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Expedición oceanográfica del centro Ideal analizó la temperatura del agua de los fiordos australes

Por La Prensa Austral martes 4 de septiembre del 2018
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El Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (Ideal) de la Universidad Austral de Chile, realizó su tercera expedición científica, que tuvo por objetivo estudiar el impacto del calentamiento global en los mares de la Patagonia.

Para ello, a bordo de la motonave Forrest, durante nueve días, los investigadores del centro recorrieron desde el estrecho de Magallanes hasta el canal Beagle, para tomar muestras, abarcando 460 kilómetros. Se tomaron muestras en ambos brazos del canal Beagle, el noroeste y por primera vez, el suroeste, lo que para el doctor José Garcés, “fue una excelente oportunidad para explicar por qué cuando se juntan ambos brazos, toda la columna se mezcla, lo que se debería al angostamiento del brazo suroeste”.

El jefe de la campaña, el doctor Erasmo Macaya Horta explicó que mediante el uso de un instrumento llamado CTD (una sonda que mide conductividad, temperatura, profundidad) “se va colectando información en la columna de agua, que puede llegar hasta los 400- 500 metros, dependiendo de la profundidad de los puntos, entonces permite obtener información de la columna de agua en todos estos puntos y caracterizar la química, la física del canal, tanto el brazo norte como el sur”.

En esta investigación participaron profesionales, asistentes, y estudiantes de la Universidad de Concepción, el Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia y la Universidad de Magallanes. Para Macaya, la importancia de esta toma de muestras radica en que “no es muy fácil acceder ahí, entonces será un interesante resultado en una zona que probablemente estaba muy poco estudiada y este es el lugar en que permanecimos varios días”, ya que si bien “en el viaje se van tomando observaciones en la medida en que están viajando, en Yendegaia nos quedamos por cuatro-cinco días, entonces hay un transecto en el que se van tomando muestras a diferentes distancias desde la desembocadura del río hasta el canal, entonces tenemos un gradiente con mucho input de agua dulce, de mucho sedimento que viene de dos glaciares y zonas donde no existe esta influencia de agua dulce y de sedimento.

Eso permite en este laboratorio natural que se puede proyectar, la influencia del derretimiento de hielos versus lugares donde no existe esta influencia, lo que se proyecta en un escenario de cambio climático en que se supone que esto debería incrementar en la medida en que los hielos, con la temperatura va a haber un mayor incremento de agua dulce o de sedimento y eso tendrá un efecto en la química del agua, en los nutrientes y en todos los organismos que están en el fondo y en superficie”, profundizó Macaya.

Los parámetros que se midieron en esta zona, de altos contrastes, fueron temperatura, salinidad, condiciones de nutrientes y PH, de los cuales había poco registro en esta zona, en que por sus condiciones, es muy difícil realizar el monitoreo desde el punto de vista oceanográfico. En esta expedición, los investigadores estudiaron cómo los bosques de Macrocystis pyrifera, sargazos conocidos popularmente como huiros, se ven afectados por la descarga de agua dulce y sedimentos. Para este estudio, los científicos utilizaron un gradiente ambiental natural que se produce desde la desembocadura del río Yendegaia y arrastra material de los glaciares Stopanni y Bower hasta el canal Beagle. “En esta zona donde no hay influencia de agua dulce y de sedimento existen amplios y densos bosques versus zonas donde tú llegas cerca del río y no existen, es demasiado el sedimento que no permite que las plantas hagan fotosíntesis”, explicó Macaya, situación que “afecta la fisiología de las algas y los organismos que están asociados a los bosques, entonces puede aumentar o disminuir cierto tipo de organismos, en este caso, tienes mayor número de organismos filtradores que pueden convivir con el sedimentos versus en otros lugares donde tienes organismos que no son capaces de resistir agua dulce, menos salinidades y mucho sedimento, así que es un poco contrastante la diversidad asociada a estos bosques. Van a ir disminuyendo porque van a tener menos luz”.

Esto produciría un efecto cascada, en la que se vería afectada toda la fauna vinculada a estos bosques submarinos. “Son miles los organismos que viven asociados a estos bosques y eso tendrá efectos en las tramas tróficas y una serie de efectos negativos porque se están eliminando los ingenieros ecosistémicos, organismos y especies vitales e importantes para el ecosistema. Estamos frente a procesos de índole natural que van a suceder a largo plazo, deberían aumentar las temperaturas por lo tanto vamos a tener mayor input de hielo, por eso son importantes estas campañas que nos permiten estudiar lo que va a estar sucediendo más a menudo a futuro”.

Esta tercera campaña se realizó en época invernal, lo que para el biólogo marino y asistente de expedición del centro, Emilio Alarcón, es importante “porque son las condiciones previas a los períodos productivos, por ejemplo, primavera-verano cuando son las floraciones algales, que en Magallanes causan problemas. Entonces, en invierno se están preparando las condiciones para primavera, entonces tenemos que saber cuáles son las concentraciones de nutrientes, de temperatura y salinidad que existen en la zona, para alimentar modelos y predecir lo que va a pasar en esta zona, es importante caracterizarla varias veces en el año. Es muy difícil hacer oceanografía, así que todos estos datos son muy relevantes”, concluyó.