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Circunstancias que eximen de responsabilidad criminal

Por Palmira Muñoz miércoles 5 de septiembre del 2018

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Nuestro Código Penal señala que delito es toda acción u omisión voluntaria penada por la ley, y que estas acciones u omisiones se reputan siempre voluntarias, a no ser que conste lo contrario. A este respecto tenemos que la ley establece ciertas circunstancias en que, el que realiza esta acción u omisión queda exento de la responsabilidad criminal, esto es que permite que el hechor no sea sancionado con la pena que la ley establece, sin perjuicio que el hecho constitutivo de delito se encuentre acreditado.

Dentro de estas eximentes de responsabilidad criminal se establecen las siguientes circunstancias: 1.- El loco o demente, a no ser que haya obrado en un intervalo lúcido, y el que, por cualquier causa independiente de su voluntad, se halla privado totalmente de razón. 2.- El menor de dieciocho años, cuya responsabilidad de los menores de dieciocho años y mayores de catorce se regulará conforme a la ley de responsabilidad penal juvenil. 3.- El que con ocasión de ejecutar un acto lícito, con la debida diligencia, causa un mal por mero accidente. 4.- El que obra violentado por una fuerza irresistible o impulsado por un miedo insuperable. 5.- El que obra en cumplimiento de un deber o en el ejercicio legítimo de un derecho, autoridad, oficio o cargo. 6.- El que incurre en alguna omisión, hallándose impedido por causa legítima o insuperable. 7.- El que cometiere un cuasidelito, salvo en los casos expresamente penados por la ley.

Es importante destacar que queda eximido de responsabilidad el que obra en defensa de su persona o derechos, siempre que concurran las circunstancias siguientes: a).-Agresión Ilegítima. b).- Necesidad racional del medio empleado para impedirla o repelerla. c).- Falta de provocación suficiente por parte del que se defiende.

La ley también señala que queda eximido de esta responsabilidad criminal el que obra en defensa de la persona o derechos de su cónyuge, de su conviviente civil, de sus parientes consanguíneos en toda la línea recta y en la colateral hasta el cuarto grado, de sus afines en toda la línea recta y en la colateral hasta el segundo grado, de sus padres o hijos, siempre que haya habido una agresión Ilegítima y una necesidad racional del medio empleado para impedirla o repelerla, y la de que, en caso de haber precedido provocación de parte del acometido, no tuviere participación en ella el defensor.

También está eximido aquel que obra en defensa de la persona y derechos de un extraño, siempre que haya una agresión Ilegítima y una necesidad racional del medio empleado para impedirla o repelerla, no haber precedido provocación y la de que el defensor no sea impulsado por venganza, resentimiento u otro motivo ilegítimo. Se presumirá legalmente que concurren estas circunstancias, cualquiera que sea el daño que se ocasione al agresor, respecto de aquel que rechaza el escalamiento, entendiéndose que lo hay cuando se entra por vía no destinada al efecto, por forado o con rompimiento de pared o techos, o fractura de puertas o ventanas, en una casa, departamento u oficina habitados, o en sus dependencias o, si es de noche, en un local comercial o industrial; y del que impida o trate de impedir la consumación de determinados delitos que señala la ley.

Por otra parte también se exime de responsabilidad criminal el que para evitar un mal ejecuta un hecho, que produzca daño en la propiedad ajena, siempre que concurran las circunstancias siguientes: 1°.-Realidad o peligro inminente del mal que se trata de evitar. 2°.-Que sea mayor que el causado para evitarlo. 3°.-Que no haya otro medio practicable y menos perjudicial para impedirlo.

Finalmente se configura una eximente de responsabilidad respecto del que obra para evitar un mal grave para su persona o derecho o los de un tercero, siempre que concurran las circunstancias siguientes: a). Actualidad o inminencia del mal que se trata de evitar. b). Que no exista otro medio practicable y menos perjudicial para evitarlo. c). Que el mal causado no sea sustancialmente superior al que se evita. d). Que el sacrificio del bien amenazado por el mal no pueda ser razonablemente exigido al que lo aparta de sí o, en su caso, a aquel de quien se lo aparta siempre que ello estuviese o pudiese estar en conocimiento del que actúa.