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«El lobo-hombre”, Boris Vian

Por Marino Muñoz Aguero domingo 14 de julio del 2019

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Hay autores que, a nuestro juicio es bueno re leer de tanto en tanto, uno de ellos es Boris Vian (París, 1920-1959), con quien todo es posible.

Tenemos a la vista una selección de sus relatos escritos entre 1945 y 1952 de los cuales -y nos la jugamos de inmediato- destacamos el que le da el título al texto, porque, además inspiró la popular canción “Lobo-hombre en París”: “…a-u…la luna llena sobre París, ha transformado en hombre a Denis…a-u…”. La melodía fue compuesta y lanzada en 1984 por el grupo de rock-pop español “La Unión”, sin embargo, nos quedamos con la versión que hiciera la gran Ana Belén.

En el “lobo-hombre” Vian invierte la clásica leyenda del Hombre-lobo para entregarnos una hilarante historia plena de absurdos: “En el Bois des Fausses-Reposes, al pie de la costa de Picardía, vivía un muy agraciado lobo adulto de negro pelaje y grandes ojos rojos. Se llamaba Denis, y su distracción favorita consistía en contemplar cómo se ponían a todo gas los coches procedentes de Ville-d’Avray, para acometer la lustrosa pendiente sobre la que un aguacero extiende, de vez en cuando, el oliváceo reflejo de los árboles majestuosos”.

Denis provenía de una linajuda familia de lobos, que le dejó como herencia, entre otras costumbres: la buena educación, el respeto por sus semejantes, el hábito de la lectura, una refinada cultura y por sobre todo la discreción, aquella característica que lo hacía retirarse a tiempo, de tal forma de respetar la intimidad de las parejas que frecuentaban el bosque cercano en afanes amatorios. Nuestro personaje era además vegetariano, se alimentaba de jacintos azules y champiñones, con la salvedad que en invierno debía recurrir forzosamente a la leche, lo que le provocaba severos trastornos estomacales, de no ser por ello, habría entrado en la categoría de vegano. 

Vivía tranquilamente en una cueva que había alhajada con partes y accesorios recuperados de automóviles accidentados en la pendiente aledaña a su morada. Esa tranquilidad se interrumpió una noche cuando se encontró en el bosque con un mago acompañado de su pareja. El mago no venía de buen humor por un disgusto con su acompañante y, preso de un nivel de ira incontrolable mordió a Denis en una de sus patas delanteras. Luego de un par de días comenzó la transformación del lobo, hasta que una mañana -convertido en hombre- se dirigió a París dispuesto a experimentar las sensaciones de una especie (la humana) que hasta el momento sólo había podido contemplar.

Fue un día completo en París que incluyó una desagradable experiencia amorosa, una pelea con tres maleantes y un conflicto con un agente de policía del cual huyó rumbo a su bosque, percatándose que a medida que replicaban las campanas de medianoche se convertía nuevamente en lobo. Completan el volumen que reseñamos otros doce relatos no menos potentes que la historia de Denis.

La narrativa de Vian es fluida, con tintes de elegancia en el lenguaje que no alcanzan a neutralizar el sarcasmo, la ironía e incluso la burla. Lo entendidos lo catalogan de rupturista y existencialista.

  Boris Vian era Ingeniero de profesión. Fue cuentista, novelista, poeta, periodista, dramaturgo, músico de jazz y traductor.

Aparte de sus cuentos, escribió cuatro obras de teatro y doce novelas, entre éstas últimas; “A tiro limpio”, “La hierba roja” y “El arrancacorazones”. Algunas de sus obras las firmó como Vernon Sullivan, como es el caso de las novelas “Que se mueran los feos” (aclaramos que no tiene relación alguna con la famosa canción homónima) y “Escupiré sobre vuestras tumbas”, de la cual vendió sus derechos para el cine. Vian concurrió de incógnito al estreno; ahí lo sorprendió un infarto mortal a los 39 años de edad mientras miraba la película.

* “El lobo-hombre”, Boris Vian, -2ª. ed.- Barcelona, España: Tusquets Editores S.A., 1994 (colección Fábula), 194 pgs.