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Cansado…

El poeta Pablo Neruda en su poema Walking Around da-
[…]

Por Carlos Contreras martes 28 de julio del 2015

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El poeta Pablo Neruda en su poema Walking Around da-
ba cuenta de un cansancio muy especial, esto es la falta de fuerza a consecuencia de haberse fatigado, el hastío, tedio y fastidio de ser humano a propósito de las cuestiones cotidianas, demostrando un agotamiento respecto del género humano cargado de pesadumbre e indiferencia.
Así las cosas me declaro oficialmente cansado de las cuestiones cotidianas que parecen normales pero que no debieran ser. Me declaro hastiado de las acciones ejecutadas bajo el pretexto de los más nobles ideales, pero que atentan contra los principios más básicos del bienestar. Me declaro fastidiado por las muestras de falta de tolerancia, fraternidad y diálogo que debiera existir en una República democrática.
En efecto, no parece tolerable que frente a situaciones de manifiesta falta de rectitud, como por ejemplo solicitar dinero para financiar campañas políticas y justificarlos, para los donantes, con boletas de honorarios que no corresponden a servicios prestados, la respuesta del responsable sea sólo “cometí un error”, “asumo mi responsabilidad”, “me arrepiento” o simplemente se omita cualquier comentario a la espera que la tempestad cese. Es una muy mala práctica reconocer responsabilidad sin asumir las consecuencias…¿qué ejemplo queda para nuestros hijos?… no te preocupes, si cometes un error, una falta o un acto impropio sólo tienes que decir que fue un error y nada te pasará…, no parece adecuado. Yo no sé los lectores, pero yo provengo de un mundo en que los actos dañosos tienen consecuencias y castigos, he cometido errores y siempre he tratado, aunque no siempre con éxito, de enmendarlos… pero en ninguno de esos casos he salido indemne sin castigo o daño alguno por mi conducta reprochable, displicente o ina-decuada; algunos castigos han sido más duros que otros, unos todavía persisten, pero sí puedo asegurar que la respuesta no es un auto indulto y un premio por reconocer mi falta.
Tampoco parece tolerable que en democracia, después de muchos y duros años contra una dictadura la gente o profesionales salgan a la calle y mantengan paros por un largo lapso de tiempo para obtener aquello que les parece legítimo… peleamos muchos años para que la gente no tuviera que salir a la calle para ser representada adecuadamente y me trae muy malos recuerdos los procesos de protesta que me llevan a los años más duros de desolación en Chile. Puedo compartir en mayor o menor medida las peticiones, pero prefiero, en la perspectiva del tiempo y del futuro nuestro, pero especialmente el de nuestros hijos, que resolvamos los problemas de conformidad a la democracia: si su alcalde, su concejal, su consejero, su parlamentario o su presidente falta a lo prometido, NO VOTE MÁS POR ÉL y genere participación para llevar a dichos cargos a quien efectivamente se comprometa con su ideario, sus requerimientos y sus necesidades. Sólo de esta forma estamos en condiciones de dar un nuevo impulso a la democracia, pues la protesta se termina hoy y, a diferencia de los tiempos dictatoriales, nada queda a su término, ni siquiera el dulce sabor de rebelarse contra un tirano, pues si legitimamos en democracia la movilización para cada petición, nos quedaremos sin atención de salud, sin educación, sin Estado mientras los responsables están en la calle.