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Enero trágico: Tomic, Frei y Leighton

El mes de enero es doloroso para los democratacristianos, pues un 3 de enero fallece Radomiro Tomic, un 26 fallece el “hermano” Bernardo Leighton, y un 26 de enero es asesinado Eduardo Frei Montalva. Tres personajes claves en la historia de Chile, del movimiento humanista cristiano chileno, de la recuperación de la democracia y la lucha contra la dictadura de Pinochet. Todos ellos líderes intelectuales de una visión de sociedad basada en el comunitarismo, en la lucha de los derechos humanos, y en la búsqueda de una sociedad más justa y fraterna, que prioriza el interés público sobre el interés privado, que aunque legítimo muchas veces atenta con la esencia del ser humano que es la solidaridad, y su dignidad.
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Por Juan Francisco Miranda jueves 28 de enero del 2016

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El mes de enero es doloroso para los democratacristianos, pues un 3 de enero fallece Radomiro Tomic, un 26 fallece el “hermano” Bernardo Leighton, y un 26 de enero es asesinado Eduardo Frei Montalva. Tres personajes claves en la historia de Chile, del movimiento humanista cristiano chileno, de la recuperación de la democracia y la lucha contra la dictadura de Pinochet. Todos ellos líderes intelectuales de una visión de sociedad basada en el comunitarismo, en la lucha de los derechos humanos, y en la búsqueda de una sociedad más justa y fraterna, que prioriza el interés público sobre el interés privado, que aunque legítimo muchas veces atenta con la esencia del ser humano que es la solidaridad, y su dignidad.
Se ha escrito mucho de estos tres grandes chilenos, hoy en la distancia parecen olvidados si no fuera por el nombre de algunas calles o monumentos, pues el Chile de hoy parece distinto, pero que en su esencia sigue siendo el mismo país desigual desde su fundación. Los avances existen, pero, en perspectiva, hemos ido avanzando lento para el imperativo moral de construir un país soberano, diverso y con oportunidades para vivir en condiciones de bienestar y felicidad.
En estos días, como en gran parte de estos últimos años, frases de actores políticos sólo muestran personalismo y discusiones estériles para el verdadero sentido de la política (la discusión de los presidentes del PC y la DC es parte de esto), que es la búsqueda de voluntades para generar justicia social y desarrollo. Al comparar la opinión sobre momentos cruciales de la historia de Chile, Leigthon, Frei y Tomic muestran a pesar de las diferencias una mirada amplia hacia tiempos mejores. Incluso en días díficiles, Leighton señala: “La vida en el exilio no es para el llanto, ni para el recuerdo triste: es para la lucha, para la esperanza, para la fe en el porvenir del país al cual no se puede volver”, y tras el retorno a la democracia, en la búsqueda de voluntades para la construcción de un gobierno que recupere el anhelo de justicia del pueblo expone: “Se trata que ningún sector pueda imponerse a otro, aun cuando lo deseara, porque encontraría en el resto una seria resistencia a todo hegemonismo, sectarismo o dogmatismo. Esta gran convergencia debe ser la meta desde ya”.
De igual forma, hoy cuando se evidencia la colusión de actores económicos, con el consiguiente daño a la fe pública y al abuso a la población, bien vale el  pensamiento de Tomic respecto a la concentración del poder del cobre antes de la chilenización de Frei y nacionalización de Allende. Tomic decía: “Los dos tercios de la economía exterior de Chile están constituidos por la actividad cuprera. Quien controla los dos tercios de la economía exterior de un país controla a ese país. Por eso es obvio que mientras pretendamos, no sólo en lo formal, sino en lo real, ser un Estado soberano, el control del cobre debe estar en manos de los poderes públicos del Estado de Chile y no en las empresas extranjeras”. Hoy en el 2016, ¿cuánta concentración del poder económico nos ha quitado soberanía?
Por último, por citar a Frei Montalva cuando señalaba que “la democracia no es el caos”, y que una Asamblea Constituyente permitiría “Encontrar un camino que nos permita ser lo que fuimos: una Patria libre y democrática, con instituciones renovadas de acuerdo a las nuevas realidades y exigencias.”
Hoy en otro siglo y milenio, sus frases y pensamientos no han perdido vigencia, a pesar de que el ambiente de desconfianza no deja poner atención en las verdaderas tareas que la Patria demanda para sus hijos.