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Día de las regiones, 31 marzo

Por Diego Benavente viernes 15 de marzo del 2019
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El Presidente Manuel Balmaceda en parte del discurso de inauguración del viaducto del Malleco, expresaba: “Desde antes que llegara a la Moneda veníamos pidiendo la descentralización del gobierno de Chile. Yo he procurado la descentralización política y administrativa para la descentralización que inicié como ministro y que he consumado. Yo he derramado los tesoros de Chile, en todo Chile y he concluido con aquella política económica según la cual el centro es el principio y el fin, el todo, y las extremidades de la República, regiones tributarias de la capital y sus alrededores”. Bonitas palabras que todos sabemos como terminaron.

Al avanzar varias décadas en nuestra historia, podemos encontrar otras similares, esta vez son del presidente de la Comisión de Estudios para la Nueva Constitución, Enrique Ortúzar, quien en sesión celebrada el 12 de noviembre de 1973, decía: “La Comisión Constituyente ha estimado indispensable, como lo ha manifestado la Junta de Gobierno, establecer una división política y administrativa del país de acuerdo a la necesidad fundamental de dividirlo en zonas o regiones que tengan características geopolíticas y socieconómicas similares. De esta manera se dará a las provincias un efectivo desarrollo económico, y al mismo tiempo, una verdadera participación en los procesos políticos sociales y económicos del país”. Al final pura música celestial pero de avances concretos muy poco.

La Constitución y las leyes pueden expresar muy buenas intenciones. Sin embargo, la mantención del centralismo obedece, principalmente, a la permanente reserva de la autoridad legislativa para extender la descentralización a atribuciones políticas. Si bien existe concordancia a nivel doctrinario y político en torno a las bondades del mecanismo, éste se ve limitado por la propia clase política, que exterioriza su oposición a propuestas que signifiquen entregar facultades de gobierno a órganos de naturaleza regional elegidos democráticamente por la comunidad. Lo cual se mantiene hasta nuestros días en distintos ámbitos, por eso es muy importante el poder crear y fortalecer el músculo regional, para lo cual hace 10 años una serie de organizaciones regionales, instituimos el 31 de marzo como el Día de las Regiones.

En aquel entonces expresábamos que la única forma de poder conseguir que Chile se descentralice de verdad, era mediante la presión de un movimiento ciudadano regional de amplia y transversal convocatoria, que recoja el sentir regional de Chile entero de norte a sur. Salvo la experiencia pionera de Magallanes, con acciones como el rechazo al alza del gas y quebrar antes el hasta ese entonces imbatible binominal, sin duda una región donde toda su gente se la juega a concho, lo que contrasta con el resto del país, donde domina un centralismo que corroe los esfuerzos territoriales. Por lo tanto, mientras las regiones no asuman colectivamente una actitud proactiva para defender sus derechos, nadie lo hará por ellas.

Para poder enfocar la atención nacional en las regiones y su problemática ya se nos viene el 31 de marzo, fecha que representa una gran oportunidad para poder hacer visibles a las comunidades regionales de una sola vez y con gran impacto. Es importante que esta fecha, adquiera la mayor relevancia e impacto mediático posible, ampliando la transversal alianza estratégica regional, lo que resulta clave, para que la agenda pública nacional preste atención a las realidades regionales.