Necrológicas
  • Luis José Rodolfo Mansilla Cárcamo
  • María Orfelina Almonacid Miranda
  • Enrique Guillermo Bacho Herrera

Cosas del Fútbol (III)

Por Jorge Abasolo lunes 9 de julio del 2018

Compartir esta noticia
57
Visitas

Con esto del Mundial del Balompié en Rusia, hasta los más alejados del peloteo se han sentado frente a una pantalla de TV y enterarse de lo que pasa en el máximo certamen del balompié mundial.

Los más pulcros creen que todo se juega en la cancha y que las reglas se respetan como si se tratara de leyes.

Craso error.

La trampa, los abusos y el exceso también han sido protagonistas de primera fila en este deporte.

Baste recordar que en la historia de la Copa América hubo entrenadores que hicieron de árbitros, lo que habla del despelote que ha sido esta parte del planeta…no sólo a nivel político.

La fiebre por andar corriendo detrás de una pelota se inició mucho antes que los ingleses reglamentaran este deporte.

Y no se crea que únicamente el populacho es el que ha gozado con esto del peloteo. La Monarquía también ha puesto su capítulo en la historia del fútbol.

Hacia el año 1331, Eduardo III de Inglaterra promulgó un veto, esgrimiendo como argumento que los excesos de sus súbditos los harían olvidar la tanta más necesaria práctica de la arquería. Los Robin Hood eran la moda de entonces.

El caprichoso monarca incluyó al fútbol entre los juegos “estúpidos y de ninguna utilidad”. Como era de esperarse, el veto duró menos que un pelado en la nieve.

Durante la Guerra de los Cien Años (que en realidad duró 116. De 1337 a 1453) el juego del balompié era visto con malos ojos porque desviaba la atención de los ejercicios militares, harto más provechosos para enfrentar a Francia. Era la época en que la guerra era cosa casi sagrada, el mundo tenía muchos territorios baldíos y las potencias de la época bregaban por expoliarlo.

Entonces, todo el que no jugara a la guerra era visto como un Drácula con anemia…como sospechoso en grado superlativo.

Era la época en que los hombres capaces de cargar un arco ya estaban diezmados por la peste negra, que azotó a Inglaterra en junio del año 1348. Por entonces, Enrique IV provee el primer uso documentado de la palabra, allá por el año 1409, a propósito de una proclama en la que veta la recaudación de dinero para el “foteball”. ¿Qué tal?

Pero ya el fútbol, aunque jugado rústicamente, empezaba a ejercer su hechizo popular y abarcaba a todos los estratos.

Tanto así, que a fines del siglo XV, hasta una catarata de partidos femeninos surgió en una comuna de Escocia llamada Inveresk, en que un equipo de solteras se enfrentaba a uno de casadas. Aunque suene paradójico, las casadas casi siempre ganaban. Algunos lo atribuyen a que el matrimonio templa el espíritu, cosa que no me trago. Más bien lo atribuyo a las mañas…y el fútbol tiene mucho de eso.