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Implementan red para monitorear la salud de los pastizales de Magallanes y Aysén

Por La Prensa Austral martes 2 de enero del 2018

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En el marco de tal proyecto, los investigadores Erwin Domínguez y Angel Suárez del Inia Kampenaike viajaron a Aysén para realizar la instalación y lectura de cuatro monitores ambientales para evaluar el estado de la vegetación y del suelo

Elia Simeone R.

esimeone@laprensaaustral.cl

Rebaños de ovejas o vacunos cruzando apaciblemente las rutas y carreteras o pastando en las laderas de los cerros son parte de las postales obligadas de Magallanes. Pero, en esto que nos parece tan habitual subyace una tremenda problemática.

La degradación de los pastizales es una realidad que apremia, pero que no sólo tiene una arista relacionada con la producción ganadera, sino que esconde un drama tanto o, quizás, mayor, cual es la extinción de plantas nativas a raíz del sobre pastoreo y el impacto que tiene la introducción de especies exógenas.

Aquello lo hace ver el investigador del Inia Kampenaike, Erwin Domínguez, al reparar que, a nivel regional, el tema de la sustentabilidad de los pastizales naturales “se discute sólo como una preocupación de relevancia productiva, como una consecuencia de las variaciones climáticas y no por lo que significa perder las funciones y servicios ecosistémicos de las praderas en sí”.

Impacto en la ganadería

En Magallanes, el 90% de las ovejas y corderos obtienen su alimento de la oferta nutricional que entregan los pastizales naturales, esto permite el desarrollo de una masa ganadera que ha ido disminuyendo desde los 2.205.270 ovinos según Censo 2007 a 1.800.000 aproximadamente según datos de la seremi de Agricultura de la zona.

El éxito o fracaso de la actividad ganadera extensiva en los pastizales naturales dependerá de la condición y calidad de la oferta de alimento disponible para los animales, la que estará dada por la salud del pastizal.

“Hoy estos pastizales presentan evidencias de deterioro y desertificación, al disminuir la cubierta vegetal y al aumentar el porcentaje de suelo desnudo, generándose con esto la pérdida de capacidad productiva. Sin embargo, esto es una percepción que se sustenta por la disminución que ha tenido el número de animales en pie durante los últimos 30 años. Sin embargo, no se conoce cuántas plantas nativas forrajeras están desapareciendo producto del sobre pastoreo. ¿A qué velocidad y cuáles son los sectores más afectados? ¿Cuál es el riesgo que esto significa para la soberanía y seguridad alimentaria de estos territorios australes si agregamos el efecto del cambio climático?”, repara Domínguez.

Falta de monitoreo e información objetiva

Como se ha indicado, entonces, la degradación de los pastizales es reconocida por muchos actores públicos y privados de Magallanes. Sin embargo, no existen las herramientas tecnológicas y la asistencia técnica que oriente a los productores a un uso eficiente de este recurso.

Ello, porque no se entiende cómo funciona y no hay un monitoreo permanente de las variaciones naturales de la cubierta vegetal, suelo desnudo y de los componentes biológicos que la integran.

“Por esta razón, no podemos determinar la magnitud de la situación actual que estamos viviendo. Por ende, no se puede enfocar ni hacer gestión para revertir la situación actual”, acota Erwin Domínguez.

“Ante esta situación, todo diagnóstico tendiente a evaluar la salud de los pastizales, ayudará a focalizar la gestión de los recursos naturales regionales, de esta manera se podría prevenir o mitigar los impactos en los territorios que se encuentran en procesos de degradación”, sentencia.

Hoy se reconoce que a nivel global los ecosistemas áridos son los que sustentan los rebaños domésticos y silvestres en todo el mundo, esto ha sido señalado por la Organización de las Naciones Unidas (Onu), siendo éstos estratégicos para la soberanía y seguridad alimentaria.

Red de monitoreo

Considerando que los pastizales naturales están siendo afectados por la ganadería y por el cambio climático, el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (Inia) se encuentra desarrollando una red de monitoreo ambiental para conocer el estado actual de salud de los pastizales para los ecosistemas áridos de Magallanes y Aysén, como una herramienta para la sustentabilidad de la estepa patagónica en un escenario de cambio climático.

El 27 de noviembre un equipo de trabajo integrado por Erwin Domínguez y su par Ángel Suárez, también investigador del Inia Kampenaike, se dirigió a la región de Aysén para instalar y realizar la lectura de cuatro Maras, acrónimo que significa Monitores Ambientales de Regiones Áridas y Semi Áridas.

Esta es una herramienta metodológica para evaluar la condición de la vegetación y del suelo. Para esto, se trabajó con el equipo de ganadería y medio ambiente de Inia Tamel Aike formado por María Paz Martinez, Christian Hepp y Pier Barattini, quienes apoyaron en identificar los sitios más apropiados y representativos de los pastizales naturales de la región de Aysén. Para tal efecto, Pier Barattini fue capacitado en la instalación de los monitores Maras.

Resultados

Una semana demoró la instalación de cuatro Monitores Maras en un gradiente longitudinal recorriendo los ecosistemas áridos desde Balmaceda por el sur hasta La Tapera por el norte. La instalación incluyó una entrevista con los diferentes productores y el recorrido de los distintos potreros para elegir uno que fuera representativo.

Los sectores donde Inia instaló los monitores Maras fueron: Estancia Río Cisnes sector La Tapera, Estancia Ñirehuao sector Valle de la Luna, Estancia Punta del Monte, sector Coyhaique Alto y Estancia Los Sauce sector Balmaceda.

La instalación de estos monitores permitió una recolección de una gran cantidad de datos sobre la vegetación y el suelo.

Además se colectaron plantas para desarrollar un herbario. Dentro de las plantas colectadas hay tres nuevos registros para la región de Aysén, siendo uno de estos registros reportados para Chile en 1908 por el botánico Carl Skottberg, pero esta colección fue extraviada y sólo queda un registro para Chubut, Argentina.

“Encontrar nuevas plantas es muy alentador porque esto indica que no todo es tan malo, ya que las plantas tienen la capacidad resistir las condiciones climáticas y el pastoreo doméstico, sin embargo esto hay que evaluarlo”, planteó Domínguez.

En estos momentos, la información recopilada se encuentra en el proceso de tabulación y análisis estadístico. Se espera tener en abril de 2018 toda la información sistematizada y analizada, la cual será transferida y difundida a los productores que forman parte de esta red y al público en general en ambas regiones.

Los Monitores Maras pretenden mejorar nuestra capacidad para predecir futuros cambios en la biodiversidad, utilizando un enfoque meta-analítico para determinar cómo la biodiversidad local responde a las presiones humanas y al cambio Climático.

Al respecto, Domínguez señala que “actualmente todos reconocemos lo caro que es sembrar, fertilizar y regar cuando se trata de hacer un uso intensivo de los pastizales naturales. Por esa razón, es importante establecer una red de monitores que puedan entregar información para reconocer las zonas de riesgo y qué significa en términos ambientales y económicos, ese riesgo. El actual escenario de cambio climático nos va a obligar a establecer estrategias de manejo territorial de largo plazo, pero para eso necesitamos datos duros”, concluye el experto.

El coirón, amo de los pastizales patagónicos

Los pastizales naturales en Chile se extienden desde Magallanes a Aysén por el extremo sur y por el norte hasta el Altiplano Andino, son ecosistemas áridos caracterizados por una precipitación que no supera los 200 mm anuales (incluso menos), su vegetación está integrada por plantas herbáceas donde predomina el coirón por el sur y la paja brava por el norte.

Asimismo, hay arbustos de los más diversos tipos como el calafate, la paramela y otros como la llareta.

La mayor parte de la vegetación árida se desarrolla sobre extensas planicies con algunos cerros suavemente ondulados, donde el agua es un factor limitante para el crecimiento de las plantas al igual que los fuertes vientos.

A pesar de estas condiciones ambientales extremas, estos pastizales naturales parecen ser muy pobres en términos paisajísticos. Sin embargo, son muy diversos en especies nativas especialmente herbáceas, siendo estas las que han permitido desde 1876 el desarrollo de la ganadería extensiva en el extremo austral de Chile.