Necrológicas
  • Erna del Carmen Ahern Vargas
  • Juan Nelson Umaña Belmar
  • Luis Ernesto Segovia Segovia
  • Roberto Carvajal Serón

Chile envejece

Por Jorge Abasolo lunes 12 de febrero del 2018

Compartir esta noticia
160
Visitas

Para serles franco yo no creo en los beneficios de la tercera edad. Eso de que con los años llega la sabiduría y un conocimiento cabal del mundo, es un bocado que no me lo trago.

¿Para qué acumular tanta experiencia en una época en que ella no se puede aplicar?

Para mí la tercera edad es una desgracia.

Se trata de una etapa en que todo te duele. Y lo que no te duele, no funciona.

Trágico, ¿eh?

Les cuento esto tras leer un Informe del Senama que indica que en el año 2022 por cada cien menores de 15 años habrá 103 personas con más de 60 años.

Chile  envejece, no hay duda. Mi vecino es un caso típico. Ha visto como tres veces el cometa Halley y cuentan las malas lenguas que estuvo en los tijerales del Machu-Picchu. Queda claro que en el año 2022 habrá más ancianos que niños.

En una ocasión la entonces directora nacional de Senama, Rayen Inglés, me dijo que todo lo que pasa en Chile implica aprender a convivir con la vejez y el envejecimiento. “Comprender que es una de las etapas más largas del ciclo de vida y que nos afecta a todos, y que es muy probable que seamos adultos mayores centenarios”.

Por otro lado, Cristián Peña, académico de la Escuela de Sociología de la Universidad Diego Portales, dice que Chile se encuentra en un buen momento para enfrentar ese escenario porque atraviesa la segunda etapa del llamado bono demográfico, proceso de países que han tenido altas tasas de fecundidad en el pasado.

Tengo mis dudas. En Chile los viejos siguen dando material para narrar las historias más increíbles. Algunas, extraídas de la más irreverente realidad. Para muestra, un botón: cierta muchacha se casa con un hombre mayor, y en la noche de bodas a ella le asalta una duda.

-Dime, ¿cómo puedo saber si cuando estamos haciendo el amor tú tienes un orgasmo o un infarto?

-Eso es fácil de saber –respondió el viejo-. Si me agarro el pecho es un infarto. Si agarro el tuyo es un orgasmo.