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Umag y Oceana se unen para estudiar y registrar biodiversidad marina de la ecorregión subantártica

Por La Prensa Austral martes 6 de marzo del 2018

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Hicieron expedición al sur de Aysén

Científicos del laboratorio de Macroalgas Antárticas y Subantárticas de la Universidad de Magallanes acompañaron a científicos y audiovisualistas de la organización internacional a la Reserva Katalalixar de Conaf, para sumar información a sus investigaciones y apoyar la generación de un plan de manejo que trabaja Oceana

Katalalixar es una reserva ubicada en la comuna de Tortel, al sur de la región de Aysén. Son 674.500 hectáreas administradas por la Corporación Nacional Forestal (Conaf), con un clima de tipo marítimo templado frío lluvioso de costa occidental, una precipitación media anual que fluctúa entre los 3.500 a 4.000 mm. y una temperatura media anual de 7ºC. Su relieve corresponde a islas de los canales interiores insulares labrados por la acción glacial en épocas geológicas recientes, con cumbres que no superan los 1.000 metros de altitud y formaciones vegetacionales que incluyen ciprés de las Guaitecas, coigüe de Chiloé, tepú, ñirre y matorrales siempreverde oceánicos.

¿Qué tiene que ver esta reserva con la región de Magallanes? Si nos fijamos sólo en la división política de la nación, nada. Pero, desde el punto de vista científico, muchísimo, pues es parte de la ecorregión subantártica, un todo archipielágico con características únicas en el planeta, debido a la influencia de la corriente marina circunpolar. En otras palabras, Katalalixar – que en lengua kawésqar significa “entre islas o canales” – está ubicado en un sector que completa cualquier mapa científico, cuya pretensión sea radiografiar las especies del extremo sur austral.

Varios objetivos, un solo resultado

Oceana es la mayor organización internacional dedicada a la conservación de los océanos, la protección de los ecosistemas marinos y las especies marinas amenazadas. Fue creada en 2001 por varias organizaciones no gubernamentales que se declaran sin fines de lucro y se ha extendido por Europa, Asia, América del Norte, Central y del Sur. En Chile, llevan a cabo una serie de campañas estratégicas, destinadas a proteger hábitats marinos cruciales que albergan los océanos; reducir la pesca incidental y el consecuente descarte de especies; prevenir el colapso irreversible de los stocks pesqueros, y disminuir la contaminación marina.

Parte de esa misión esperan cumplirla a través de la firma de un convenio con Conaf, organismo con el cual se comprometieron a apoyar en la generación de un Plan de Manejo en los maritorios de las Áreas Silvestres Protegidas del Estado en la Patagonia, entre ellos, la Reserva Katalalixar. Y como es preciso incluir en sus estudios la existencia y comportamiento de la vegetación e invertebrados marinos en el lugar, invitaron al laboratorio de Macroalgas Antárticas y Subantárticas de la Universidad de Magallanes. Es así como los investigadores Sebastián Rosenfeld, Fabio Méndez y Juan Pablo Rodríguez se sumaron a la Expedición Oceana Katalalixar 2017. “Es una nueva alianza de gran relevancia para el estudio de ecosistemas marinos costeros”, asegura el Dr. Andrés Mansilla, director del laboratorio y vicerrector de Investigación y Postgrado de la UMAG.

Expedición Oceana Katalalixar 2017

El viaje se realizó entre el 2 y el 20 de diciembre, con cuatro integrantes de Oceana, uno de Conaf y tres de Umag. Se inició en Punta Arenas con la lancha a motor Marypaz II, a bordo de la cual navegaron por el estrecho de Magallanes hacia el canal Messier, los alrededores del canal Fallos, Albatross y Adalberto dentro de la reserva y el islote Rugget, en busca de la colonia más septentrional del pingüino de penacho amarillo.

Según el Dr. Matthias Gorny, director de Ciencias de Oceana y jefe de la expedición, el objetivo principal fue levantar una línea base sobre objetos de conservación, para confeccionar un plan de administración del maritorio de la reserva natural Katalalixar. “Se trata de la sexta expedición de Oceana en las aguas interiores de la comuna de Tortel – dijo – y la primera que se realiza junto con Conaf en el marco del convenio y junto con investigadores de la Umag”.

Los expedicionarios de Oceana trabajaron con equipos audiovisuales especiales para grabar en profundidades y durante día y noche documentaron la composición de invertebrados y peces que habitan los fondos marinos, especialmente, los bancos de corales de aguas frías y su fauna asociada, mientras tomaban fotografías y videos aéreos del paisaje. En su faena, el Dr. Gorny recibió el apoyo del biólogo marino, estudiante de Doctorado en Biología y Ecología Aplicada de la Univ. Católica del Norte, Germán Zapata, del documentalista audiovisual Lucas Zañartu y del ingeniero pesquero, fotógrafo submarino y buzo Mauricio Altamirano.

Los investigadores de la Umag, a su vez, realizaron mediciones por fotocuadrante y tomaron muestras de invertebrados y macroalgas, principalmente, de Macrocystis Pyrifera o huiro, para estudiar su ecofisiología, con el objetivo de realizar un levantamiento base en un área geográfica que presenta escasa información sobre las comunidades costeras. Según el estudiante del magíster en Ciencias mención Manejo y Conservación de Recursos Naturales en Ambientes Subantárticos, biólogo marino Juan Pablo Rodríguez, la idea era comparar la biodiversidad existente en ese sector de Aysén, con lo detectado durante los últimos 5 años en las expediciones a Yendegaia, islas Navarino, Hornos y Diego Ramírez en Magallanes. “Esto nos va a permitir entender qué diferencias hay entre las distintas comunidades bentónicas de macroalgas y moluscos, y cómo se comporta la actividad fotosintética del alga Macrocystis Pyrifera, en un gradiente que abarca desde el sur del Golfo de Penas hasta el sur de Cabo de Hornos, y en un contexto de cambio global”, afirmó Rodríguez.

Principales resultados

Para los científicos de la Umag, se trató de una expedición donde encontraron varias especies de invertebrados (cuya distribución se situaba hasta Chiloé), nuevas referencias de macroalgas (cuyas muestras se siguen procesando) y la presencia del abejorro naranja (Bombus dahlbomii), en peligro de extinción y desplazado en la región de Magallanes, en gran parte, por el abejorro común (Bombus terrestris), que es especie invasora. En tanto, las filmaciones y observaciones permiten afirmar al Dr. Gorny que “los ecosistemas se encuentran intactos. La biodiversidad y la gran abundancia de macroalgas, especialmente de luga roja o de erizos, a lo largo de los canales Fallos, Adalberto y Albatross, son un buen ejemplo de los efectos positivos que genera la conservación de los recursos marinos”.

Pese a que, por razones climáticas, no alcanzaron a ver las colonias de pingüinos de penacho amarillo, “la alta presencia de aves alimentándose es un buen indicador de que esta especie está ocupando los islotes e islas para reproducirse, al igual que los lobos marinos, pingüinos y otras aves marinas alrededor de las islas Jungfrauen, Byron y Wager destacan la importancia de la zona al sur del Golfo de Penos como sitio alimenticio”, explicó el jefe de la expedición. Actualmente, están analizando muestras e imágenes para confirmar la presencia de nuevas especies, y proyectan una nueva expedición en invierno.