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Balance ¿en rojo?

Por Abraham Santibáñez sábado 31 de diciembre del 2016

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El resumen de este año en Chile (y también en el mundo) parece fácil: los pesimistas coinciden en que, si fuera un balance comercial o financiero, estaría lleno de números rojos.
Es que no nos han faltado tragedias, agravadas por profecías aterradoras, denuncias de turbios manejos especulativos, protagonizados por oscuros personajes de exportación no tradicional. A ello se suma el tono sombrío de muchos comentarios, especialmente políticos y económicos. Se discute si la delincuencia aumenta o no o si se trata sólo de percepciones. Y, por primera vez en nuestra historia, el tema de los inmigrantes se convirtió en motivo de polémica generalizada, avivada por quienes han querido llevar agua a sus propios molinos electorales. Fuera de la Araucanía, el tema de lo que se llamaba “el conflicto mapuche” parece importar poco, motivando la justa queja de quienes viven en la región y tratan de encontrar una salida. Pero, como se reitera una y otra vez, importa más un asalto en el centro de la capital, un “portonazo” en el barrio alto o un baleo entre traficantes en poblaciones marginales.
Hay, efectivamente, mu-
cha materia prima para alimentar las hogueras del pesimismo.
Pero ¿se justifica realmente?
Un ejemplo que vale la pena analizar es el de Chiloé. En su último viaje, después del terremoto de Melinka, la Presidenta Bachelet hizo ver lo mal que lo han pasado sus habitantes: “Este ha sido un año difícil para Chiloé. Partimos el verano con la marea roja que generó un gran desastre y ahora el terremoto”.
La lección de Chiloé, sin embargo, va más allá de la resistencia de los chilotes. El que el terremoto de gran magnitud no provocara gran destrucción y ninguna víctima fatal apunta a una realidad duramente aprendida: es necesario prevenir permanentemente. Terremotos y tsunamis, incendios masivos, ruptura de matrices de agua, derrumbes y otros peligros han ayudado a que cada vez haya menos víctimas. Pero hay que cuidarse de sacar cuentas demasiado alegres. En Chiloé se conjugaron varios elementos positivos: la hora (mediodía), el día (el feriado del 25 de diciembre) y el predominio de la madera en las construcciones.
Con todo, considerando incluso estas circunstancias que no fueron las del terremoto del 27 de febrero de 2010, la visión es positiva. Y no sólo en esta materia. Vale la pena recordar que el Presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, advirtió acerca de la necesidad de mirar positivamente la situación: “Los de la casa son siempre más pesimistas que los que miramos de afuera. Chile ha hecho un salto maravilloso en los últimos 40 años y ha llegado al peldaño de la modernidad”, afirmó durante su reciente visita.
Si vamos a recurrir a videntes extranjeros, yo prefiero al Mandatario peruano antes que “Carlinhos”, el pro-
feta brasileño de los mega-desastres.