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Humedales en Magallanes, verdaderos oasis de biodiversidad y productividad en la Patagonia

Por La Prensa Austral martes 5 de marzo del 2019

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A pesar que los humedales son los ecosistemas más incomprendidos, éstos son indispensables por los innumerables beneficios o «servicios ecosistémicos» que brindan, desde suministro de agua dulce, alimentos para el pastoreo de ganado, fibra vegetal para el cultivo de orquídeas, hasta el control de crecidas de los ríos, recarga de aguas subterráneas y mitigación del cambio climático.

Los humedales son vitales para la supervivencia humana. Así lo reconocen las Naciones Unidades y la Fao a nivel global. Para la Región de Magallanes los humedales han sido la piedra angular que permitió, en parte, su poblamiento y el establecimiento de la ganadería en sus primeras etapas, dado que el desarrollo pastoreo, dio sustento a los primeros habitantes de la región, así como el desarrollo posterior de la ganadería, tuvo su base en la utilización de áreas húmedas y de alta productividad, conocidas como vegas o mallines.

Si bien, desde un punto de vista productivo las vegas ocupan un sitial relevante en la región, cabe mencionar que los humedales en Magallanes son aún más diversos y a la vez, de los cuales se tiene una menor comprensión de sus dinámicas y leyes que los regulan. Sin embargo, uno de los factores que los caracteriza, es poseer un elemento en común: el agua, que juega un rol fundamental, al ser el elemento catalizador, que permite sostener una alta biodiversidad y, por ende, una mayor productividad.

En la Patagonia podemos encontrar diferentes especies de humedales como: marismas, lagunas salobres, turberas, vegas, ríos, lagos y glaciares. En este artículo sólo serán tratados los primeros cuatro, el resto será abordado en otro trabajo.

Humedales salinos, una oportunidad

Los humedales salinos se caracterizan por la presencia de plantas que han desarrollado un grado de adaptación tal, que les permite tolerar el anegamiento del agua salina, generando una condición extrema para la vida. Entre este tipo de humedales destaca la Laguna Blanca ubicada en la comuna de Villa Tehuelche, la cual corresponde al cuerpo de agua salobre más extenso en Magallanes, con una superficie aproximada de 17 mil hectáreas, actualmente su espejo de agua ha disminuido a un 90%.

Este es un indicador del cambio climático, el cual está siendo evaluado por el investigador del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (Inia), Erwin Domínguez, mediante un monitor Maras, el cual es una herramienta desarrollada para la evaluación de los ecosistemas áridos y semiáridas. Esta herramienta permite identificar los cambios que se generan en la vegetación, por el tipo de pastoreo o por cualquier otro tipo de perturbación. En este caso, se está evaluando el proceso de colonización vegetal sobre suelos salinos y la interacción positiva o negativa de estas plantas con la actividad ganadera. Las plantas que crecen en este tipo de sustrato son llamadas halofitas, es decir plantas que aman la sal, porque crecen sobre un suelo con exceso de sales solubles. Tenemos que entender que la sal dominante en general es el cloruro de sodio (NaCl), razón por la cual el suelo también se llama suelo salino-sódico. Se espera con esta investigación desarrollar un manejo sustentable en sectores donde el agua superficial se encuentra retrocediendo y que permita un aprovechamiento económico de plantas altamente adaptadas y que pueden ser vinculadas a la ganadería.

Atributos de las vegas o mallines

Las vegas o mallines son vitales para la supervivencia humana en la Región de Magallanes, dado que corresponden a un tipo de humedal, como se mencionó con anterioridad, estratégico para la ganadería. Su importancia radica en su alta productividad primaria (es decir alta producción de biomasa, forraje o pasto) de las que dependen los rebaños de ovejas, y en algunos sectores también de bovinos, siendo las vegas el principal sustento de la ganadería.

Las Vegas o mallines se caracterizan por presentar una napa freática superficial en al menos una porción importante de su superficie, presentando además un sustrato geológico impermeable en el subsuelo conocido como arcilla de origen glaciar.

La acumulación de agua origina una condición de alta humedad, la que permite que se desarrolle una gran cantidad de vegetación, siendo especialmente importantes los pastos de las familias poáceas y ciperáceas, las que son tolerantes a suelos saturados de agua, dando origen a suelos muy ricos en materia orgánica, biodiversidad y productividad.

De los 4 millones de hectáreas dedicadas a la ganadería, menos de la cuarta parte corresponde a humedales del tipo vega o mallines, de ahí la importancia de establecer su uso racional.

Estos humedales también están siendo evaluados por Inia Kampenaike a múltiple escala espacial, a través de un estudio del balance hídrico de las vegas, como una estrategia para mejorar la gestión hídrica a nivel predial y aumentar la resiliencia al cambio climático, el cual está siendo abordado por el investigador del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (Inia), Jorge Ivelic. Esta iniciativa es financiada por el Fondo de Innovación Regional de Magallanes.

Las turberas

Las turberas, como se mencionó previamente, son otro tipo de humedal, las que, en la región de Magallanes, están representadas por aproximadamente 2 millones de hectáreas, de las cuales el 80% está presente en las áreas protegidas.

Las turberas pueden ser subdivididas en tres tipos de acuerdo a su vegetación: i) pulvinadas, ii) graminiformes y iii) esfagnosas. Estos humedales son grandes sumideros de gases de efecto invernadero (GEI) y estratégicos para mitigar el cambio climático. La convención Ramsar reconoce que la mitad de los humedales del mundo son turberas. Su superficie es una capa de turba, que está compuesta por material vegetal que se ha acumulado durante miles de años sin descomponerse del todo, porque el ambiente está saturado de agua.

En la 12ª reunión de la Conferencia de las Partes en la Convención (COP12, año 2006), las Partes adoptaron la Resolución (XII.11) sobre las turberas, el cambio climático y el uso racional. En la Resolución se insta a las Partes Contratantes, que incluye a Chile, a adoptar medidas para lograr los siguientes objetivos:

  • Reducir la degradación de las turberas;
  • Promover su restauración;
  • Mejorar las prácticas de manejo de las turberas y otros tipos de humedales que son importantes sumideros de gases de efecto invernadero; y
  • Utilizar las turberas como sitios de demostración para crear conciencia sobre la restauración, el uso racional y el manejo de las turberas en relación con el cambio climático, la protección del hábitat de especies especialmente adaptadas y el suministro de agua.

Sin duda, los humedales en Magallanes son indispensables por los innumerables beneficios o «servicios ecosistémicos» que brindan. A modo de ejemplo, se puede señalar que el suministro de agua dulce para el abastecimiento de agua potable, para la ciudad de Punta Arenas, depende de las aguas de escurrimientos de las turberas. Además, las turberas aportan el agua de lluvia a los caudales de los ríos y lagos.

Ejemplo de esto son el Río de Las Minas y la Laguna Parrillar, de gran importancia no tan sólo por el agua dulce, sino porque además cumplen otras funciones como el control de crecidas y recarga de aguas subterráneas. Otro rol, de las turberas lo constituye su aporte a la mitigación del cambio climático; al ser las éstos los más eficientes sumideros de carbono, es decir, secuestran y almacenan el CO2 atmosférico, uno de los gases causante del efecto invernadero que estamos viviendo hoy todos.

Las turberas también generan el musgo Sphagnum, una fibra vegetal que es exportada para el cultivo de orquídeas. El uso indiscriminado del recurso ha llevado al Ministerio de Agricultura a promulgar un Decreto Supremo N° 25 de protección del recurso, para asegurar su cosecha en forma sustentable. El decreto va a entrar en vigencia la primera semana de agosto de 2019.

Estos lineamientos, que cubren los aspectos referentes al uso sustentable de las turberas, han sido abordados por el Ministerio de Agricultura en dos importantes regiones de Chile, a través de las investigaciones desarrolladas por el Inia.

Una de las primeras iniciativas de investigación, innovación y transferencia se materializó a través del proyecto “Bases ambientales, jurídicas y comerciales para el desarrollo sustentable de las turberas de Magallanes”, el cual fue financiado por el Gobierno Regional de Magallanes.

Actualmente se encuentra en desarrollo el proyecto “Bases ambientales para el musgo Sphagnum en la región de Aysén 2018-2021”, financiado por el Gobierno Regional de Aysén. Al respecto, el ministro de la cartera de agricultura, Antonio Walker, al ser consultado al respecto manifestó que «el cambio climático es una realidad y los humedales cobran tal relevancia como ecosistemas que actúan como reservorios de biodiversidad. Es por eso que desde el Ministerio de Agricultura propiciamos este tipo de trabajos inter regionales».

Entendiendo la importancia para la región y reconociendo que existe aún un alto grado de desconocimiento del funcionamiento y de la relevancia de los ecosistemas de humedales, Inia Kampenaike, está organizando dentro de sus actividades de celebración de los 50 años en la Región de Magallanes, un curso sobre los humedales de Magallanes, con la participación de doce profesores y con el apoyo de distintas universidades y centros de investigaciones regionales y nacionales.

El curso se titula “Biodiversidad y Conservación de Humedales en la Región de Magallanes” es de nivel básico a intermedio, entregando elementos conceptuales y metodológicos para analizar, comprender y gestionar la conservación de los humedales, identificando amenazas, efectos o procesos que la acción del hombre provoca sobre los mismos.

Se pretende que al término del programa los alumnos reconozcan e identifiquen la importancia de los humedales como activos naturales, buscando soluciones para gestionar su conservación en el marco de un desarrollo sustentable.

Dirigido a estudiantes universitarios y profesionales que se desempeñen en el sector público, privado, municipalidades, universidades, colegios, entre otros afines, cuya actividad o interés estén relacionados con la gestión y conservación de los humedales.

El curso se va a realizar entre el 25 al 28 de marzo en las dependencias del edificio del Mop ubicado en calle Croacia 722, Primer Piso, Punta Arenas.