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Alejandro Guillier, crónica de un invitado imprevisto

Por Ramón Arriagada miércoles 4 de enero del 2017
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En la hora de los recuentos de noticias puse mi atención en los contenidos del diario La Tercera de este fin de semana. Toda una muestra de malabarismo político. Me recordó los antiguos editoriales del otro componente del duopolio -El Mercurio previo a 1973- cuando a juicio de los ‘macucos’ en política había que leer para estar bien orientado en cosas del afán político. Un viejo  y astuto profesor, según él, tenía la cualidad de leer entrelíneas resultando muchas veces certeros sus acertijos mercuriales.

El editorial del sábado 31 de diciembre de La Tercera, titulado “2016, un año marcado por la incertidumbre”, hace referencia a que gran parte de la pérdida del apoyo ciudadano hacia la Nueva Mayoría y a la Presidenta, ha sido producto, del rechazo de los opinantes a la incursión del bloque gobernante para impulsar reformas como la tributaria, laboral y educacional. Ello, unido al difícil momento de la economía mundial que repercute en las compras de nuestras materias primas, ha traído a la sociedad chilena, un cambio en su ritmo de crecimiento con instancias de  deterioro que alimentan expectativas de estancamiento.

El editorialista de La Tercera señala que en los círculos empresariales y políticos, era bien visto, cómo el gobierno le bajaba el volumen a ciertas reformas; una corrección que volvía a sintonizar a Chile con la “revalorización del crecimiento económico y un Estado jugando un fuerte rol redistributivo sin perder el carácter subsidiario”.  Pero la mayor felicidad para el redactor era que los equilibrios se hacían manifiestos, al observar como las preferencias futuras del electorado se inclinaban al rango “Lagos-Piñera”.

Pero en  el estado de ánimo casi bucólico de esta  meseta del comportamiento político nacional,  aparece de improviso, un villano no pauteado, cuya irrupción lamenta el editorialista, se trata de  Alejandro Guillier. El editorial no calla su desencanto ante la aparición de esta imprevista variable y categóricamente habla de nuevos escenarios de muchas incertidumbres,  “donde no se puede descartar que el deterioro de la institucionalidad del país pueda continuar”.

No le resulta simpático a la derecha, la aparición de Guillier, cuando afirmaban que la Nueva Mayoría,  era como un atleta corriendo una posta que con angustia, no encuentra a nadie que quiera recibirle el bastón. La sinergia del candidato Guillier, desmiente todo lo difundido y maquinado por los propagandistas de la derecha en cuanto a la orientación de aquellos que se pronunciaban en las encuestas contra la Nueva Mayoría.

Están apareciendo y se manifiestan. Le gustó a la gente la Reforma Tributaria, pues, gracias a lo recaudado, nuevos estudiantes tienen acceso a estudios superiores sin pagar aranceles onerosos. Las atribuciones a los sindicatos en la Ley Laboral, como una puesta al día de la relación capital-trabajo. A los desencantados les agradó la Agenda de Transparencia y Probidad, controlando  los gastos de financiamiento de las campañas. El ciudadano común ve con buenos ojos la próxima elección de intendentes, sobre todo en regiones como la nuestra.

En Magallanes nos gustan las ideas centrales del Plan dirigido al desarrollo de las zonas extremas. La unión entre las regiones de Aysén y Magallanes con transporte subvencionado por mar y aire; las sendas de penetración con rutas no imaginadas, fibra óptica, aeropuertos, en resumen, terminar con el aislamiento y hacer de la conectividad, la esencia del hacer política en Magallanes. El triunfo en la elección última de la derecha en las principales comunas de Magallanes, no obstante lo mucho realizado, fue posible porque los partidos de la Nueva Mayoría, dieron un pésimo ejemplo de personalismos, caudillismos y la inexistencia orgánica  de los mismos.

¿Habrá llegado el momento que nuestros políticos entiendan el fenómeno Guillier y dejen de insistir en liderazgos artificiales, originados en egolatrías ya superadas por la Historia?