Necrológicas
  • Matilde Cárdenas Santana

“La Antártica debe dejar de percibirse como algo de una élite y el habitante de Magallanes debe reclamarla como un espacio propio”

Por La Prensa Austral martes 4 de junio del 2019

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Gabriela Roldán investiga la identidad antártica en las cinco ciudades-puerta al Continente Blanco

Nacida en Ushuaia, está trabajando en el Centro de Estudios e Investigaciones Antárticas (Gateway Antarctica), de la Universidad de Canterbury, Nueva Zelandia, y permanecerá en la zona realizando la primera residencia en Ciencias Sociales que financia el Consejo de Administradores de Programas Antárticos Nacionales (Comnap), organización internacional dentro de la comunidad antártica

Elia Simeone R.

esimeone@laprensaaustral.cl

“¡Sí, absolutamente!”. Así responde la investigadora Gabriela Roldán cuando se le consulta si la mayoría de los magallánicos puede tener la percepción de que la frase “Punta Arenas, puerta de entrada a la Antártica” es sólo un eslogan y una cuestión ligada a una élite económica y/o intelectual.

“Comprendo cuando la gente lo piensa y lo dice. Sin embargo, es importante que lo tomemos todos como parte nuestra… Quizás es una tarea del habitante de Magallanes el reclamar ese espacio como propio porque la Antártica aquí se vive todos los días”, planteó resuelta.

Comprender cómo la población de una ciudad antártica, como es Punta Arenas, vive y asume un compromiso público con respecto al Continente Blanco es lo que busca desentrañar la investigadora Gabriela Roldán.

Nacida en Ushuaia, quizás la proximidad al continente helado, la llevó a ser una antropóloga de los hielos y a realizar ahora la primera residencia en Ciencias Sociales al obtener una beca del Consejo de Administradores de Programas Antárticos Nacionales (Comnap), organización internacional dentro de la comunidad antártica.

“Mi trabajo apunta a entender cuáles son las conexiones que la gente establece con la Antártica, cuál es el valor que se le da a la ciencia, a la técnica y también a las políticas antárticas. En el caso de Chile, hay un interés muy grande, particularmente de esta región, pues no sólo tiene incorporado su nombre (Región de Magallanes y de la Antártica Chilena), sino que hay muchos actores antárticos que están residiendo aquí, que operan aquí”.

Así explica Gabriela Roldán el propósito de su tesis doctoral, centrada en establecer las identidades

Mi tesis doctoral tiene que ver con las identidades de las ciudades antárticas de Ushuaia (Argentina), Punta Arenas (Chile), Ciudad del Cabo (Sudáfrica), Christchurch (Nueva Zelandia) y Hobart (Australia), urbes que comparten el ser puerta de entrada a dicho territorio.

“Cada una de estas ciudades tiene un conocimiento y un contacto distinto con el Continente Helado. En general, la postura de las ciudades-puerta es que la gente va y viene, pero el magallánico sabe que la gente deja una marca porque contribuye a la economía, porque les interesa las actividades culturales que ofrece la ciudad, porque en redes sociales de estos científicos hay fotografías de Magallanes y Punta Arenas.

“Las personas de Magallanes –prosigue- están muy acostumbradas a ver barcos científicos polares que están en el puerto y el muelle Prat, al ser tan central, permite que en los paseos dominicales esto sea algo normal. Quizás no se preguntan por esa conexión antártica, pero parte de mi proyecto es investigar cuál es el compromiso que la gente tiene”.

Para Gabriela Roldán, en el habitar una ciudad antártica no sólo está el beneficio político, geo-político y económico, sino también existe una responsabilidad personal con la Antártica. “Hoy entendemos que estamos todos interrelacionados. Lo que pase aquí va a influenciar e impactar en la Antártica y viceversa”, señaló.

¿Magallanes tiene, realmente, identidad antártica?

 – ¿Qué hace a una ciudad el merecer el calificativo de antártica?

  • “Ese calificativo es una construcción sociopolítica que surge a principios de los años 90 con una necesidad de centralizar la actividad antártica, los accesos a ese continente. Hay algunas ciudades que tienen esas conexiones históricas como Punta Arenas. Pero, cambiando un poquito lo que plantea, podríamos decir que la gente hace que una ciudad sea antártica. No digo que esté permanente sufriendo la Antártica o pensando constantemente en ella, pero sí tener formas de vida, lo que nosotros hacemos y elaboramos, proyectos personales, cómo disponemos o reciclamos nuestra basura y la responsabilidad que asumimos cada día, todo eso también afecta e impacta a la Antártica. Entonces, debemos pensar en una forma más regional con la Antártica y que hay pequeñas actividades que podemos hacer todos los días para realmente mejorar esta conexión que tenemos con la Antártica”.
  • Hay algunos que han acuñado o propuesto el concepto “ciudadanía antártica”. ¿Lo comparte?

 

  • “Lamentablemente, no sé mucho respecto a este concepto. Si uno piensa en la Antártica, en general, es un sitio sin cultura propia. Los que van a la Antártica llevan un poquito de su cultura. De alguna forma, teniendo tantos países que tienen intereses y representantes que están allá por diversos motivos – ya sea ciencia, turismo, logística, pesca comercial- llevan un poco sus culturas a la Antártica.

“Sobre la ciudadanía antártica, yo pienso que -con mi interés de mirar a la Antártica desde la periferia- vendría a ser para mí un poco esto de tener una responsabilidad civil con la Antártica”.

– Y cuando se habla de identidad antártica, ¿Magallanes la tiene, más allá de su nombre?

  • “Sí, creo que sí. La tiene muy fuerte. Quizás, la idea de Antártica es diversa. Hay gente que la ve muy militarizada; gente que la ve como un lugar soñado en donde, en el futuro si las condiciones tecnológicas avanzan, se podría pensar de establecerse; y gente que ve a la Antártica como un sector de paz, de belleza infinita. La visión de Antártica es variada, pero hay una conexión antártica muy fuerte. Quizás la gente no la pueda expresar en palabras, pero está”.

Antártica, ¿cuestión de élites?

  • De pronto esto de “Punta Arenas, puerta a la Antártica” no es más que un eslogan, pues no se condice con la inversión que el país realiza ni con decisiones gubernamentales relevantes.
  • “Comprendo, quizás, este apoyo o rechazo a esta idea de puerta de entrada a la Antártica que tienen en Punta Arenas, porque, en general, no se ve plasmado inmediatamente una inyección de dinero en la ciudad. Pero, sí hay una repartición de los bienes y beneficios por tener toda esta logística antártica. Por ejemplo, el Inach constantemente está promocionando esta actividad y es parte de su agenda política y mandato como organismo nacional, pero ese impacto está en Punta Arenas y se ve en Punta Arenas.

“La ciudad –agrega- ha mejorado su estructura de transportes. Desde los años 90 hasta ahora ha sido un cambio muy importante, muy relevante. Si bien el común de la gente ve el nombre Antártica en todo –porque es el nombre de la región-, a veces, ese rechazo también tiene que ver con una cuestión personal respecto a la autoridad regional o nacional, pero no al lugar Antártica.

“También –y éste no es un tema que sea único de Punta Arenas-, en muchos casos los actores antárticos públicos y privados que trabajan en la logística, la ciencia antártica han dejado de lado al local y han traído mano de obra experimentada, técnica que las han adaptado al lugar para poder ofrecer estos servicios operativos y científicos desde Punta Arenas, pero, quizás, el error ha sido dejar de lado y no incorporar a la gente del lugar, con lo cual produce esta sensación de rechazo y eso que tú dices que parece más un eslogan que una realidad”.

La investigadora remarca que Punta Arenas, desde sus inicios, sobretodo desde principios de 1900, era una ciudad antártica sin saberlo porque aquí llegaban los exploradores europeos y también partían los balleneros.

Añadió que hubo, luego, un tiempo donde las Fuerzas Armadas tuvieron mayor protagonismo, sobre todo a partir de la firma del Tratado Antártico (1950) y que quizás algunos países latinoamericanos aún no se han ‘aggiornado’ lo suficiente respecto de tal supremacía en el Continente Blanco, pues tienen buena ciencia, pero las FF.AA. todavía son muy importantes y dictaminan cuál es esta idea o percepción que se tiene de la Antártica.

  • ¿Puede ser que el común de la gente perciba que esto de “Punta Arenas, puerta o ciudad antártica” es una cuestión sólo ligada a una élite económica y/o intelectual?
  • “Sí, absolutamente. Comprendo cuando la gente lo piensa y lo dice. Sin embargo, es importante que lo tomemos todos como parte nuestra. Recordemos que esta región tiene en su nombre y apellido a la Antártica y eso lo vivimos todos. Sí es verdad que las élites formulan estas políticas y agenda y ocupan ciertos lugares donde el negocio antártico está enfocado al beneficio de unos pocos. Quizás es una tarea del habitante de Magallanes el reclamar ese espacio, de reclamarlo como propio porque la Antártica aquí se vive todos los días. El viento de Magallanes que se siente en la cara viene de algún lado, no se origina únicamente aquí, tiene una influencia muy grande de este continente (Antártica) que está muy cerca, con lo cual pienso que sí hay una influencia muy grande de las élites, pero la Antártica no es exclusiva de esas líneas. Hay que reclamarla”.
  • ¿Qué rol juegan en esto entidades como el Inach y otras universidades y centros de investigación que, de alguna forma, obtienen ganancias de la Antártica? ¿Se le debe exigir que trabajen más en vincular a la ciudadanía con este continente, en apoyar la educación de los niños y jóvenes?
  • “Creo que es muy importante. Es primordial mantener en las ciudades-puerta, como Punta Arenas, que haya decisión política y actividad nacional aquí en la plaza por vecinos nuestros. Las personas que trabajan en el Inach también son vecinos de Magallanes, también tienen niños en las escuelas, intereses locales en que la ciudad funcione como debe ser. La influencia de universidades, de científicos, de institutos que tienen manejo de políticas antárticas en ciudades que son puerta a dicho continente es muy importante, pues las jerarquizan y le dan un valor internacional.

“El hecho –añade- de vincular a la comunidad local con la Antártica es fundamental, debería ser una tarea de todos estos actores. A veces, la ciencia se dedica exclusivamente a la tarea científica y se olvida de que parte de esa tarea es también divulgar su ciencia, involucrarse con la gente. Creo que, cuando la población empieza a sentir a la Antártica más cerca, más propia, comienza a reclamar esos lugares”.

¿Santuario por siempre?

  • Algunos plantean que zonas como la Antártica o áreas subantárticas –estas últimas más cerca de asentamientos humanos permanentes- deben ser declaradas santuarios y/o exentas de actividad productiva. ¿Cuál es su opinión al respecto?
  • “Creo que hay ciertas actividades que, con manejo y control sustentable, se pueden llegar a realizar; hay otras que sería mejor evitarlas completamente. Particular y personalmente, el tema de las salmoneras es muy fuerte, no veo a esa industria como solución económica para la región. Pero, esto es, quizás, una percepción mía poco educada, mirando los efectos que ha causado en otras partes del mundo y, en particular, en las costas chilenas de más al norte”.

Centro Antártico Internacional

  • Magallanes lleva luchando años, particularmente en la última década, para contar con un Centro Antártico Internacional, pero no se ha aprobado la millonaria inversión. ¿Qué mensaje entrega el poder central cuando insiste en desestimar la importancia de este proyecto?
  • “Esto del Centro Antártico Internacional es el paso siguiente que debería dar Punta Arenas. Sé que hay un proyecto y que están trabajando para que sea realidad. Creo que este centro o el concepto que tiene va a ayudar a que la gente de Magallanes se conecte más con la Antártica, va a darle una condición distinta a esto de ser puerta de entrada a ese continente. Punta Arenas va a poder ser anfitriona de estos científicos y de sus intereses y los de la ciencia internacional. Creo que va a captar el imaginario y también el interés económico del lugareño, en donde va a poder ver una inversión a ciertas actividades relacionadas con la Antártica. Creo que sería el paso siguiente y espero que no se demore demasiado y Punta Arenas es el lugar ideal para ello. Va a elevar la jerarquización que tiene Magallanes en el país respecto a la Antártica. No tan sólo es la región doceava, sino la conectada con el sur”.

Aporte de las Ciencias Sociales al conocimiento antártico

Sin duda, Gabriela Roldan valora en extremo que las Ciencias Sociales sean más participativas en lo que es el aporte al conocimiento antártico.

“Creo que las Ciencias Sociales dan una interpretación a eventos que están pasando en la Antártica, ya sean científicos, de manejo, políticos o, inclusive, de problemas medioambientales. Creo que las Ciencias Sociales nos permiten una dimensión distinta con respecto a esa visión y nos permiten ahondar un poco más en cómo el humano se conecta a estos lugares, cómo va a interpretar, a poder mitigar estos problemas, pero, también, comprender que estas situaciones están sucediendo por acciones nuestras del pasado. Esto queda en la memoria colectiva que tenemos como sociedad esperando que no vuelvan a suceder hechos catastróficos económicos o medioambientales o políticos, como nos ha sucedido en el pasado. Ciencias Sociales, humanidades, todo esto que habla de cómo el ser humano se relaciona con, se vincula con e interpreta es fundamental para lugares tan remotos como la Antártica”.