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Gran oportunidad

Por Diego Benavente viernes 8 de junio del 2018

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Sin duda los alimentos pueden significar una gran oportunidad para las regiones sureñas, dadas las especiales características geográficas, climáticas e identitarias de los distintos territorios. Lo anterior se refuerza aún más, si se considera el avance sostenido del cambio climático y su efecto sobre el clima, lo que provoca cambios importantes, pero también muchas oportunidades para cultivos y especies que hasta hace muy poco ni se imaginaba.

Como se comentó en la reciente Cumbre en Lima, si bien en el mundo se desperdicia un tercio de los alimentos que se producen, en 30 años más, se requerirá un 50% más de alimentos. Además se viene una revolución en la forma de producir los alimentos. Por lo tanto, el gran desafío es poder generar una agricultura sustentable que además consiga mejorar la calidad de vida en el campo. Por lo tanto, en lugar de estudiar lo que muchas veces no se requiere, esto amerita que se haga foco en como estos cambios afectarán positivamente a cada región y sus territorios agroclimáticos, creando oportunidades que pueden ser una poderosa herramienta de desarrollo.

Por ejemplo, un estudio desarrollado por Fundación Chile en conjunto con Adimark llamado “Chile Saludable III”, señala que los frutos nativos como el maqui, la murta y el calafate poseen ventajas superiores en cuanto a antioxidantes y fibra dietética en comparación con los berries tradicionales. Son estas las oportunidades que se deben aprovechar sistematizando los procesos, de modo que se puedan producir de manera eficiente, sustentable y económicamente rentable.

El sur de Chile cuenta con grandes oportunidades para potenciar los atributos funcionales para el desarrollo de productos e ingredientes con beneficios para la salud. Además, según el estudio de Fundación Chile, una demanda permanente de los berries nativos podría establecerse mediante la incorporación de un valor agregado que sea atractivo y conserve las características de calidad de las materias primas.

Algunas ideas de lo que podría comercializarse son: bebidas energizantes, bebidas antioxidantes, té orgánico, frutos deshidratados, entre otros. Sin embargo, para poder abordar la demanda de los productos nativos en Chile es clave asegurar la sustentabilidad de la industria a través de la domesticación de las especies nativas, lo que ya ha estado ocurriendo con algunas iniciativas experimentales.

El maqui ya es ampliamente reconocido por sus propiedades positivas para la salud humana, con alto contenido de antioxidantes lo que le ha dado el apelativo de “súper fruta”, que está muy sobre otras bayas y frutos como la mora, los arándanos, la grosella lo que hace presagiar sin duda, un aumento en su cultivo.

Una alternativa de modelo de negocio para la producción de alimentos saludables en base a la asociatividad y a un encadenamiento productivo, es a lo que aspira el proyecto de la agrupación mapuche Lof Kumikir en la comuna de Curarrehue, región de La Araucanía. La iniciativa -bautizada “Mawiza Newen”- bajo convocatoria de la Fundación para la Innovación Agraria (Fia). Con esto, como lo explica Ulises Caamaño Kumikir, el joven presidente de la agrupación, ellos buscan construir un modelo de agronegocio asociativo y sustentable, por medio de la organización de un grupo de hombres y mujeres recolectores de frutos silvestres, descendientes de una familia mapuche que durante generaciones ha construido su devenir histórico a través de la vinculación armónica y respetuosa con la naturaleza y el bosque nativo.