Necrológicas
  • Edith Villarroel Cárdenas
  • Nieves Martínez Mihovilovic
  • Aurora Cárcamo Urbina

¡Chiloé está privao! ¿Y Magallanes?

Por Juan Francisco Miranda jueves 19 de mayo del 2016

Compartir esta noticia
82
Visitas

¡Chiloé está privao! Su medio ambiente mitológico está amenazado, por el cambio climático global y también por la contaminación de sus aguas. El mar chilote que ha sido siempre fuente de vida, hoy está poblado de muerte. La pesca artesanal, los mariscadores, cultivadores de frutos del mar, y el pueblo en general ven como se aproxima la marea roja, y con ello seguramente meses de incertidumbre. Pero al mismo tiempo, con esa fuerza que da la misma naturaleza a quienes viven y tienen los pies bien puestos en la tierra, que la trabajan y cuidan, al igual que ayer después de maremotos, con esa misma fuerza se volverán a levantar.
En estos días, hemos visto, en esencia el mismo fundamento de protesta que no hace mucho se vio en Magallanes por el alza del gas, en Valdivia por la contaminación del río Cruces, en Freirina por la planta faenadora de cerdos, en La Serena por la termoeléctrica Barrancones, en Aysén, y tantos otros lugares de diferentes regiones de nuestro Chile. Es el centralismo colonial, explotador y dominador que parece estar inserto en el ADN nacional.
Hay tantos ejemplos del centralismo político administrativo, económico, y cultural donde ha generado inequidad y desigualdad entre los territorios y sus habitantes. Aquel centralismo que se camufla con el pretexto de la generación de empleos, con el marketing del desarrollo, y con la poca visibilidad de su basura (como ocurre en muchas de las actividades extractivas). Ese mismo centralismo que termina chantajeando a pueblos enteros, que ante la exigencia de hacer las cosas bien o por sobre el mínimo que establece la ley (lo que viene acompañado de mayor gasto y menos utilidad) comienza a esparcir miedo, amenaza, y muestras de fuerza.
Hay dos rostros para un mismo modelo de desarrollo. En ambos, las imperfecciones, cual televisor de Alta Definición, se empiezan a ver y sentir. Por una parte, se constata que el modelo genera riqueza, pero la distribuye mal, muy mal. Y esto ocurre a escala humana, a escala de comunidades, y de regiones o territorial. Un ejemplo absurdo pero real es la del pequeño comerciante de almacén de barrio que termina pagando proporcionalmente y en valor absoluto más patente comercial que el de la cadena de supermercados, gran multitienda, o concesión salmonera (“La Región de Los Lagos post crisis del virus Isa, desafíos para el desarrollo territorial. Bustos B., U de Chile”).
Por otra parte, el modelo de desarrollo basado en la extracción de materias primas, dándole poco o nulo valor agregado, muestra como el medio ambiente ha ido absorbiendo los costos de dicho crecimiento, y los territorios han ido aumentado sus pasivos ambientales. Los estudios son básicos, precarios o mínimos. La fiscalización insuficiente, y las presiones económicas muchas. Y siempre o casi siempre las consecuencias terminan pagándolas la comunidad y el territorio que origina la riqueza.
Por ello, en Magallanes, patrimonio natural mundial, hay que extremar los cuidados, ser más críticos y exigentes a la hora de evaluar los proyectos que supuestamente generan riqueza y traen beneficios para todos. Hay que fortalecer la investigación, potenciar la fiscalización y darle medios, promover la educación ambiental y también laboral. Hay que tener claro cuáles son los costos y hacia dónde van los beneficios. El sentido común exige preguntar frente a un proyecto: ¿qué gana o qué pierde Magallanes y su gente?, ¿Qué lugar ocupan el bien común ante el legítimo interés privado?, y ¿quién se hace cargo de los pasivos?
En resumen, para no estar privao, hay que tener cuidado con el privado que no piensa en el bien común.