Necrológicas
  • José Cárcamo Galindo

Registran nuevo desprendimiento en lengua este del glaciar Grey

Por La Prensa Austral martes 19 de noviembre del 2019

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Desde marzo se han desprendido 24 hectáreas

Investigadores del Instituto Antártico Chileno, Fundación Cequa y la Umag a través de sus programas de Magister y doctorado, han estado monitoreando esta zona en el Parque Nacional Torres del Paine, estudiando los efectos del cambio climático en los campos de hielo de la Patagonia

Si bien los acontecimientos sociales que se han producido desde hace un mes dejaron a Chile sin la posibilidad de realizar la Cop25, nuestro país continúa presidiendo esta reunión internacional, que ahora tendrá como sede Madrid, a través de su aporte sobre información oportuna respecto de la criósfera (el hielo en el planeta). En este sentido, por su posición estratégica, los ojos del mundo siguen de cerca los efectos que está teniendo el cambio climático, tanto en la Antártica como en los campos de hielo. En los últimos años, ha sido llamativo, especialmente, lo que ocurre con el glaciar Grey, ubicado en el Parque Nacional Torres del Paine y que ha tenido importantes episodios de desprendimiento y retroceso.

El último se registró el 11 de noviembre, en el área conocido como la lengua este, y que desde marzo ha tenido un retroceso equivalente a 24 hectáreas.

Investigadores del Instituto Antártico Chileno, Fundación Cequa y la Umag a través de sus programas de Magister y doctorado, han estado monitoreando esta zona en el Parque Nacional Torres del Paine. El doctor en recursos naturales y glaciología del Inach, Ricardo Jaña, explicó que “a partir de 2017 se inicia una serie de eventos de desprendimientos importantes en la lengua este, que continua hasta el momento. Observamos las imágenes satelitales del día 11 de noviembre que muestra cómo ha retrocedido. Esos eventos han sido localizados casi exclusivamente en la lengua este, que ha retrocedido sobre un kilómetro en el ultimo par de años, que es una tasa de retroceso muy importante, comparada con otros que ha tenido todo el glaciar Grey en sus tres frentes, más o menos desde el año 37 en adelante según muestran estudios previos”.

Entre los factores que han incidido en estos desprendimientos, se detectaron incidencias ambientales, como aumento de temperaturas y precipitaciones intensas, las que “siguieron a eventos de temperatura extremos, estamos hablando del orden de 31 grados en una de las estaciones en las cercanías del parque. Hay una señal clara de cambio climático, porque estamos hablando de temperaturas, precipitaciones, eventos extremos y también formas en que circulan las masas de aire que no son habituales. La evidencia indica que los eventos de enero y marzo de 2018 están asociados a corrientes que vendrían desde el noreste, sobre el continente sudamericano, desde más al norte, hacia el sur y que penetran en esta zona donde están los cambios de hielo, donde generan altas temperaturas pero también eventos de precipitación y eso al glaciar le ha afectado. Tenemos evidencias de que ese aumento de la altura del nivel del lago y mayor agua en el sistema provoca condiciones favorables para que el hielo se haya resquebrajado, están relacionados ambos procesos”.

Este monitoreo se realiza desde el año 2011 cuando se instalaron balizas en la parte baja del glaciar, para ver los cambios de velocidad y de altura de la superficie, y últimamente, en estos eventos, con el investigador del Cequa, Inti González, se han realizado vuelos con drone, para poder hacer registros de la altura de la superficie del hielo.

“A medida que el glaciar va retrocediendo, también se ha verificado una disminución, adelgazamiento y por consiguiente, una baja de la superficie del hielo. Este es un proceso dinámico, porque a medida que el hielo se retira, va dejando una profundidad importante, de 300 ó 200 metros en ciertas secciones, y es un lago muy interesante, no solamente extenso, que tiene del orden de 13 kilómetros de largo, es angosto, pero también muy profundo en algunas zonas”, describió Jaña, sobre estos estudios que realizan en conjunto con investigadores de la universidad de Humboldt, en Berlin, y de la Universidad Federal de Río Grande, en Brasil, en el contexto del estudio de la dinámica de glaciares en la Patagonia y Antártica.

El investigador reconoce que si bien es cierto “existe una ciclicidad en el clima, que en la historia geológica han ocurrido varias glaciaciones, donde momentos muy fríos como hace 20 mil años y con una gran cobertura de hielo, pasamos a eventos interglaciares. El clima ha cambiado, pero lo que ocurre ahora es que está cambiando muy rápido, producto de la ingesta de gases, producto de la actividad humana y el crecimiento industrial que hemos tenido en los últimos 250 años. En ese sentido, el clima está forzado por esta perturbación humana, y siguiendo una línea de variabilidad climática natural, por eso, cuando se habla de reversibilidad, es delicado hasta qué punto el sistema se ha perturbado tanto como para que no responda de manera natural, elástica y no catastrófica”.

Monitoreo

Inti González, a su vez, explicó cómo fue el trabajo de monitoreo que realizaron en el área, y lo que fueron descubriendo: “Conaf nos contactó, porque algunos operadores turísticos vieron que algo estaba ocurriendo en la cara frontal de la lengua este, el 24 de octubre nos ubican para que continuemos observando el frente del glaciar. Finalmente, el 28 entramos en el área junto con Francisco Aguirre y repetimos el vuelo que habíamos hecho en marzo. Algunos datos que hemos podido observar es que el área perdida entre marzo y el 28 de octubre de 2019 alcanza las 24 hectáreas, aproximadamente. El desprendimiento en marzo fue de 16 hectáreas y ahora se desprendieron 24 más, lo que equivale a un 1% de toda la masa de hielo que se ha perdido desde el año 1945, o sea desde entonces al 2018, el frente del glaciar grey ha perdido 22 kilómetros cuadrados y ahora hemos perdido alrededor de 24 hectáreas, 0,2 kilómetros cuadrados”, detalló.

En las imágenes tomadas en marzo se puede ver cómo la parte del frente ya aparecía agua, producto del lago, “lo que nos da a entender que el frente estaba o podría estar en una situación más de flotabilidad que pudo haber ayudado a este desprendimiento frontal. Y la parte que más hielo perdió desde febrero a la fecha es la parte más occidental de la misma lengua, y perdió casi 400 metros, en cambio en esta vertiente más al este, perdió alrededor de 150 metros. Se logra detectar un cambio de textura, y uno puede atribuir también que hay un cambio de pendiente, que de alguna manera estaba indicando que esa lengua algo estaba sucediendo e iba a terminar colapsando”.

Colaboración de Conaf

En este sentido, los investigadores destacaron la colaboración que les ha brindado Conaf para estas labores de monitoreo. Al respecto, el jefe provincial de Ultima Esperanza de Conaf, Mauricio Ruiz indicó que “hemos estado trabajando en alianza con la Umag, Inach, dando todas las facilidades de investigación que se hace a través de nuestro procedimiento de investigaciones. Conaf trabaja con un reglamento que emite resoluciones del director regional, donde se entregan todas las facilidades para cualquier investigación que se realice en cualquier temática de áreas protegidas”.

Respecto de la actividad turística en ese sector, Ruiz indicó que ésta “se evalúa anualmente, para ver el comportamiento del hielo y por dónde van a ingresar, porque como es dinámico tienen que tomar todas las precauciones, y se establece un guía por cierta cantidad de personas. No tenemos mayor actividad turística, solamente kayak bordeando y avistamiento por la empresa de turismo Lago Grey, que va por el frontis de las dos caras y la caminata propia del hielo, que ha seguido con normalidad”.