Necrológicas

A qué jugamos

Por Diego Benavente viernes 17 de agosto del 2018

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La política es necesaria para cualquier democracia y el cómo esta se desarrolla define la forma en que se evoluciona como sociedad. Si se aprecia los últimos derroteros en el mercado nacional de la política y sus partidos, vemos algunos partidos como el PS en un rol odioso de oposición prácticamente a todo, no se dan cuenta que pueden perder su capital político y esto hace recordar y promover las divisiones del pasado que, en alguna medida promovió el gobierno anterior. Con tan mal resultado que en la carrera presidencial triunfara Sebastián Piñera ampliamente.

Nuestra política con sus enclaves atípicos, hace que nos pasemos semanas discutiendo, por ejemplo, el sueldo y posible indemnización del director ejecutivo de TVN y la composición del directorio. Por mientras, el resto del país que no es la capital, tiene que mirar los problemas sin atender. En rigor debiéramos ir de lleno a tener una televisión pública que respete el territorio y dé cuenta de aquello con programas que realmente sean de televisión pública y que sirvan para la integración e incorporación de todos los territorios y la diversidad existente a lo largo y ancho de Chile.

Es necesario eliminar este tipo de feudos binominales o donde se producen estas peleas políticas cada cierto tiempo y que más bien necesitan una mirada más técnica que le permita competir e interactuar en mercados competitivos con herramientas desiguales.

Otros en la política andan para atrás y para adelante, el PPD dejó la retroexcavadora y apunta ahora al crecimiento económico y la seguridad ciudadana. La DC se desmarcó de la ex Nueva Mayoría aprobando una iniciativa pro empleo impulsada por La Moneda y buscando nuevos aliados políticos. El Frente Amplio en tanto se divide por el tratado de libre comercio con Canadá.

No importa la época, en lo que sea, las corrientes políticas siempre van de atrás, lo fue Piñera en su época con el movimiento estudiantil, del cual su gobierno no entendió nada y lo atarantado que este fue al inicio de su mandato número uno, como lo fue Bachelet con su diagnóstico sobre calentado en que sobredimensionó lo solicitado por el movimiento social, versus lo que realmente quería la sociedad. Por el contrario, el interés de la ciudadanía generalmente va por otro lado, muy distinto y muy adelantado a las corrientes políticas que difícilmente son capaces de interpretar ni menos anticipar lo que el país requiere.

En un mundo cada vez más complejo es clave saber interpretar a la gente para poder inspirar y liderar procesos, en especial los del tipo político y sin duda, tener liderazgos con propósitos claros que le hagan sentido a las personas. No bastan los slogans o cuñas marketineras, hay que tener contenido potente y entendible para todos. Las personas además tienen que sentir que sus líderes tienen capacidad para navegar en la ambigüedad que existe hoy en el mundo, en especial en esta era digital. La capacidad de adaptación es necesaria sobre todo en ambientes cada vez más diversos. En esto la diversidad de liderazgo y la construcción de equipos, ayudan a evolucionar. Incluso aquí es prioritario estar todos juntos, antes que estar de acuerdo en todo y por supuesto saber a qué jugamos.