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Enap – una crisis y una oportunidad

Por Gloria Vilicic Peña jueves 6 de diciembre del 2018

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Algo totalmente insólito ocurrió en septiembre. La PDI allanó las oficinas de Enap en busca de evidencias que respaldaran la presunción de contaminación por parte de la petrolera en Quinteros. Pero ese evento fue sólo un síntoma de un fenómeno mayor. La ciudadanía mira cada vez más con cautela y reserva a las empresas que se dedican a la explotación minera. Por su parte el gobierno de nuestro Presidente Sebastián Piñera también tomó distancia de Enap. El uso y abuso político de los cargos en la empresa estatal durante los gobiernos de la Concertación y luego de la Nueva Mayoría, también afectaron la eficiencia productiva de la misma. El patrimonio ambiental de nuestros mares y praderas ha subido de valor en la percepción pública. La sola generación de empleo por parte de las empresas explotadoras de minerales ya no es suficiente para ganarse la aceptación pública. Y en Magallanes también es un tema sensible. Sin embargo la crítica transversal a estas empresas a nivel nacional, olvida la función social que ha jugado y sigue jugando Enap en Magallanes. Enap es un motor de crecimiento económico para la región y un paradigma de responsabilidad social empresarial en Magallanes. De generación en generación Enap ha capacitado a jóvenes magallánicos en esta industria, permitiéndoles ascender económica y socialmente a ellos y sus familias. Enap ha generado una demanda por múltiples servicios a sobre mil empresas regionales generando oportunidades de emprendimiento y crecimiento económico a tantos y tantos coterráneos.  Sin embargo la administración política desde Santiago de esta empresa, las nuevas tecnologías y los vaivenes en el precio internacional de los hidrocarburos han ido mermando la capacidad de reacción y adaptación al mercado de Enap.

Los combustibles fósiles se acabarán tarde o temprano y con ellos las empresas que sólo se dedican a la explotación de hidrocarburos. El cambio en la consciencia ecológica nacional, el ojo crítico de la ciudadanía sobre el uso y abuso político de las empresas públicas, así como la necesidad de hacer eficientes y competitivas a éstas, generaron un nuevo escenario para Enap.

La oportunidad para Enap radica en volver a ser una empresa regional competitiva, pero ya no tan solo explotadora de gas y petróleo, sino una empresa generadora de energía para Magallanes y, por qué no, para Chile. He aquí la gran oportunidad de nuestra empresa regional. Con el apoyo del gobierno central y, que duda me cabe, también del gobierno regional Enap, se puede convertir en la empresa innovadora de energía, liderando a nivel regional y nacional el tránsito desde la energía fósil a la energía limpia. Es un transitar que tomará su tiempo, años quizá, hasta que la producción y generación de energía limpia se vuelva competitiva y esté al alcance del bolsillo de la mayoría de los magallánicos, como lo es el gas natural actualmente. Enap necesita modernizar su capacidad técnica, administrativa y humana para liderar este proceso. ¿Por qué no transformar el Fondo de Desarrollo para Magallanes (Fondema) que se financia con la explotación de nuestros recursos naturales, en un fondo para la transición hacia una región de energía limpia?

No me cabe la menor duda que nuestra actual Intendenta puede liderar este proceso, aprovechando de darle un sentido de futuro para la región en el cuidado del medioambiente. Con voluntad política regional, con la experiencia y modernización tecnológica de Enap y su riqueza humana, podemos convertir la actual crisis de nuestra empresa explotadora de combustibles fósiles, en una oportunidad de crecimiento hacia una empresa regional generadora de energías limpias. Enap es NUESTRA EMPRESA REGIONAL, la queremos con sus trabajadores y con su gran familia enapina. La apoyamos en sus desafíos.