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“El Parque Marino Cabo de Hornos-Diego Ramírez concilia la conservación con el desarrollo económico”

Por La Prensa Austral martes 12 de diciembre del 2017

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Doctor Ricardo Rozzi y cuestionamiento del sector de la pesca industrial y de la CPC

El filósofo y biólogo del Programa de Conservación Biocultural Subantática echa por tierra tales aprensiones, mientras el historiador Mateo Martinic Beros insta a materializar “esta trascendente proposición”, argumentado que ello es un imperativo para quienes tienen poder de decisión por sus múltiples y fecundas consecuencias

Elia Simeone R.

Esimeone@laprensaaustral.cl

“Materializar esta trascendente proposición mediante las correspondientes disposiciones legales y administrativas y las subsiguientes acciones científicas, conforma un imperativo para cuantos de variada forma están llamados a intervenir en ello, cuyas consecuencias múltiples y fecundas habrán de beneficiar a la Nación chilena y a la humanidad toda”.

Así lo concluye e insta el historiador Mateo Martinic Beros, Premio Nacional de Historia 2000, al avalar la propuesta de crear el Parque Marino Cabo de Hornos-Diego Ramírez, que considera la protección de las citadas islas y los ecosistemas marinos asociados que existen hacia el Paso Drake, con un enfoque socioecológico y biocultural de conservación que procura –según sus sostenedores- contribuir tanto a la protección de la biodiversidad como a la sustentabilidad social, económica y ambiental.

Sin embargo, esto que parece incontrarrestable ha comenzado a ser cuestionado desde la óptica económica por el impacto que tendría en las actividades de la pesca artesanal e industrial. Desde este último frente, también se ha objetado la falta de información al respecto.

Pero, esta objeción es rápidamente echada a tierra por el doctor Ricardo Rozzi, del Programa de Conservación Biocultural Subantártica, coordinado por la Universidad de Magallanes, el Instituto de Ecología y Biodiversidad y la Fundación Omora en colaboración con la Universidad de North Texas.

El filósofo y biólogo chileno advierte que no se pone en riesgo la pesca artesanal ni la industrial.

“La propuesta concilia la conservación con el desarrollo económico”, afirma Rozzi y en el informe técnico que avala esta iniciativa se sostiene que el parque marino es consistente con las metas AICHI, conjunto de 20 objetivos que se deben alcanzar del 2020 y que forman parte del Plan Estratégico para la Diversidad Biológica 2011-2020. Ello, porque propone proteger un 10% del frente del talud en un área que es clave para la integridad ecosistémica del archipiélago Diego Ramírez.

“Al mismo tiempo, no limitará en modo alguno a la pesca artesanal y excluirá un 5,4 % y 8,9% de los puntos de lance para la pesca de merluzas y bacalao de profundidad, respectivamente”, se acota.

Este informe enfrenta así tales inquietudes al afirmar que, contrariamente a lo que se puede temer, el nacimiento de este parque marino contribuirá a la pesca industrial y artesanal a través de tres acciones concretas: 1.- colaboración para la conservación y certificación de sustentabilidad de las prácticas de pesca; 2.- protección de hábitats críticos para la reproducción de poblaciones de numerosas especies, incluyendo aquellas de interés comercial; y 3.- aportar un plan de monitoreo y de educación a largo plazo, que desarrollado en colaboración con el sector público y privado, promoverá la conservación y un desarrollo sustentable. 

Las islas Diego Ramírez, además de su importancia geopolítica, son un refugio para las especies que establecen allí sus colonias reproductivas. Foto Omar Barroso

Desafío e importancia geopolítica

Pero, un proyecto de esta naturaleza no sólo plantea el desafío de que el proteccionismo no afecte el progreso económico, lo que requiere modelos de gestión y gobernanza para un uso inteligente. “Se debe compatibilizar la conservación con el bienestar de las comunidades humanas y del conjunto de las comunidades bióticas que forman los ecosistemas y dan soporte a la sustentabilidad de la vida”, remarca Rozzi.

El doctor hace ver que, por ello, el Programa de Conservación Biocultural Subantática estableció sólidas bases para integrar ciencia y desarrollo sostenible como ejes clave de una estrategia de desarrollo de largo plazo.

Otra arista, no menos importante, es la geopolítica. El informe enfatiza la importancia que este parque tiene para los legítimos intereses de Chile en el extremo austral.

“Nuestro país extenderá la cobertura de protección de los montes submarinos en 3 grados de latitud sur. Actualmente, la Ley General de Pesca y Acuicultura incluye un listado de montes submarinos protegidos, entre los cuales el más austral se ubica en la latitud 56o55’48”S. Nuestra propuesta incorpora ahora al más emblemático de los montes submarinos del Paso Drake: el monte Sars, ubicado a los 59o43’42”S”, destaca Rozzi.

Mapa del propuesto Parque Marino Cabo de Hornos-Diego Ramírez.

Los tres pilares conceptuales

La propuesta de crear el Parque Marino Cabo de Hornos-Diego Ramírez se sustenta en tres pilares:

1.- La identificación de objetos de conservación únicos a nivel mundial, albergados por el archipiélago Diego Ramírez, sus ecosistemas marinos y terrestres que proveen un refugio para especies amenazadas; la zona del talud continental adyacente a este archipiélago; y los ecosistemas oceánicos del Paso Drake con sus montes submarinos que culminan con el gran monte Sars, que Rozzi ha llamado metafóricamente el “Everest del Drake”.

2.- La compatibilización y complementariedad sinérgica entre las funciones de conservación y de actividades económicas sustentables. Desde la Comuna Cabo de Hornos y la Región de Magallanes y Antártica Chilena, se supera la dicotomía entre desarrollo y conservación, en aras de impulsar un innovador modelo socio-ecológico y biocultural.

3.- Una propuesta de largo plazo. Esta recomendación técnica es el resultado de estudios desarrollados en el área por un programa coordinado por una universidad regional en colaboración con otros centros que han desarrollado actividades de investigación, educación y aplicaciones para la conservación y el uso sustentable de la biodiversidad subantártica y compromete una implementación de programas de monitoreo, investigación, educación y formación de capacidades técnicas para la implementación de la nueva Área Marina Protegida en el largo plazo.