Necrológicas
  • Ada Francisca Hernández Pérez
  • Norma Isabel del Pino Cárcamo
  • Bernardo Sirón Alvarez

Separación de la fauna marina antártica y sudamericana desde una aproximación molecular

Por La Prensa Austral domingo 25 de febrero del 2018

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“El océano Austral es la cuarta de las divisiones oceánicas de la Tierra y abarca un área de aproximadamente 35 millones de km2, equivalente a un 8% de la superficie oceánica total del planeta. Normalmente es definido como un cinturón oceánico circumpolar alrededor del Continente Blanco, que incluye masas de aguas del Pacífico, Atlántico e Índico. Las características físicas y químicas de sus masas de agua, y las condiciones climáticas y oceanográficas que operan sobre la región, permiten que la circulación en torno de la Antártica sea en una dirección oeste-este. A diferencia de otras inmensidades de aguas, no está delimitado por masas continentales sino que por áreas de mezcla entre y dentro de los océanos del planeta. De esta forma, el gran flujo de la Corriente Circumpolar Antártica (CCA) permite la conectividad entre cuencas oceánicas, facilitando el transporte de calor, agua dulce y otras propiedades a distintas regiones de nuestro globo”.

Para efectos comparativos, la investigación “analizó un fragmento del gen mitocondrial Citocromo c Oxidasa Subunidad I (COI) en distintos grupos de invertebrados marinos con desarrollo larval. Se incluyeron en los análisis especies congenéricas del erizo Sterechinus y del patellogastrópodo Nacella. Similarmente, se incluyeron secuencias de especies que se encuentran descritas en la Antártica y Sudamérica, como es el caso del gusano nemertino Parbolasia corrugatus y del bivalvo Yoldia eightsii”.

El estudio detectó “marcados niveles de divergencia entre los linajes genéticos antárticos y sudamericanos en todos los grupos analizados. A modo de ejemplo, especies congenéricas de Sterechinus de la Antártica y Sudamérica mostraron un 7,2% de divergencia. De la misma forma, las especies de Nacella, provenientes de la Antártica y Sudamérica, exhibieron un 7,7% de divergencia. Poblaciones de las especies nominales Yoldia eightsii y Parbolasia corrugatus provenientes de la Antártica y Sudamérica mostraron un 7,0% y un 8,3% de divergencia, respectivamente”.

A modo de reflexión final, los autores plantean que “los avances en biología molecular durante las últimas décadas han renovado el interés en los estudios biogeográficos, particularmente en el océano Austral. (…) Las comparaciones moleculares realizadas en ese estudio nos han permitido reconocer marcadas diferencias genéticas entre los linajes antárticos y sudamericanos, pertenecientes a distintos grupos de invertebrados marinos como moluscos, gusanos nemertinos y equinodermos. Se reconocen trayectorias evolutivas similares en los distintos grupos analizados, lo que sugiere que los linajes de la Antártica y Sudamérica constituyen unidades evolutivas distintas que se han mantenido aisladas durante millones de años. El modo de desarrollo de esos organismos con fase larval dispersiva y la distribución batimétrica somera, nos sugieren que la Corriente Circumpolar Antártica representa una barrera eficiente para la conectividad entre la Antártica y Sudamérica desde fines del Mioceno y principios de Plioceno (3,7 – 5 Ma). Tales estimaciones sugieren que la separación efectiva entre la fauna antártica y sudamericana sería posterior a la separación física de ambos continentes, estimada entre 41 Ma y 23,9 Ma.

“En conclusión, nuestra investigación entrega nueva información acerca de los patrones de diferenciación entre organismos marinos antárticos y sudamericanos, proponiendo nuevos escenarios evolutivos. La separación entre linajes de ambas provincias del océano Austral habría ocurrido durante el Mio-Plioceno, mucho tiempo después de la separación física de ambos continentes. De acuerdo a esos resultados, la evolución geodinámica del Arco de Escocia y el establecimiento de una Corriente Circumpolar Antártica de profundidad, representan dos ejes centrales en el aislamiento de la fauna marina antártica. De esa forma, procesos geológicos particulares ocurridos en el Arco de Escocia serían responsables de marcados cambios climáticos y oceanográficos, los cuales generan el patrón de distribución de la fauna marina bentónica en el océano Austral”.