Necrológicas

Continuidad en los cuidados

Por Dr. Ramón Lobos miércoles 29 de julio del 2020

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Los adultos mayores son una población diversa y por sobre todo frágil. La salud de un adulto mayor no sólo sufre cambios por enfermedades agudas o reagudización de patologías crónicas, sino que también es influenciada y severamente afectada por problemáticas sociales (personales o familiares); por patologías físicas y psicológicas o por el estado de salud mental.

Por ello la evaluación y seguimiento del estado de salud de un adulto mayor está a cargo de un equipo multidisciplinario, compuesto por las áreas clínica, de rehabilitación, psicológica y mental. Este enfoque es central en el abordaje y entendimiento de sus problemáticas; no sólo en salud, sino que también en el enfoque social. Una intervención potenciada en una de estas áreas tiene siempre un bajo impacto en preservar sus capacidades y mantener funcionalidad. Se necesitan intervenciones conjuntas.

En nuestros años de operación en Eleam Magallanes, tristemente comprobamos que las brechas en cubrir las necesidades en salud promediaban los 4 a 5 años. Pero las brechas sociales superaban los 10 años. Esto quiere decir que todas las intervenciones en este grupo de adultos mayores tenían esa tardanza. Es algo que se puede medir y valorar. De allí que las intervenciones tardías en su implementación terminan siendo tan costosas e ineficaces.

Muchos mayores y sus familias saben cuanto esperan hasta obtener las respuestas necesitadas para restablecer su condición basal o simplemente preservar su funcionalidad. Es una carrera contra el tiempo, donde indefectiblemente estas tardanzas impactan en su calidad de vida y en la de sus familias.

Por ello el abordaje integral que otorga el evaluar y tratar por múltiples enfoques es esencial. Ninguno reemplaza al otro, es importante que todos estén actuando al mismo tiempo y ésta es la principal falencia y problema en el trabajo con mayores.

La institucionalidad creada para su atención es muy precaria, depende de varios ministerios y servicios. Los que debieran estar trabajando codo a codo por poner lo mejor de si en cada adulto mayor en que se interviene.

Pero lamentablemente el trabajo se entiende más como una parcelación de las necesidades sin un enfoque integrador, cada institución busca hacer sólo su parte del trabajo sin la necesaria articulación. La institucionalidad creada para su atención directa solo tiene un enfoque social y la coordinación de prestaciones que mayoritariamente hacen otros servicios, con fondos exiguos para financiar la multiplicidad de necesidades de los mayores.

Este enfoque ya quedó obsoleto, pero se mantiene y persevera en sostenerlo. Evidentemente lo que los mayores requieren y necesitan urgentemente es proveer y asegurar servicios; diversos y variados según sus necesidades, que se articulan en torno a cada mayor. Su aseguramiento es conocido como “continuidad en los cuidados”. Cada cambio de nivel de atención es acompañado y no es un salto al vacío como lo es ahora. El adulto mayor no sale a buscar quien le preste los cuidados, estos se van articulando en torno a sus requerimientos y se van proveyendo en la medida que se va actuando. Es lo que se conoce como el enfoque preventivo en su atención, es decir, no sólo se actúa, sino que se preparan escenarios futuros que se desarrollarán, para los cuales hay que estar preparados y dispuestos a proveerlos en el momento que se requieren.

Este fue nuestro trabajo y esfuerzo en esos ocho años en el primer Eleam público de Chile, el de Magallanes.

No fue fácil, ya que tropezamos con mil problemas antes de encontrar las herramientas para proveer esos servicios para ellos. La gran sorpresa es que muchos de esos requerimientos se encuentran ya en la comunidad, provistos o financiados por el Estado, pero sin la articulación y continuidad que tiene un manejo centralizado territorialmente.

No en Santiago, sino que localmente. Lo que Santiago no sabe es lo que se hace en cada región

Por ello he sostenido desde hace tiempo que la atención de los mayores y la provisión de servicios y respuestas a sus necesidades deben estar centralizadas en los municipios, especialmente los que cuentan con la administración municipal de atención primaria. Incluso los Eleam públicos debieran ser administrados por las municipalidades y no por las ONG. Porque disgrega el trabajo.

La articulación municipal en torno a centros diurnos con enfoque social y otros dispositivos tanto de salud como sociales, permiten la continuidad de tales servicios y la de los cuidados que requieren. Ayuda a la articulación necesaria con privados y por sobre todo con voluntariados y ONG que colaboren en áreas específicas, ese rol articulador de quien conoce el territorio administrado y su población es esencial en una buena atención de los mayores en un territorio. Magallanes es el mejor ejemplo. Algo que ya hemos conversado con varios postulantes a sillones alcaldicios en la región; enhorabuena.

En tiempo de campañas municipales resolver localmente las necesidades de los mayores puede ser la diferencia entre ser electo o no. La población espera propuestas y trabajo por los mayores.

Es su tiempo, es tiempo de resolver sus necesidades y no sólo de anunciar futuras acciones.

Los mayores ya no pueden seguir esperando más elecciones y promesas. Buscan y buscamos respuestas hoy.