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Antártica de cambios

Por Alfredo Soto martes 9 de octubre del 2018

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Ya hoy día comienzan a circular los alumnos que agregan a su carga académica el interés por conocer y saber de la Antártica desde una perspectiva del estudio, puedo decir con mucho orgullo y con la autoridad que me corresponde que vamos cumpliendo prácticamente 10 años escribiendo esta columna y al mismo tiempo la misma década de impartir el Crédito Cultural Antártico, desarrollando los temas concernientes al estudio, a las proyecciones y oportunidades que otorga conocer un continente muy atractivo bajo todo punto de vista. Esta asignatura atraviesa todo el conglomerado de ofertas electivas para todas las carreras tanto técnicas como de nivel superior y ya se ha posicionado como uno de los módulos para que aquellos que quieran adquirir la calidad de Minor, como una subespecializacion, le otorga un mayor valor académico y no sólo una vía electiva. Este peregrinaje de alumnos coincide con lo que está ocurriendo en la misma Antártica, algo así como que mientras paulatinamente nos vayamos acercando al verano, en este preciso momento grandes cantidades de biomasa animal, orientadas por la posición del Astro Rey en período equinoccial se desplazan hacia las ricas aguas de la Antártica que permitirán ingresar a la temporada estival de la abundancia alimenticia y de la procreación de nuevas y abundantes especies que logran alcanzar los niveles necesarios de estabilidad de cada una de ellas en su devenir en la vida y en la muerte.

Las materias antárticas son contundentes, entretenidas y por sobre todo hay que estar actualizándolas constantemente, así siendo este el Continente Pulsante por una propiedad única, como es el aumento de su superficie al crecer paulatinamente durante los períodos invernales del hielo marino, y así en este período estival comienza el retiro del mismo, hay que estar atento a los estudios e investigaciones que año a año van entregando abundante información y que nos permite ir refrescando los acontecimientos que van ocurriendo en determinados periodos. Ultimas investigaciones indican que la Antártica ha perdido casi tres billones de toneladas de hielo desde 1992, lo que ha provocado un aumento del nivel medio de los mares de 8 milímetros. Lo más preocupante, señalan los investigadores, no es tanto la cantidad de hielo perdida como la tendencia a perderlo cada vez más rápido. Un 40% de todo este hielo ha desaparecido en los últimos cinco años, lo que indica que el deshielo de la Antártica se está acelerando. Ahora cuesta entender un poco esta relación de pérdida del hielo siendo que también desde hace varios años atrás grupos de científicos han llegado a determinar que varias veces y por el accionar de satélites especializados se han registrado temperaturas muy bajas del Planeta, obviamente el continente es tan grande, 14 millones de kilómetros cuadrados, es decir, 18 territorios de nuestro país entran en el continente Antártico, para tener una relación de lo grande que es, para llegar a estas mediciones que se venían haciendo desde 2014 en adelante, los mismos aseguran que hubo más de 100 oportunidades en que se registraron temperaturas más que 90 grados bajo cero, el récord se registró el 23 de julio de 2014 y fue de -98,6 grados Celsius. Es decir el deshielo masivo no ha sido uniforme en todo el continente, la región más afectada de pérdida de hielo es la Antártica Occidental incluida la Península, donde las pérdidas se han triplicado desde los años noventa. Esta última, la Península Antártica y en donde están mayoritariamente concentradas las bases chilenas. Si a mediados de los años 90 perdía una media de unos 18 millones de toneladas de hielo al día, en la actualidad pierde cinco veces más: 90 millones de toneladas diarias. Da para pensar y obviamente debemos crear espacios para que tanto hombres y mujeres en formación académica sepan de lo que está ocurriendo en nuestro planeta y en una región que lleva por nombre Magallanes y Antártica Chilena.

Por el contrario, la Antártida Oriental, que concentra aproximadamente el 90% del hielo del continente, no ha experimentado grandes cambios en los últimos 25 años. Allí las variaciones se deben sobre todo a oscilaciones en los niveles de precipitación de un año a otro, más que a una fusión acelerada del hielo como en la Antártica Occidental o menor. Aunque en los últimos cinco años ha perdido una media de 75 millones de toneladas diarias de hielo, no es una cantidad muy grande cuando se reparte sobre toda la superficie de la capa de hielo.