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Coronavirus

Falta de naturaleza, un problema

Por Alfredo Soto martes 19 de mayo del 2020
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En el transcurso del reciente fin de semana y a pesar de las intermitentes pero abundantes lluvias, me dirigí tomando todas las precauciones a recorrer las zonas periféricas de la ciudad para constatar el comportamiento de algunos ciudadanos que tratando de mitigar las incomodidades del encierro permanente, salían con sus familias a “dar una vuelta” en sus vehículos particulares, no fue difícil darse cuenta de cómo muchas familias se dirigían tanto hacia el Cerro Mirador como así también hacia el sur, en las inmediaciones de Agua Fresca, ríos San Juan y San Pedro, sitios que permanentemente son visitados por encontrarse cerca de la ciudad y por sobre todo porque tienen esa magia de conectar a las personas con la naturaleza.

No hace mucho y por varios años veníamos conversando afanosamente de los comportamientos que debíamos tener frente a la gran preocupación mundial del cambio climático y por sobre todo, de qué manera nos íbamos a ir adaptando no sólo a las condiciones que nos presente el clima atmosférico sino los efectos colaterales de permanecer siempre en un estado de tensión ante los eventos que ocurren en distintos puntos del planeta y una tendencia a permanecer preocupados, sobre todo en los  impactos en los jóvenes y niños en cuanto a que ellos se sientan ineptos y frustrados ante tanta noticia desalentadora por el planeta.

Hoy día estamos viviendo y de manera muy intensa el cumplimiento de normas sanitarias que abordan características similares en donde nuestros jóvenes y niños encerrados, se sientan de esta misma manera sin posibilidades de conectarse con la naturaleza. Pero este problema se venía abordando y ya se venían dando las señales mientras nos preocupábamos de que niños y jóvenes estén siempre conectados a la tecnología moderna y a las cosas que nos obligan a ser menos observadores del mundo que nos rodea. Irónicamente es más probable que aprendamos cosas de la naturaleza en un programa de televisión que de un paseo tan sencillo como caminar por el bosque.

Hoy día este fenómeno de falta de naturaleza se nos agudizará, pero no estamos quietos, porque con alumnos universitarios que están en pleno desarrollo de formación profesional y sobre todo en el ámbito de la educación, nos encontramos reuniendo información e indagando experiencias en otros países, y con muchos intercambios y sugerencias de cómo enfrentar estos nuevos paradigmas de la educación y de qué manera vamos a desestresar a nuestros niños y jóvenes que requieren de materias adecuadas…al parecer no sería conveniente que después de estos encierros por nuestra salud…vuelvan a encerrarse a los establecimientos educacionales, es el momento de activar con todas y reconocidas potencialidades las innovadoras materias relacionadas con las artes, la música, la poesía, la pintura y por sobre todo las excursiones a las áreas verdes de una manera consciente de lo que estamos viviendo y tomando todas las precauciones que así será, no hay vuelta de que será una realidad a enfrentar…el mundo no será igual como lo fue antes del mes de marzo, de aquí para adelante se nos presentarán nuevos desafíos y quienes tenemos la misión de educar debemos estar prepararados, profesores y educadores deben a contar desde ahora y ya que estamos hablando de la naturaleza “recoger sus patas traseras para de un salto enfrentar los nuevos desafíos de la educación”. No permitamos sentirnos solamente victoriosos porque contrarrestamos la presencia de una pandemia, sino de sus efectos y sobre todo de sus aprendizajes para enfrentar de buena manera, el próximo desafío: la inserción a un nuevo paradigma.