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Destacan identificación de nuevas especies de ballenas

Por La Prensa Austral miércoles 27 de diciembre del 2017

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El avance de la tecnología se ha convertido en una eficaz herramienta para identificar especies de ballenas que hasta ahora eran desconocidas para el mundo científico. De ahí la importancia del fortalecimiento de las técnicas que utilizan los investigadores para abordar el desarrollo de estos animales que se desplazan por las aguas del mundo. El doctor Luis Pastene Pérez es un convencido de que hay que trabajar por seguir generando y mejorando los métodos que permitan ir avanzando en la obtención de datos que favorezcan el conocimiento y el quehacer investigativo.

Luis Pastene, biólogo marino chileno de formación profesional que está radicado hace 24 años en Japón donde obtuvo su grado académico de doctor y se ha desarrollado como académico e investigador. Cuenta con una destacada trayectoria que le permitió convertirse en el representante del país nipón en la Comisión Ballenera Internacional y ser miembro de la Comisión para la Conservación de Recursos Marinos Antárticos (CCMALR). El doctor Pastene es investigador del Institute of Cetacean Research de Japón y desde 2008 integra el Consejo Asesor de Expertos Internacionales de Fundación Cequa, específicamente del Laboratorio de Mamíferos Marinos de la Línea de Ecología de Ecosistemas Acuáticos.

Caza investigativa

A partir de su experiencia profesional, el doctor Pastene considera necesaria la caza investigativa de ballenas, ya que hasta ahora sólo con esa práctica se pueden obtener datos concretos sobre la edad precisa de los ejemplares, un parámetro importante en los estudios. Aunque menciona que hay técnicas no letales que están en desarrollo (de tipo molecular, sobre todo) y que a futuro podrían entregar importantes datos sobre las especies.

En la Antártica, por ejemplo, se captura un número determinado mínimo de cetáceos establecido por la Comisión Ballenera Internacional, pero de especies que no presentan riesgo de desaparecer, como la ballena minke Antártica. El experto destaca que la mayoría de las especies se encuentra en buena situación y hay varias que se han recuperado, porque ya no existe la caza masiva que se apreció en épocas anteriores.

Entre las excepciones que presentan un alto riesgo se encuentra la ballena Franca en el Atlántico Norte, o la ballena Gris, en el Pacífico Noroccidental entre Corea y Japón. Mientras la primera se ve afectada por choques con embarcaciones, la segunda sufre capturas accidentales por parte de las faenas pesqueras. “Esas son las especies más críticos”, advierte.

A nivel mundial hay cerca de 14 especies de ballenas de barba. En el caso de las ballenas dentadas, hay más de 80.

Entre las novedades que se aprecian, menciona que en los últimos años se han identificado nuevas especies y subespecies. “En la actualidad hay muchos estudios genéticos de especies de odontocetos que podrían llevar a la discusión de que hay más especies. Se han descubierto nuevas especies en la actualidad porque anteriormente no teníamos los datos y la técnica para identificar especies o poblaciones diferentes. Ahora están las técnicas moleculares y de ADN que han hecho posible analizar estos datos antiguos, pero no es que la especie aparezca ahora sino que estaba, pero no se había descubierto porque no teníamos la tecnología que permitiera evidenciarlas”, refuerza.

Vínculo con Patagonia y Antártica

El doctor Pastene destaca que las investigaciones sobre cetáceos permiten abordar los indicadores de cambio en el ecosistema mundial. “Es importante enfocar la investigación que se realiza en la Antártica sobre los cetáceos como indicadores de cambio en el ecosistema”, del cual Chile debería aportar, advierte.

Aunque vive en Japón, trata de viajar al menos una vez al año a Chile. La primera vez que visitó Punta Arenas fue en 2004 en un crucero de investigación de ballenas en la Patagonia, a bordo del yate Chonos. En esa oportunidad se dio la invitación a través de los investigadores Anelio Aguayo-Lobo, Jorge Acevedo y Paola Acuña. Después, los viajes se intensificaron en su condición del grupo de cetólogos de la Patagonia y como asesor internacional de Fundación Cequa.

Los estudios liderados por Pastene han permitido establecer que en la actualidad –y con la vigencia de la prohibición de caza de ballenas- se están recuperando las poblaciones de ballena azul y de aleta. Asimismo, está disminuyendo el krill que estaba disponible como alimento para otras ballenas y otras especies, lo que se refleja en condiciones nutritivas y parámetros biológicos de los animales.

“¿Por qué es tan importante estudiar ballenas? Es importante ver qué está pasando con el ecosistema, además de que hay países interesados en retomar la caza de la ballena o la pesquería del krill. Pero también es relevante para los científicos ver cómo estos cambios están ocurriendo y cuáles son las fluctuaciones. Y para ello es importante tener datos en el tiempo”, afirmó.

Fortalecer la investigación

La investigación sobre las ballenas es una preocupación constante en Japón, país que cuenta con cerca de 30 años de información de una misma área (la parte este de la Antártica, ubicada al sur de Australia y Nueva Zelandia), por lo que se puede apreciar cuáles han sido las fluctuaciones y los cambios ocurridos.

Pastene señaló que “es poco lo que se hace en Chile en general en investigación sobre cetáceos. Pero, en proporción, es mucho lo que hace el Cequa con el apoyo de investigadores como Anelio Aguayo. Ahora hay un joven que está haciendo su doctorado (el magister en Ciencias Jorge Acevedo) y con él hemos trabajado mucho en los cetáceos de la Patagonia y tenemos varias publicaciones en conjunto”, manifestó.

La ballena jorobada se desplaza por las aguas australes. Foto Jorge Acevedo

La importancia de la fotoidentificación de las ballenas

Jorge Acevedo es investigador y coordinador de la Línea Ecología de Ecosistemas Acuáticos de Fundación Cequa. Este biólogo marino y magíster en Ciencias cursa en la actualidad sus estudios de doctorado en la Universidad Autónoma de Baja California Sur, en México.

Comenta que, de acuerdo al catálogo de fotoidentificación de las ballenas jorobadas en Magallanes, se estima que hay alrededor de 200 animales en la zona. “Entre las ballenas representativas que tenemos en los canales (desde Chiloé a Magallanes) son efectivamente las ballenas jorobadas que están tanto en Magallanes como en golfo Corcovado alimentándose durante el verano”, explica.

Advierte que en Corcovado también están las ballenas azules y ballenas sei o de Rudolphi. Esta última especie también está siendo avistada aunque en pequeños números en el estrecho de Magallanes durante los últimos años. “En invierno tenemos la ballena franca austral en el sector de la boca oriental del estrecho de Magallanes, aunque está correspondería a la población del Atlántico sudamericano”, agrega.

“Por el Pacífico de Chile también tenemos una población de ballenas francas, pero estás están en peligro crítico ya que no han logrado recuperarse como las otras poblaciones de su misma especie. Se estima que no habría más de 50 animales”, sentencia.