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Elecciones en Estados Unidos

Aunque pareciera ser un tema que no nos incumbe, al ser la elección presidencial de otra nación, hay que decir que no da lo mismo quien gobierna a la primera potencia mundial. En un mundo globalizado, somos víctimas o victimarios del poder de las potencias del primer mundo, cuyos manejos económicos o de intereses terminan por involucrarnos.
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Por Juan Francisco Miranda jueves 10 de marzo del 2016
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Aunque pareciera ser un tema que no nos incumbe, al ser la elección presidencial de otra nación, hay que decir que no da lo mismo quien gobierna a la primera potencia mundial. En un mundo globalizado, somos víctimas o victimarios del poder de las potencias del primer mundo, cuyos manejos económicos o de intereses terminan por involucrarnos.
Así como en el cuento Ray Bradbury “El ruido de un trueno”, que ha inspirado películas de viajes en el tiempo, como “El efecto mariposa”, o la ochentera “Volver al futuro”, la serie de sucesos que pueden desembocarse a partir de una simple acción resulta determinante para el futuro.
Recuerdo la elección de George W. Bush el año 2000 al imponerse al demócrata Al Gore (aunque este último sacó más votos), y todo lo que vino después, el ataque a las torres gemelas en Nueva York, la guerra contra el terrorismo con la invasión a Afganistán en 2001 y la guerra contra Irak en 2003. ¿Qué hubiese pasado en la primera década de este milenio si un ambientalista como Al Gore hubiese ganado a Bush?
La historia universal está llena de ejemplos donde los malos no eran tan malos y los buenos no eran tan buenos. Así como en nombre de la paz se han hecho guerras, también en nombre de Dios se han justificado barbaries, abusos y millones de muertes. De igual forma en nombre de la libertad se oprimen pueblos, y lamentablemente en nombre de la justicia e igualdad siempre terminan pagando caro los que menos tienen.
En estos días se desarrollan las primarias tanto en el Partido Demócrata como en el Republicano. Llama la atención el alto nivel del debate y discusión en el partido Demócrata entre Hillary Clinton y Bernie Sanders. Si pudiera votar lo haría por este último, pues es partidario de un sistema de salud universal, de apoyo a la clase media, de educación superior gratuita, está en contra del TPP, y de los especuladores de Wall Street.
Por el lado del Partido Republicano, es increíble que el discurso sectario, arrogante, homofóbico, racista y anti inmigrante del multimillonario Donald Trump tenga tanta acogida, pues va liderando las elecciones. Entre sus propuestas destaca la construcción de un muro a lo largo de los más de 3.000 Kms. de frontera con México, quien además sin complejos declara que con el poder económico y político de EE.UU. pretende obligar a otros gobiernos a plegarse a los deseos y convicciones de su país. Con este tipo de Presidente, una nueva guerra mundial está a la vuelta de la esquina. Espero que ni siquiera llegue a la próxima elección de noviembre. Espero que nadie haya viajado al pasado y aplastado a una mariposa, con la siguiente cadena de modificaciones a lo largo de la historia que permita que Trump gane las elecciones.
Cuando hay crisis de confianza, hay temor, hay indiferencia frente a los temas públicos y políticos, y se generan condiciones para que cualquiera hable de lugares comunes, y sin darnos cuenta cualquiera pueda gobernar una nación. No da lo mismo quien gobierna un país, y tampoco da lo mismo la indiferencia. No podemos votar en las elecciones de EE.UU. pero sí podemos evitar que un Donald Trumph a la chilena aparezca. Por ello invito a estar informados con lo que pasa al otro lado del mundo, pues las copias de los modelos gringos son peores que el original (Es cosa de acordarse de los Chicago Boys y la copia al modelo neoliberal que hasta el día de hoy nos sigue pesando).