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Etica ecológica

Por Alfredo Soto martes 4 de diciembre del 2018

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Es una realidad que las actividades al aire libre hoy día se han instalado como un movimiento generoso y de múltiples beneficios y que se ha masificado de una manera explosiva, sentirse partícipe en los entornos naturales, disfrutando de un paseo, una caminata, una cicletada, un campamento, una actividad más específica como la pesca, la fotografía, el turismo, permite a las personas tener la oportunidad de declararse con buenos principios y buenos comportamientos al ingresar en lo posible con mínimo impacto a las áreas naturales. El tener una mínima noción de cómo debemos comportarnos en los parques y espacios verdes permite que cumplamos con ciertas leyes propias de estos mismos entornos, que son la sustentabilidad a través de comportamientos adecuados en cada uno de las actividades a ejercer.

Por lo general estas normas se cumplen y todo están atentos a que se respeten. Sin embargo y basado en recientes estudios de especialistas en materias propias de implementar en las personas una filosofía del mínimo impacto en los espacios naturales, sean estas reservas, monumentos o parques nacionales, en donde aflore al momento de ingresar, esta ética ambientalista o ecológica, nos encontramos con un fenómeno en que dichos comportamientos son relativizados bajo una serie de justificaciones (Otto Lührs 2018). Lo que se traduce en que pagado o inscrito el ingreso a una reserva natural, las personas cambian inmediatamente, pensando en que de la nada le aparece una conciencia ecológica casi meritoriamente con un grado académico, el accionar y actuar una vez más nos confirma que los impactos nocivos en bosques y senderos no está cuantificado en la cantidad de personas que lo puedan visitar sino en la educación de las personas en asumir cierta responsabilidad como visitante de aquel lugar. Todos felices y contentos mientras las actividades de la índole que fuere se lleva a cabo, sintiendo una comprensión absoluta y la gratificación de haber cumplido y sentirse participe en el cuidado de estos entornos prístinos en algunos casos o adecuados para la presencia  humana.

Según Lührs, …”la naturaleza no reconoce fronteras políticas, ni entre países, ni menos entre las áreas urbanas y no urbanas; sólo reconocen fronteras geográficas, las cuales son permeables a la circulación de energía, gases, líquidos, materia, información entrelazadas entre la vida y la muerte”… pero nuestro humano que se transforma al ingresar a un área natural, cuando retorna a su lugar de confort, es decir, a su ciudad, pueblo o donde viva en sectores urbanos, sin percibir tiene acciones y conductas que no tienen sentido con la anterior, la ética ecológica se termina y continuamos con nuestros hábitos de consumo y luego acciones desechables que se condicen con lo anterior.

Estos días ubicado en la ciudad de Porto Alegre en Brasil, he retornado y así cumpliendo 10 años de visitas intermitentes para capacitar al personal de la mayor facenda pedagógica del Brasil en áreas naturales, la reconocida “Quinta da Estancia”, una empresa familiar que se “codea” en grandes eventos de carácter mundial, que convocan a estas materias de sustentabilidad de los espacios naturales. Aquí junto a la familia Sittoni Goelzer y una treintena de guías profesionales y personal de la Facenda, toman un taller conmigo impartido en el que les permito ejercitar actividades de aprendizaje, adquiriendo así los futuros servicios socialmente responsables de calidad, mínimo impacto y libre de emisiones de carbono. Mientras tanto vamos ejerciendo materias propias de esta mirada ecológica hacia el ingreso de un parque natural, pero sin dejar de pensar en cómo ese turista, escolar o visitante en general, proyecta estas enseñanzas en sus actividades cotidianas en el lugar de origen o donde vivan. Creo que esta vez el ejercicio está completo y podemos pensar que hay que llamar la atención de todos de continuar sintiéndose respetuoso y con buenas conductas no sólo en el ingreso al espacio rural o natural, sino tener la capacidad de aplicar en nuestro entorno inmediato, en nuestro trabajo, escuela, hogar, empresa, etc. Desde esta tribuna agradecer el entusiasmo de la Quinta da Estancia, de la voluntad y ganas de aprender e intercambiar de su personal y al Brasil por darme estas oportunidades profesionales.