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En defensa de su isla

Por Abraham Santibáñez sábado 13 de abril del 2019
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En el cable se repite con frecuencia una de las películas dedicadas a Sir Winston Churchill. “The Darkest Hour”, símbolo de la homérica lucha de los ingleses contra Hitler en 1940, la hora más sombría como dice el título. No es la única producción en torno a las penurias de Gran Bretaña, pero hay quienes creen que es una manera de rescatar su vocación de isleños. En la misma línea estaría “El Discurso del Rey”, filme de 2010, que narra los esfuerzos del rey Jorge VI por vencer su tartamudez. Socios políticos por obra y gracias de las circunstancias, el Rey y el Primer Ministro, fueron capaces de inspirar a sus compatriotas en una situación desesperada.

Y hay más películas de la misma época, todas las cuales transitan por el borde la cornisa entre la realidad y la ficción. La más romántica de todas es “Noche Real”, construida en torno de una salida de incógnito de las princesas Isabel y Margarita en la noche del triunfo de los aliados en Europa, el 8 de mayo de 1945. Se mezclaron con la gente que se manifestaba jubilosa en las calles, bailaron la conga, fueron al Hotel Ritz, y estaban en las afueras del palacio de Buckingham cuando su padre se asomó al balcón para saludar a la multitud. Allí cantaron ‘Salve al rey’. “Aparentemente nadie las reconoció, contó el director del filme, Julian Jarrold y a eso de las tres de la mañana regresaron al palacio”. Aunque no se sabe lo que pasó entre medio, hay material para una historia con un halo romántico, que refuerza el mensaje de un país decidido a resistir.

Entre el discurso del Rey en el momento en que se declara la guerra y la escapada de las princesas, la nación sufrió devastadores bombardeos aéreos y el lanzamiento de las “bombas voladoras”, las V-1 y V-2. Gran Bretaña quedó aislada por buques y submarinos alemanes y vivió bajo la amenaza constante de una invasión a través del canal de la Mancha. El acorralamiento de sus tropas en Dunquerque, que también ha sido objeto de recreaciones cinematográficas, marcó un punto crítico en el comienzo mismo del conflicto. Lo que se podría llamar la “tesis” de la época, la resumió Churchill en el discurso conocido como “on the beaches”. Dice en su parte medular.

“Aunque grandes territorios de Europa y muchos viejos estados han caído o pueden caer bajo el control de la Gestapo y todo el odioso aparato del régimen nazi, nosotros no flaquearemos. Resistiremos hasta el final. Lucharemos en Francia, lucharemos en los mares y océanos, lucharemos con creciente confianza y fuerza en el aire, defenderemos nuestra isla, cualquiera sea el costo. Lucharemos en las playas, lucharemos en las pistas de aterrizaje, lucharemos en los campos y en las calles, lucharemos en las colinas, no nos rendiremos jamás y si, lo que no sucederá, en algún momento la isla o una parte importante de ella fueran sometidas, entonces nuestro imperio, al otro lado de los mares, armado y protegido por la flota británica, continuará la lucha hasta que, en el bien tiempo de Dios, el Nuevo Mundo, con toda su fuerza y poderío, venga en nuestro rescate”.

“La hora más oscura” no es un documental. Pero retrata un momento crucial de la historia de Gran Bretaña que ahora muchos añoran con nostalgia.

Por algo un crítico inglés la calificó en su estreno como “una oda al Brexit”.