar Vergara el cual retrocedió 2.800 metros.

Sin embargo, llama que en ese periodo uno de ellos avanzó su frente, es el glaciar Navarro, aunque no es el único glaciar que avanzó: en los últimos 18 años 4 de los 7 glaciares evidenciaron una situación positiva o de avance de su frente. Esto se determinó utilizando la comparación de fotografías áreas del año 1945 e imágenes satelitales actuales. También se compararon modelos de elevación digital entre los años 2000 y 2015, lo que arrojó que existe una relación entre la dinámica del frente del glaciar con el aumento o disminución de volumen de hielo.

Según el investigador Inti González, “se observaron situaciones en que el avance del frente glaciar coincide con el aumento de masa de hielo, y viceversa, es decir, retroceso del frente con pérdida de masa de hielo. Pero también se ve la situación en que el frente permanece estable a pesar que hay un aumento del grosor de la capa de hielo, lo cual se explicaría porque ese glaciar (glaciar Sorpresa) tiene su frente en el fiordo y pierde mucho hielo por desprendimientos que luego son témpanos que navegan”.

Posteriormente, el equipo comenzó a comparar los indicadores con mayor resolución gracias al uso de un vehículo aéreo no tripulado. Esto dio cuenta que la diferencia de altura es importante en algunos casos.

Al considerarse el periodo 2000-2018, el glaciar Navarro “creció” 15,8 kms2 (198 metros); el glaciar Vergara lo hizo en 13,1 kms2 (167 metros); el glaciar Escondido, 7,5 kms2 (167 metros); y el glaciar Dainelli, 7,2 kms (20 metros). Por el contrario, tres glaciares muestran un retroceso importante. Ellos son: glaciar Pupup, 18 kms2 (1.005 metros); glaciar Sorpresa, 30,4 km2 (268 metros); y glaciar Ishtone, 6 kms2 (44 metros).

Sistema de observación y monitoreo

“Identificación, cuantificación y transferencia científica de servicios ecosistémicos de glaciares y fiordos del Seno de Agostini al sector turismo de la Región de Magallanes y Antártica Chilena” se denomina el estudio liderado por la doctora Cristiane Carvalho, que consideró una exhaustiva investigación sobre un área particular del Parque Nacional Alberto de Agostini.

El estudio se extendió por 18 meses y fue financiado con recursos de la provisión de fondos FIC del Gobierno Regional de Magallanes y de la Antártica Chilena en el Concurso Conicyt Vinculación Ciencia Empresa 2017. Abarcó aspectos como la transferencia de conocimiento, identificación de servicios ecosistémicos, además de la caracterización de la dinámica de glaciares, microorganismos, macroinvertebrados y peces.

La investigación perteneciente a la Línea de Cambio Climático y Variaciones Recientes de Cequa abarcó aspectos como el fortalecimiento del capital humano de la región (transferencia de conocimiento a guías de turismo, representantes de empresas de turismo, de transportes y de alojamientos), vinculación con más empresas durante la ejecución del proyecto, generación de conocimiento de un área remota y sensible, y posicionar un sitio de monitoreo a largo plazo.

El proyecto permitió habilitar un sistema de observación y de monitoreo, que incluyó la instalación de una estación meteorológica, con cámaras multitemporales que está analizando la dinámica de los glaciares. Esto permite saber que el mes de julio fue el más frío de los últimos dos años y alcanzó temperaturas de -5 grados, a pesar de que en ciudades cercanas no hubo temperaturas tan bajas.

La doctora Cristiane Carvalho afirma que “la investigación realizada en los glaciares del Cordón Navarro nos brinda información inédita sobre el comportamiento de los frentes de los glaciares, en alta resolución y calidad de datos, que también contribuye al conocimiento científico y enriquece el relato de los operadores de turismo que visitan el Parque Nacional Alberto de Agostini”. Inti González, magíster en Ciencias e investigador del proyecto, manifestó que con los antecedentes obtenidos se pueden abordar preguntas que apuntan a entender la interacción entre los glaciares y los fiordos. “Esto nos permite acercarnos a comprender la influencia del agua del fiordo en los procesos de pérdida de masa glaciar o, viceversa, entender cómo la fusión de los glaciares inciden en los ecosistemas de fiordos. Por ejemplo, ¿la formación de hielo marino observado en cordillera de Darwin se debe a mayores tasas de fusión de los glaciares? La obtención de datos en línea efectivamente abre nuevas interrogantes, ayuda a generar respuestas y a disminuir incertezas respecto de estos temas de investigación”, señala.

El doctor Jorge Arigony-Neto, profesor asociado del Instituto de Oceanografía de la Universidad Federal do Rio Grande (Brasil), fue uno de los colaboradores del proyecto. El especialista brasileño explica que “si uno se fija en los gráficos de pronóstico del aumento del nivel del mar del IPCC (Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático), advierte que son presentados errores en las estimativas. Esos errores en parte pueden ser reducidos con el adensamiento en los modelos usados para esos pronósticos, de informaciones respecto al comportamiento de glaciares en distintas regiones del planeta. Entonces, a nivel mundial, la importancia más grande de tener antecedentes de un lugar específico de la Patagonia donde no se sabía nada de concreto respecto al comportamiento de los glaciares, es contribuir para el conocimiento y cuantificación de los cambios glaciares en ese sector, para mejorar los pronósticos de lo que va a pasar con el nivel medio de los mares”.

Para Arigony-Neto otro punto importante es que se están generando datos que permitirán comprender cuáles son las características geográficas que permiten que distintos glaciares de una región que sufren influencia de las mismas condiciones meteorológicas y climáticas estén presentando dinámicas distintas.

En ese sentido, es importante destacar que en la Patagonia occidental tenemos la presencia de un número importante de glaciares de marea, de los cuales la comprender la dinámica de interacción con los océanos está entre las grandes preguntas científicas de la glaciología en los días de hoy.

Caracterización de la dinámica de los glaciares

La investigación implicó además la caracterización de la dinámica de frentes glaciares de un cordón que está inserto en Cordillera Darwin. El equipo multidisciplinario logró observar la dinámica de 7 glaciares en la misma escala de tiempo y hacer las comparaciones correspondientes. Ellos son: los glaciares Dainelli, Vergara, Escondido, Sorpresa, Pupup, Inshtone y Navarro.

Desde 1945, año en que se comienza a contar con imágenes satelitales, se cuenta con datos que permiten evaluar las comparaciones: Dainelli se ha mantenido estable; otros, como el Vergara, ha disminuido casi tres kilómetros; y hay otros que avanzaron en su frente, lo que no significa que aumentaron su masa.

En estos estudios se incorporaron técnicas que permitieron observar el fondo de lagunas, bahías y fiordos contiguos al glaciar. Al revisar la geoforma del fondo uno podría interpretar cómo ha sido la dinámica de ese frente, porque queda en evidencia deposiciones de hielo antiguo en el fondo. Esto se logra gracias a la realización de batimetrías en terreno.

Uno de los objetivos que perseguía el proyecto era la caracterización del fiordo. Se encontraron tres zonas glaciológicas: una montañosa, con glaciares sobre los 400 metros; los glaciares que caen de campo de Hielo y Cordillera Darwin, cuyo tamaño es mayor al resto; y los glaciares de marea, en el Cordón Navarro, muchos de los cuales se encuentran en una cota muy baja, por lo que están en contacto directo con el agua. Posteriormente el equipo se centró sólo en los glaciares del Cordón Navarro.

“Los glaciares del cordón Navarro se constituyen en un laboratorio natural ya que aquí en un tramo de 16 km tenemos representadas la particularidad glaciológica de la Patagonia occidental, es decir, tenemos glaciares que terminan su frente en tierra, sobre lagunas proglaciales y directamente en el agua del fiordo. El gran porcentaje de los glaciares de la Patagonia Occidental tiene la característica de convivir con un medio acuático. Por ello el comportamiento del frente de estos glaciares va a estar influido por lo que ocurra en el agua. O también puede ocurrir lo contrario, que lo que ocurra en el glaciar va a influir directamente sobre los ecosistemas de fiordos. O sea, si un glaciar se está derritiendo muy rápido será mayor su aporte de agua dulce a un ecosistema que es marino. Y eso puede tener algún tipo de impacto sobre especies”, aclara Inti González.

Alianza entre investigadores

El doctor en Ciencias Ambientales, Juan Carlos Aravena, director del Centro de Investigación Gaia Antártica de la Universidad de Magallanes, califica como especialmente relevantes los trabajos de monitoreo de glaciares en la Patagonia, pues permiten reconstruir las fluctuaciones de esos glaciares en varias escalas de tiempo, ya sea hace miles de años como hasta tiempos recientes. Esto, con el objetivo de contar con un contexto temporal de largo plazo que ayude a modelar cómo se ha concretado esta fluctuación.

“Esto no sólo se debe ver con un ánimo descriptivo sino también tratando de reproducir y entender cómo funcionan estos sistemas, de modo de comprender también cómo funciona este sistema en el actual contexto de cambio climático. Sabemos que los glaciares se están retirando aceleradamente y queremos saber en particular cuáles son los forzantes climáticos que están asociados a esas fluctuaciones”, comenta el investigador de la Umag.

Considerando que son muy heterogéneos los factores que influyen en estos cambios es que el empeño de los científicos está en “reconstruir y entender cómo funciona el sistema climático en general incluyendo los glaciares. Y los glaciares tienen la gracia de ser indicadores ambientales muy sensibles que han estado fluctuando con los efectos del cambio climático”.

A juicio de Juan Carlos Aravena ha resultado muy provechoso el trabajo colaborativo entre investigadores chilenos y extranjeros sobre este tipo de temáticas, porque se reúnen diferentes fuentes de información y se aprovecha la logística de cada uno. “Estos proyectos han demostrado que es posible hacer este trabajo de colaboración entre las distintas instituciones”, refuerza.