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De la sorpresa por avistamiento del delfín liso a las proyecciones sobre su presencia

Por La Prensa Austral miércoles 3 de julio del 2019

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Registrados el año pasado por biólogo marino del Centro Ideal

Marco Pinto-Torres relata cómo fue ese descubrimiento en el sector del seno Ballena, al sur del estrecho de Magallanes. Los registros fueron publicados en la prestigiosa revista científica “Polar Biology”

Parecía una expedición más para Marco Pinto-Torres, el biólogo marino e investigador del Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (Ideal) de la Universidad Austral de Chile. El objetivo era instalar una boya oceanográfica con un sensor de pH y presión parcial de CO2 para medir cambios en las aguas australes y estudiar el freshening, efecto que se produce en los océanos debido al derretimiento de los glaciares. Navegaba en el sector de seno Ballena, al sur del estrecho de Magallanes, hasta que su concentración se rompió por un hecho inusual y que lo llenó de entusiasmo.

“Veníamos retrocediendo hacia Carlos III, estábamos sacando unas muestras de agua a ver si había variaciones, por el ingreso de agua dulce al sistema y empezamos a ver estos delfines a lo lejos. Primero, un compañero gritó ‘orca’ por los colores. Salimos a ver si eran realmente orcas y lo primero que me llamó la atención fue que no tenían aleta dorsal, la que va arriba, y que la forma era como un misil, alargado, con el hocico muy corto, lo empiezo a fotografíar, y me doy cuenta que era un delfín liso”. Un registro rarísimo, porque si bien “había leído sobre ellos y sabía que estaba presente, nunca lo había visto, solamente por imágenes o dibujos”.

Eso fue en marzo del año pasado, pero no era llegar y anunciar a los cuatro vientos que se había presenciado a esta rara especie de mamífero marino. Había que corroborar lo que indicaba la literatura relacionada, que indicaba, por ejemplo, que esta especie está distribuida desde Perú hasta los mares australes… pero casi nadie lo había visto.

“Hay gente que tiene registros del año 2008, en Coquimbo y Valparaíso, hay registros de Anelio Aguayo en Aysén, en el 2000, gente que los ha visto en Puerto Montt, en 2010, pero son aislados, ese es el problema, si esa información no se compila ni se lleva a una publicación científica, no sirve para presentársela a la comunidad científica y ver cuál es el estado de conservación que tiene la especie, cuántos ejemplares hay dando vueltas en esta área, cómo están”, explicó Marcos Pinto-Torres. De hecho, en la región había antecedentes de restos óseos que se habían encontrado hace unos veinte años.

Pero además de la presencia del delfín liso en esta zona, lo que llamó la atención al también estudiante de doctorado de Ciencias de la Acuicultura de la UACh fue la conducta del hermoso animal. “La mayor sorpresa es que el registro indicaba que este organismo ingresaba a esta zona a aguas menos profundas, a morir o porque anda perdido. Pero estos eran cinco individuos que estaban cazando, dando golpes de aleta, saltando, moviéndose en grupo y se veían muy bien, así que era muy difícil pensar que estaban enfermos o perdidos”, recordó.

Características

A diferencia de los delfines australes o las toninas, el delfín liso sobresale por algunas características muy distintivas. “La tonalidad es negro, con blanco abajo. El hocico es más corto, robusto, las aletas están más pegadas en la parte superior para que puedan tener hidroanismo, para poder moverse dentro del agua. Pero lo más importante es que miden casi dos metros y llegan a pesar hasta 200 kilos, no puedes diferenciar macho y hembra a simple vista, pero sí la hembra es más pequeña que el macho. Hay descripción de que estos organismos tienen saltos poco llamativos y por ende, no son atractivos para el turismo, pero nosotros vimos que se elevaban, giraban, golpeaban con la cola reiteradas veces; estuvimos 45 minutos y era un atractivo impresionante verlos”, describió el investigador.

Con todo ese registro, Marco Pinto-Torres se comunicó con el experto en mamíferos marinos y cetáceos, Jorge Acevedo, del Cequa, quien se halla desarrollando un doctorado en México y con el cruce de información, se preparó la publicación científica. En el proceso, vieron que no se trató de un hecho aislado. “Un guía, de la expedición Fitz Roy, casi un mes después nos dice que volvió a verlos, pero más al sur. Entonces empezamos a armar el puzzle y trabajamos en sacar la publicación, porque era un hallazgo; es un registro fotográfico importante para la región e importante, no sólo para la gente que se dedica a trabajar con mamíferos marinos, sino para los que se dedican al turismo”, resaltó.

Pero, las preguntas comienzan a surgir. Si no se le había visto antes, ¿significa que las condiciones del agua están cambiando y provocando que otras especies sean más visibles en zonas donde no había registro?

“Lo que se puede ver es que los cambios ambientales se están viendo, el calentamiento global es real, tenemos aumento de temperatura, hay cambio en la salinidad. El estrecho de Magallanes tiende a tener temperatura y salinidades distintas en periodo estival e invernal y eso obviamente, genera que las microalgas, que es el fitoplancton, tiende a florecer de manera explosiva o en mayor abundancia en el sistema. Eso permite que los organismos que vienen abajo, ya sea peces, moluscos, crustáceos que están dando vuelta, se alimenten de esto y haya mayor disponibilidad de alimento para estos delfines. Esto es ahora, porque no podemos saber cómo la desalinización del sistema, producto del derretimiento glacial, vaya a generar cambios en el sistema más dulce, y que estos organismos, que son de aguas marinas, tengan a migrar o salir de su lugar. Creo que en este momento están acá porque hay mayor disponibilidad de alimentos, debido a las condiciones que se están dando. Y por eso hemos detectado en Carlos III, en isla Charles, cerca de Williams y también cerca de Punta Arenas, como lo detectó Daniela Droguet en el año 2018; puede ser que las condiciones ahora sean favorables para ellos, pero no sabemos cómo va a ser en cinco o diez años más”, reflexionó Marco Pinto-Torres, quien indicó además que la dieta de este delfín está compuesta, básicamente, por peces, cefalópodos y crustáceos pequeños como el langostino de los canales.

Respecto de las proyecciones que podría tener este hallazgo en aguas magallánicas, Marco Pinto-Torres enfatiza que no es experto en esta área, pero que estos antecedentes harán que investigadores de mamíferos marinos y cetáceos realicen trabajos en este sentido, para establecer la distribución, población y comportamiento de los delfines lisos, cuyo hallazgo, evidentemente tendrá primero, un efecto en el turismo.

Fotos Marco Pinto-Torres