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Economía digital

Por Diego Benavente viernes 11 de mayo del 2018

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En una reciente charla sobre la economía del futuro, dictada por Julio Pertuzé asesor del Ministerio de Economía, este describía la irrupción ya en nuestros tiempos, de la cuarta revolución industrial o ciber industria del futuro, enunciando las tendencias imperantes que la han posibilitado. Entre estas se destacan, el aumento de la velocidad de procesamiento y de la conectividad, así como la mayor disponibilidad de esta última y de las redes. También resulta clave la cada vez mayor generación de datos por parte de nuestros dispositivos, lo que también se llama Internet de las cosas (IoT). Lo cual deriva en el famoso Big Data, que uno escucha por ahí, lo cual está produciendo una revolución analítica, con todo sucediendo más rápido. Ya que cada vez es más barato el almacenamiento de datos en la nube, lo que deriva en la democratización de la disposición del conocimiento. Y como ha habido avances significativos en los algoritmos de la inteligencia artificial, las máquinas están aprendiendo incluso de otras máquinas. Sin duda el futuro imaginado por Julio Verne se ha quedado corto.

Qué se puede esperar de todo esto, por ejemplo, que los avances en biotecnología serán impresionantes y que las nuevas tecnologías ya están dando origen a una nueva revolución social y económica. Además esta revolución se viene cada vez más rápido. Algunas iniciativas que están muy cerca de nuestra realidad, son el que la Internet de las Cosas (IoT) cambiará el concepto de ciudad. En el caso de regiones, Temuco por ejemplo ya está incorporándose activamente con su proyecto SmartCity in a Box desarrollado por la Ufro, el Bid y la municipalidad. Asimismo esta semana se llevo a cabo el encuentro DO Smartcity que organiza la Cámara Nacional de Comercio CNC en distintas ciudades del país.

Se tendrá un mundo físico y virtual cada vez más conectados, desarrollando aplicaciones similares a Uber o Air BNB. Los algoritmos son los que la llevan, ya crean música, generan hipótesis científicas y realizan diseños de ingeniería. Sin embargo, la creatividad humana aún es insuperable y junto a la tecnología representan una tremenda alianza, ya que los robots, por ejemplo, son malos para las actividades que requieren habilidades sociales. Transitamos de una economía de átomos a una de bits, donde la economía digital provee acceso instantáneo, perfecto y gratis a distintos bienes.

Son nuevas las fuerzas que moldean y moldearán el mundo de los negocios. Las empresas basadas en redes de personas están desafiando a las centralizadas, sólo un par de ejemplos, Wikipedia y Linux, donde la unión no sólo hace la fuerza sino también la construcción conjunta. Para allá irá el mundo y cada vez más rápido.

Nunca ha habido un mejor momento para crear cosas nuevas y en esto es fundamental el rol de los emprendedores, quienes serán los encargados incluso de seguir inventando los nuevos trabajos, que hoy ni siquiera los imaginamos.

Uno de los desafíos importantes será el que habrá que estar permanentemente reinventándose, ya que los que no la hagan desaparecerán. La vida promedio de las empresas era en la década de los sesenta de 60 años, ahora es sólo 20 y más encima se compite globalmente a todo nivel.