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Investigan el desafío de reimaginar el rol de las ciudades puertas de entrada a la Antártica

Por La Prensa Austral martes 7 de noviembre del 2017

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Punta Arenas es parte de un estudio de Ciencias Sociales que espera aportar al diseño de políticas públicas en torno al Continente Blanco con una mirada global, pero un actuar local. Clave para esta investigación es conocer la opinión de representantes locales en el ámbito cultural, económico, político y ambiental

Investigadores de las Ciencias Sociales de Australia, Chile y Nueva Zelandia están llevando a cabo un estudio comparativo sobre cómo y por qué las ciudades puerta de entrada a la Antártica: Hobart (Australia), Christchurch (Nueva Zelandia) y Punta Arenas (Chile) deben reimaginar e intensificar su conexión con ese continente. En ese marco, se llevarán a cabo tres talleres en Punta Arenas entre mañana lunes 6 y el miércoles 8 de noviembre, en los cuales participarán líderes comunales, expertos antárticos y jóvenes magallánicos, con el fin de aplicar y construir indicadores que permitan dar respuesta a estas preguntas.

Este es un primer proyecto que investiga el concepto de las “ciudades puerta de entrada a la Antártica”, entendiéndolo no sólo como un sistema de organización de una política pública, sino como una forma de construir la sociedad, las relaciones humanas y el territorio en torno al Continente Blanco. La iniciativa es financiada por el Consejo de Investigación Australiano (ARC, por sus siglas en inglés), y administrado por la Universidad de Western Sydney.

Además, participan en Australia, la Universidad de Tasmania, la Municipalidad de Hobart, el Gobierno Regional de Tasmania; en Nueva Zelandia, la Universidad de Canterbury y la Municipalidad de Christchurch; y en Chile, el Instituto Antártico Chileno (Inach) y la Universidad de Magallanes (Umag).

La investigación tiene un carácter aplicado y se basa en la colaboración entre la academia, los gobiernos, los privados y la sociedad civil, teniendo como objetivo la generación de una red entre los organismos participantes de cada ciudad.

El antropólogo chileno radicado en Australia, Dr. Juan Francisco Salazar, de la Universidad de Western Sydney, es quien lidera el proyecto “Ciudades Antárticas y patrimonio común: replanteando el rol de las ciudades puerta de entrada”. Comenta que el estudio, donde participan diez investigadores, entre ellos el destacado profesor Paul James de la Universidad de Western Sydney, espera elaborar perfiles de sustentabilidad urbana para cada ciudad y construir un índice de conectividad antártica; además de indagar la percepción de los jóvenes respecto al futuro de la Antártica, a través de un juego en línea.

“Al tiempo que aumentan las presiones ecológicas, políticas y económicas sobre la Antártica, el desafío intelectual de este proyecto es diseñar procesos a partir de los cuales estas urbes se piensen a sí mismas a futuro como ciudades custodias del Continente Blanco y sus valores”, añade Salazar. Aclara que este es un proyecto académico interdisciplinario, internacional y multisectorial, que se enfoca a nivel de ciudad, más que de país.

Red de ciudades

El coordinador local del proyecto es Elías Barticevic, quien ha trabajado hace más de 10 años en estrategias de divulgación e identidad cultural en el Inach. Barticevic destaca que, especialmente desde la geografía, la ciencia política, la historia y la economía se ha abordado la cuestión de las ciudades puerta de entrada a la Antártica, pero poco desde una perspectiva más social, ciudadana y de red entre las ciudades.

“La investigación intentará aportar con sugerencias para revitalizar las relaciones de estas ciudades antárticas entre sí, a partir de una evaluación sistemática y comparativa que incluye impulsar procesos que apoyen la vinculación de jóvenes y la sociedad civil en la creación de culturas urbanas antárticas”, explica.

Como parte de su investigación de magíster en Ciencias Sociales, Barticevic está interesado en revisar la hipótesis de las puertas de entrada. De hecho, piensa que este concepto está obsoleto, dado que se debe avanzar en ser una “ciudad antártica”, complejizando el vínculo social de Punta Arenas con el territorio antártico y sus ciudades pares en el mundo.

“Las políticas públicas, los actores sociales e institucionales antárticos deben pensar globalmente, pero actuar localmente. Eso significa ver qué compartimos, qué podemos aprender y qué tenemos para entregar. La idea es transitar hacia lo que llamamos una ciudad antártica, con ideas, con proyectos sociales, económicos y culturales propios. Esta investigación apunta en esa dirección, creando una red de ciudades”, puntualiza.

En ese sentido, es interesante constatar que las cinco “ciudades puerta de entrada” tienen un desarrollo heterogéneo en cuanto a lo antártico. Ushuaia, en Argentina, es la entrada más utilizada para el turismo, captando cerca del 90 % del mercado. Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, se promociona a sí misma como poseyendo ventajas comparativas por su ubicación cercana a las regiones del hemisferio norte y sus programas antárticos claves. En tanto, Christchurch, en Nueza Zelandia, posee un centro logístico utilizado por Estados Unidos, Italia y Corea del Sur.

Por su parte, Hobart, en Australia, posee la infraestructura más completa de todas las ciudades, albergando a la masa crítica de científicos antárticos más grande del mundo. Posee una articulación entre el Estado, los privados y la academia para impulsar un polo de desarrollo económico y cultural.

En cambio, Punta Arenas es utilizada por más de 20 países para ingresar hacia la península Antártica y está en desarrollo el Centro Antártico Internacional, que espera ser el ícono de una nueva etapa de desarrollo, transformando a nuestra ciudad en una capital cultural del Continente Helado.

Talleres

Parte de la metodología de investigación conlleva organizar talleres de discusión con la participación de diferentes representantes de la sociedad local. Estos ya se han desarrollado en Hobart y Christchurch, con gran acogida de la comunidad; y mañana lunes, en el Inach, se llevará a cabo un taller bajo el enfoque de Círculos de Sustentabilidad, donde participarán 20 líderes de la ciudad en el ámbito económico, cultural, político y ambiental, con el fin de aplicar un índice de sustentabilidad urbana a la comuna, que luego se comparará con los resultados de las demás ciudades antárticas.

Luego, el martes se efectúa un taller en el cual expertos polares trabajarán para diseñar un indicador de conectividad antártica, que luego también se cotejará con la visión de las otras urbes. Finalmente, el miércoles, han sido invitados 15 estudiantes para conocer su visión sobre los escenarios futuros de la Antártica. Los más destacados participarán en el primer foro antártico de jóvenes. Los resultados se esperan publicar en el 2019.

La Dra. Claudia Estrada, de la Universidad de Magallanes, es parte del equipo de investigadores. Cree que esta nueva perspectiva de invitar a comprender a la Antártica desde diversos ámbitos cambiará su lugar en el imaginario colectivo local. “Hoy nos percibimos como ‘puerta antártica’ y nos entendemos como un grupo de personas que facilita a otros la interacción con la Antártica, sin cuestionar o valorar moralmente esas acciones”, ilustra la Dra. Estrada.

La académica del Departamento de Psicología de la Umag espera que luego de este proyecto lo antártico sea visto como una parte de lo que somos, incorporando la interacción de forma sostenible y sustentable. “Es parte de nuestra tarea, que otros que se relacionan con dicho territorio a través de nuestra logística, adhieran a una mirada menos antropocéntrica. En este sentido, hoy somos ‘intermediarios’ pero buscamos ser ‘guardianes’, asumiendo un rol de responsabilidad como habitantes, pasando de ser pasivos a activos en su protección y cuidado”, reflexiona.

Cree que esto traerá como consecuencia una mirada amplia de nuestro rol como comunidad respecto al territorio antártico, “ya no solo como una metrópoli con características particulares, sino como parte de una red de ciudades que, unidas en una mirada común, pueden convertirse en una fuerza que permita proteger al territorio, influenciando políticas públicas que van más lejos de nuestras fronteras regionales y nacionales”.

El grupo de investigadores ve en el cuidado de la Antártica una clave para el futuro del planeta. Juan Francisco Salazar recalca que este continente implica una nueva ética hacia los espacios globales comunes. “Este proyecto espera demostrar cómo en cada una de estas ciudades, el cuidado ecológico, la colaboración política, el crecimiento económico responsable y el desarrollo de una cultura antártica vibrante son elementos que en su conjunto deben ser parte de las visiones estratégicas de cada ciudad para construirse como comunidades sustentables, más amables y responsables”, concluye.