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El arte de ser abuelos

Por Marcos Buvinic domingo 24 de julio del 2016

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Es algo maravilloso observar el lugar de los abuelos en la mayoría de las familias, la sabiduría que comunican y el cariño -recíproco- con sus nietos. Ciertamente, en algunos casos las cosas no son así, pero son excepciones.

La mayoría de los nietos ven en sus abuelos a amigos confiables, divertidos y cariñosos. A los abuelos les gusta estar con sus nietos y disfrutan esos momentos que los renuevan y actualizan, permitiéndoles gozar de la familia alargada en nuevas gene-raciones. También, con los abuelos es posible hacer cosas entretenidas y distintas, pues tienen más tiempo que los padres, o saben darle tiempo a lo que es importante. En muchos casos, el abuelo o la abuela son guías llenos de sabiduría para sus nietos, y en los casos de mamás solas, el abuelo es frecuentemente la necesaria figura masculina y paternal para sus nietos.

Así, generalmente, ¡los abuelos son una maravilla! Los abuelos están para dar cariño, para transmitir sabiduría, para dar -a veces- una mano en la crianza, y pasar buenos ratos con sus nietos, momentos que para éstos serán inolvidables. Los abuelos y abuelas suelen hacer hermosos encuentros familiares, y se convierten en una imagen de paz, de diálogo, conciliación y estabilidad para los padres y los nietos. Los abuelos transmiten valores, y casi todos hemos dicho más de una vez “mi abuelita me decía que…”, o “recuerdo que mi abuelo me dijo…”. Los nietos gustan de las historias que cuentan los abuelos, especialmente las historias de las generaciones pasadas y que mantienen viva la memoria familiar.

Además, los abuelos ya han educado lo mejor que han podido a sus hijos, fueron padres inexpertos -como todos- y han podido mirar su propia experiencia como padres, tomando conciencia de los errores que cometieron y saben que podrían haber sido mejores papá o mamá. Por eso, tienen una gran sabiduría que transmitir a los nietos y demás miembros de la familia.

Entre tantos días conmemorativos que se han creado, sé que hay un “día del adulto mayor”, pero ignoro si exis-te un “día de los abuelos”. En todo caso, entre los católicos recordamos de manera especial a los abuelos cada 26 de julio, que es el día de los santos Joaquín y Ana, que fueron -según las antiguas tradiciones cristianas- los padres de la Virgen María y, por tanto, fueron los abuelos del Señor Jesús. El Dios hecho hombre es tan humano que, por supuesto, tiene abuelos.

El Papa Francisco, en su reciente carta sobre la alegría del amor en las familias, dice algo muy importante sobre la misión de los abuelos como educadores en la fe: “Muchas veces son los abuelos quienes aseguran la transmisión de los grandes valores a sus nietos, y muchas personas pueden reconocer que deben precisamente a sus abuelos la iniciación a la vida cristiana. Sus palabras, sus caricias o su sola presencia, ayudan a los niños a reconocer que la historia no comienza con ellos, que son herederos de un viejo camino y que es necesario respetar el trasfondo que nos antecede”.

Junto con dar gracias a Dios por nuestros abuelos, salúdelos este martes 26 de julio de un modo especial.