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La melatonina, la hormona de la “noche” que ayuda a la sobrevivencia de los corderos al nacer

Por Cristian Saralegui domingo 23 de septiembre del 2018
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Una de las principales limitantes para lograr el potencial productivo en las ovejerías de Magallanes es la pérdida de corderos al parto. Esta situación es generada principalmente por las condiciones climáticas de la región.

Al igual que en la mayoría de las especies, la naturaleza es sabia y trata de ajustar las fechas de pariciones con los momentos más adecuados para permitir la sobrevivencia de sus crías. Es por lo anterior que las ovejas quedan normalmente preñadas entre los meses de mayo y junio, con el fin que las pariciones ocurran en primavera.

Sin embargo, las condiciones climáticas en los meses de primavera en la región, son generalmente frías, con lluvia e incluso nieve, lo que se puede traducir en una alta tasa de mortalidad al parto, especialmente en corderos mellizos, ya que éstos tienen menor peso al nacimiento que los corderos de parto único. Aquí para algunos lectores resultará obvio pensar: “Entonces, hay que tener un solo cordero”. Si bien es lógico, en la práctica, dependiendo de la raza, entre un 15% hasta un 45% de las hembras pueden tener mellizos en un año normal, por lo tanto, hay que hacer los esfuerzos necesarios para salvar esos corderos.

Si bien la acción reguladora de la época reproductiva es una de las principales funciones conocidas de la melatonina, desde el punto de vista del sistema de producción ovina, estudios recientes han demostrado que esta hormona posee un sinnúmero de otras funciones y dentro de éstas, es ser uno de los factores que regulan el depósito de grasa parda. Es en este punto donde Inia ha empezado una nueva línea de investigación.

Al momento de nacer, los corderos deben ser capaces de pararse, secarse y tomar calostro (primer alimento), para poder sobrevivir. El calor y energía necesarias, se producen principalmente a través de la metabolización de la “grasa parda”. La grasa parda se acumula hacia el final de la gestación y si bien representa el 1% de la grasa total del cordero, produce sobre el 50% de la energía al momento del parto. Por lo tanto, una mayor acumulación de grasa parda, le permitiría al cordero poder generar mayor calor y tener mayores probabilidades de sobrevida al momento del parto, si las condiciones ambientales les son desfavorables. Es en este punto donde la investigación básica entra en escena. Con el fin de buscar una vía para incrementar el depósito de grasa parda del cordero, durante la gestación, Inia está ejecutando un proyecto financiado por Fondecyt (N°11150998), que busca definir la potencial suplementación de la melatonina, como una forma de incrementar la cantidad de grasa parda en el o los corderos.

Hasta la fecha, los estudios indicarían que es posible, mediante el uso de dispositivos de melatonina, entregados a las madres a los 100 días de gestación, aumentar entre un 18% y 35% la cantidad de grasa parda. Este resultado, que es bastante promisorio, no sería el único efecto positivo generado por la melatonina. Se produciría un mejor traspaso de oxígeno, desde la madre hacia su cría durante la gestación y se aumentaría el peso al parto. Todos estos efectos debieran aumentar la probabilidad de sobrevida de los corderos al parto.

Actualmente nos encontramos evaluando el efecto real de la melatonina, sobre la sobrevida de corderos al parto, tanto en gestaciones únicas como melliceras. Este estudio es parte de una tesis de una estudiante de la carrera de Agronomía de la Universidad de Magallanes. Además, y con el fin de entender los mecanismos que regulan el aumento de grasa parda, en laboratorio nos encontramos estudiando la expresión de genes que se asocian a la acumulación de grasa parda (UCP-1, PPARγ y PRDM16), así como la activación de una proteína muy importante en la regulación de muchas funciones celulares, como es mTOR. Lo que se busca es poder entender cómo funciona la melatonina, para así poder generar recomendaciones prácticas para los productores. Y, ese es el objetivo último, generar a través de una investigación básica, información que le sea útil al productor y que le permita mejorar su productividad. Si el rubro ovino mejora su eficiencia, toda la región gana y, en este proceso, Inia juega un papel muy importante.

¿Qué es investigación básica?

Generalmente, los estudios básicos son mirados con recelo por la gente, dado que muchas veces se cree que estos estudios tendrán poca aplicabilidad. Sin embargo, en Inia hemos entendido que los estudios básicos son generadores de información muy relevante. Sin embargo, tenemos claro que esta esta información debe servir de plataforma para generar nuevas herramientas o indicaciones que permitan dar respuesta a las necesidades de los diferentes rubros.

En el caso del estudio de la melatonina que se está ejecutando en Kampenaike la información que se generará podrá ser utilizada por personas que quieran desarrollar productos que apunten al uso de melatonina y así disminuir la tasa de mortalidad.