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Fidel

Por Carlos Contreras martes 29 de noviembre del 2016

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A los 90 años dejó de existir Fidel Castro Ruz y, naturalmente, su partida no ha dejado indiferente a nadie. Paradojalmente su deceso se produce a la par con la información que da cuenta que Chile es el país, por lejos, con mayor inequidad de los integrantes de la famosa OCDE y eso que hemos mejorado desde la última medición efectuada el año 2007…el último país de 36.
No pretendo hacer una apología política de Castro, la cual por cierto tendría claros y oscuros, pero sí me parece necesario reflexionar en torno al sujeto más allá del personaje.
Es efectivo que en Cuba nadie se muere de hambre y que las necesidades básicas las cubre el Estado, independiente que muchos podrán criticar la circunstancia que un sistema así destruye el individualismo, la libre empresa, la creatividad y el desarrollo…La realidad es que el fundamento básico del socialismo dice relación con estas protecciones básicas que nuestro Estado chileno no tiene y no con otros elementos u objetivos que, eventualmente, podrían bus-
carse como por ejemplo en el deporte, disciplina en que Cuba también ha tenido presencia mundial.
Por otro lado es necesario decir que muy pocos hombres y mujeres establecen y persiguen sueños colectivos, pues normalmente los sueños son personales: mayor dinero o riqueza, salud o diversión. Pocos son los que buscan un bienestar mínimo para la gente y se acercan siquiera un poco a lograrlo.
Así las cosas me parece necesario indicar lo que sigue: el régimen cubano y su medicina ha permitido que muchos chilenos superen problemas de salud que, de haber sido tratados en Chile, habrían dejado en la ruina a la familia y sin resultados bondadosos; la garantía de salud y educación gratuita es una aspiración humana que pocos han podido lograr, pero sí existen en regímenes de corte capitalista, para ser justos, pero ello ha sido consecuencia del sistema y sus necesidades de subsistencia y no del empeño de un hombre.
Es cierto que no toda persona está obligada a vivir en una situación de igualdad que está muy por debajo del nivel al que aspira, pero no podemos desconocer que, al menos en nuestro país, un porcentaje importante de la población sería inmensamente feliz en dicha circunstancia, y los demás, pueden ir a donde les plazca para desarrollar su proyecto personal.
No me queda claro lo bueno o malo que era Fidel Castro, pero debe ser el único ser humano que ha perseguido su sueño colectivo y lo ha alcanzado, y sólo por ello merece destacarse hoy en una sociedad carente de sueños colectivos… respecto de su forma de gobierno, la historia lo juzgará.