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“Chispeza” al límite

Hace unos meses me pareció adecuado alabar al Presidente boliviano Evo Morales por su “chispeza”, el original término acuñado por el jugador Gary Medel. Aunque ha caído en desuso, su definición sigue vigente, Chispeza es “viveza, choreza, tener chispa, ser vivo, tener energía y aguante”.
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Por Abraham Santibáñez sábado 26 de septiembre del 2015

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Hace unos meses me pareció adecuado alabar al Presidente boliviano Evo Morales por su “chispeza”, el original término acuñado por el jugador Gary Medel. Aunque ha caído en desuso, su definición sigue vigente, Chispeza es “viveza, choreza, tener chispa, ser vivo, tener energía y aguante”.
Después de lo ocurrido en La Haya el jueves pasado, es posible creer que el calificativo se sigue aplicando al Mandatario boliviano. Pero podría no ser así. Un triunfo aparente en esta etapa no garantiza el triunfo definitivo al final del proceso. Y, menos todavía si en algún momento se recurre a otro tipo de negociaciones. Una gran mayoría de chileno, que rechaza la agresiva vía elegida por Evo Morales, no cambiará fácilmente de opinión si opta por una estrategia distinta.
En rigor, el rechazo de la Corte Internacional de Justicia a la objeción preliminar de Chile no implica automáticamente un triunfo en el tema de fondo. Pero es sin duda un desafortunado antecedente. Habrá que esperar hasta el veredicto final para saber quién puede cantar victoria.
Pero, aceptemos que Evo Morales ha avanzado hacia el Pacífico como ningún otro jefe de Estado boliviano y ello justifica cualquier festejo. La duda es si ha avanzado porque, además de tenaz, lleva un largo período en el Palacio Quemado o, al revés, ha estado tanto tiempo en la Presidencia debido a los avances en el tema marítimo. Por algo sigue empeñado en lograr una nueva reelección.
Pero -ojo- lo que se gana más allá de nuestras fronteras, puede perderse donde tiene una decisiva importancia: en nuestro país. Sin el acuerdo chileno nada va a lograr el país altiplánico. La porfía de Evo Morales, su incansable búsqueda de nuevas estrategias, el tono permanentemente provocador de sus declaraciones, han reforzado su imagen entre sus compatriotas. Pero, al mismo tiempo, ha perdido simpatía en nuestro país.
No es casual que el 86 por ciento de los chilenos descarte darle acceso soberano al mar a Bolivia, según la encuesta Bicentenario UC-GfK Adimark. Es el lamentable resultado de una política permanente de rehuir, incluso rechazar de plano, negociaciones pacíficas.
Tal como están las cosas, si Bolivia cree que una Corte Internacional puede obligar a Chile a ceder territorio soberano, ignora una parte fundamental de nuestra larga historia. Tal como lo cantó en su tiempo el poeta Alonso de Ercilla:
Chile es, la “fértil provincia y señalada… de remotas naciones respetada por fuerte, principal y poderosa… no ha sido por rey jamás regida ni a extranjero dominio sometida”.