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El proyecto de un joven estudiante magallánico: crear biocombustible a partir de las microalgas del Estrecho

Por La Prensa Austral martes 13 de marzo del 2018

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Marcial Aravena (20), quien actualmente se encuentra estudiando Ingeniería en Energía en la Universidad Federal de Integración Latinoamericana (Unila) en Foz de Iguazú, Brasil, desarrolla un proyecto que busca la creación de biocombustible a través de la extracción de distintas especies de microalgas habitantes en las heladas aguas de nuestro estrecho de Magallanes

Franco Manzo Mansilla

fmanzo@laprensaaustral.cl

Aunque existen lugares en el mundo como Europa donde se trabaja bastante con el recurso de las microalgas para la obtención de combustibles ecológicos, en Latinoamérica aún nos quedamos atrás en la materia. Brasil y Argentina son potencia mundial en estos estudios, y lo que intenta este proyecto es develar la gran potencialidad que tiene Magallanes y la Patagonia para poder obtener también estos recursos que son beneficiosos para el ecosistema.

¿Por qué es un recurso beneficioso?

“Lo primero es decir que se puede obtener este biocombustible a partir de un recurso que no se utiliza, como lo es la microalga. Creo que ese es su mayor atributo. Y aunque hay cientos de especies en el Estrecho que no sabemos si sirven para esto, estamos trabajando con tres microalgas que son en parte perjudiciales para nuestro mar. El didymo, tetraselmis y alexandrium, que es la que produce la marea roja”, comenta el estudiante Marcial Aravena (20), quien actualmente se encuentra estudiando Ingeniería en Energía en la Universidad Federal de Integración Latinoamericana (Unila) en Foz de Iguazú, Brasil.

Además, existen otros métodos para obtener estos biocombustibles que se utilizan mucho en Brasil y Argentina como lo son la plantación de soja y maravilla. Según comenta el estudiante, las microalgas generan una producción mayor de lo que entrega la soja en el mismo terreno. “Con una hectárea puedo llegar a los 37 mil litros de combustible al año con las microalgas, mientras que con la soja tan sólo a 9 mil. Por esto mismo, aunque todavía estamos en la fase de búsqueda, podemos deducir que es probable que el combustible puede ser incluso más económico que los demás”, apuntó Marcial Aravena.

La microalga genera una fotosíntesis como cualquier otra planta. “Esto también es beneficioso debido a que la microalga produce un consumo de dióxido de carbono que finalmente entrega oxígeno a la atmósfera. Creemos que el día de mañana, por qué no, este proyecto puede transformarse en una empresa productora de biocombustible a una mayor escala, y qué mejor que con uno de los carburantes más limpios del planeta. Magallanes es una región con un potencial energético muy importante”, mencionó Javier Garay, quien fuera profesor de Marcial en los primeros acercamientos a este proyecto en el Instituto Don Bosco.

Proceso de extracción del aceite

“Las microalgas tienen la buena característica de ser unas excelentes productoras de grasa”, afirma Aravena. En primera instancia, se toman muestras de agua con vasos que se hunden en el mar, ya que evidentemente no se ven por su naturaleza microscópica. Existen unos aparatos llamados fotobiorreactores que tienen distintos tipos -Marcial dice preferir el de piscina-, que consta de la simulación de un río con tubos y canales en el medio, que pasan a través de unas paletas que giran y van generando la corriente como si fuese mar.

En palabras simples, se agregan las microalgas que requieren también ciertas condiciones como el uso de agua de mar filtrada con fósforo, metales de traza, para que se reproduzcan. Luego de semanas, se extrae la materia húmeda-orgánica a través de un filtro, para después ser secado y comenzar con la extracción del aceite con una máquina especial.

“También se realiza un proceso de aceleración de la fotosíntesis que se logra a través de la inyección de dióxido de carbono directa. Esto genera una producción de aceite mucho más rápida”, agrega el ex estudiante salesiano.

Marcial y su llegada a un proyecto científico

Antes de finalizar la etapa escolar en el Instituto Don Bosco, Marcial Aravena ya trabajaba en la idea que hoy ya se ve más como un proyecto. “Esto nace cuando estaba en cuarto medio a partir de un proyecto de aguas magallánicas que presentamos en la quinta Feria de Ciencia y Tecnología (Fecitec) en Palotina, Brasil. Además, he participado en algunas otras ferias más representando a Chile. Pero la verdad es que logré desarrollar muchas más habilidades y conocimientos en la Unila, donde tengo compañeros de toda América Latina y es gratuita”, indicó Aravena, quien pasó a segundo año de Ingeniería en Energía.

Según comentan, la necesidad científica que comenzó a surgir en los jóvenes que participaban en estas ferias no era proporcional al apoyo que les entregaban en el liceo Don Bosco, y carente de apoyo económico.

Como conclusión, señalaron que “es un contrasentido que en Magallanes aún se queme petróleo diesel con todos los recursos que tenemos. Es importante que los colegios y autoridades regionales apoyen estas iniciativas cuando se ven jóvenes talentosos en áreas científicas. El objetivo principal ahora es llevar a cabo el proyecto que viene a reemplazar a los combustibles de origen fósil que contaminan como lo son el carbón, el petróleo y la madera, por los de origen vegetal como la grasa de los animales, las plantas de soja, maravilla y microalgas”.