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Fin del “Bolchevique chileno”

Por José Luis Saavedra jueves 2 de marzo del 2017
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La palabra bolcheviche es rusa, y proviene de “bolshevik, que significa “mayoría”. Los bolcheviques tomaron el poder en Rusia en el año 1917, tras la Revolución Sangrienta, que les quitó a los zares su mandato real, lo que obligó al último Zar o Rey de Rusia abdicar, poniendo fin a tres siglos de dinastía Romanov.
A un centenario (1917-2017) de este nefasto acontecimiento mundial; en nuestro país existe paradójicamente una “nueva mayoría” por ello el que todavía es miembro de ella, es un “Bolchevique chileno” que pronto, conjuntamente con su conglomerado político dejará de existir en la realidad geopolítica chilena. En cuanto a la fenecida revolución de la antigua mayoría, como datos curiosos podemos recordar que el Poder lo dividieron entonces entre el gobierno provisional, formado por los parlamentarios en ejercicio, y la red soviética, liderada por los socialistas (soviet era el nombre de los consejos obreros de trabajadores). El arreglo, en todo caso, no impidió que el país siguiera sumergido en un desbarajuste social y económico de proporciones.
Este mes de marzo se cumplirán tres años de mandato del actual gobierno de la Nueva Mayoría chilena; para ser positivo como “obras” podemos señalar que se gastaron millones y millones de pesos en hacer un “constitucionario con figuras de animales” y la Nueva Constitución brilla por su ausencia; se anunció con bombos y platillos “la desmunicipalización de la educación” proyecto que también dice “Siga participando”.
Diré un último ejemplo para graficar el fracaso de la revolución bolchevique chilena: la inexistencia de la fibra óptica, tan básica en este siglo XXI. Los bolcheviques rusos crearon la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, arrastrando eso sí unos nueve millones de muertes de por medio (lo podemos comparar en cifra con la población de la ciudad de Santiago completa que se fue al mundo de los espíritus gracias a la revolución). Entre tanto, intentaron secular Rusia por secretaría, igual que lo quieren hacer aquí los Comunistas como Camilita Vallejo. Incluso juzgaron públicamente a Dios, y tras un proceso de cinco horas lo condenaron a muerte por genocidio y crímenes de la humanidad. El día siguiente, la pena fue ejecutada por un pelotón de fusilamiento  que disparó ráfagas al cielo de Moscú. El primer gobierno marxista de la historia se había instalado, hasta ahora que tenemos uno chileno denominado “Nueva Mayoría”. Parafraseando al ex Presidente de la República de Chile, Sebastián Piñera, “comprendo la desesperación de algunos sectores de la Nueva Mayoría, pues muchos de ellos no conocen la palabra trabajo. Han vivido e intentan seguir viviendo de las prebendas del Estado y le tienen terror a volver a ser ciudadanos comunes y corrientes, y tener que volver a ganarse la vida como la inmensa mayoría de mis compatriotas”. Digo la verdad, aunque se moleste el actual gobierno con mi lenguaje.