Necrológicas

Enroque

Por Gloria Vilicic Peña jueves 30 de julio del 2020

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“En su grave rincón”, escribió alguna vez Jorge Luis Borges sobre el ajedrez, “los jugadores rigen las lentas piezas”, pero cuando el maestro del juego juega, siempre a su enemigo desmantela. Tal cual fue el efecto del enroque que el Presidente hiciera en su gabinete. Sorprendente y estratégico para los que entienden de política, desconcertante para los que sólo buscan el apoyo
desaforado en las redes sociales.

La aprobación del retiro del 10% de los ahorros previsionales de las AFP sólo cementó el desarrollo desastroso en el manejo político nacional de los partidos de la coalición de gobierno, así como también cementó la pérdida creciente de la influencia presidencial en el entablado de políticas públicas. El sistema político en
desintegración y sus actores políticos se han vuelto, claramente, parte origen del mismo problema. Un cambio de piezas del ajedrez se volvió preponderante e inevitable.

En una jugada rápida Sebastián Piñera colocó al presidente de RN en un Ministerio que le genera un área de confort a Mario Desbordes, en especial cuando ese presidente de partido se encaminaba al abismo de una derrota interna, si decidía ir a la reelección en su partido en noviembre. Ahora como por arte de magia es ministro y, en consecuencia, debió renunciar a la presidencia política partidista y a una eventual campaña. Para el observador histórico su nombramiento como ministro será el merecido premio que recibe por sus gestiones políticas, para el ojo crítico de la política, será el haberle dado una salida elegante a su tensión dentro de una RN que mayoritariamente no compartía más su liderazgo.

El segundo efecto que causó este enroque fue que el nuevo canciller es un estratega en política exterior y deberá frenar los apetitos argentinos por expandir su territorio marino, submarino y pretensiones antárticas a expensas de Chile. Para Argentina Allamand es un hombre fuerte que conversa con todos los sectores políticos, es de confianza del presidente y tiene buenos nexos con las Fuerzas Armadas. Cualquier intento de la Argentina por insistir en una expansión geopolítica chocará ahora con la acérrima resistencia del nuevo canciller.

El tercer efecto de este estratégico enroque fue el nombramiento de Pérez como ministro del Interior. Pérez cumplirá con dos labores trascendentales para el futuro del país. Por una parte llevará las políticas de interior a una convulsionada Región de La Araucanía, donde la violencia escala día a día al amparo del silencio de la prensa y en complicidad con la izquierda chilena. Retomar el diálogo sin violencia, para el desarrollo de dicha región, haciendo valer el Estado de Derecho sin diferencias étnicas entre sus habitantes, será un proceso desafiante para el Ministro. Por otra parte el nombramiento de Pérez cumple con una función mayor, cumple con la obligación de restablecer el sistema presidencial de derecho sobre un parlamentarismo de facto que ha ido expandiendo sus tentáculos cada vez más en las políticas públicas.

Finalmente el enroque fue para que el gobierno enfrente con seguridad y tranquilidad el plebiscito cada vez más cuestionable, ante la efervescencia de una izquierda cada vez más alejada del Estado de Derecho que, según ellos, coarta la voluntad popular, olvidando que es el Estado de Derecho el que garantiza los derechos individuales de los chilenos.

“El tablero demora hasta el alba (a los jugadores del ajedrez de la política) en su severo ámbito en que se odian dos colores” señaló Borges en su poema, recordándonos que “Dios mueve al jugador, y éste, la pieza” en el destino de una nación.