Necrológicas
  • Carlos Warner
  • Filomena Cárcamo

Gritemos juntos “No más Afp!”

Por Gabriel Boric domingo 26 de marzo del 2017

Compartir esta noticia
100
Visitas

Este domingo miles de chilenos volverán a salir a las calles, para decir fuerte y claro “NO MÁS AFP”, un sistema directamente heredado de la dictadura cívico militar y parte muy importante de la maquinaria que “monetizó cada aspecto de nuestra vida y privatizó lo social”, como dijo el periodista Carlos Tromben. Pero, ¿cómo fue que este sistema, uno que no garantiza jubilaciones dignas, se instaló y sigue en vigor después de casi cuatro décadas?

Debemos remontarnos al día 14 de octubre de 1980, cuando José Piñera, un economista más de los llamados “Chicago boys” y entonces ministro del Trabajo y Previsión Social, presentó ante la Junta Militar un proyecto que cambiaría por completo como los chilenos perciben y viven la vejez. Se sabe que Pinochet le preguntó a Piñera: “En qué otro país existe un sistema como el que está proponiendo?” La respuesta fue: “En ninguno”.

Pero el sistema de AFP no fue el producto de un capricho o de una improvisación. La primera misión de José Piñera como ministro del Trabajo de la dictadura era debilitar el movimiento sindical. Y lo siguiente fue la privatización del sistema de seguridad social, como una forma de conseguir dineros frescos para la economía interna. Así nacieron las AFP, sistema que no fue concebido realmente para administrar y hacer crecer las pensiones de los chilenos, sino crear una gran reserva para desde allí sacar fondos para inversiones en el sector privado. La seguridad social pasó de redistribuir ingresos a transformarse en un instrumento de negocios para la élite con los recursos de todos los chilenos. Bueno, de casi todos, pues las Fuerzas Armadas fueron eximidas de este sistema y siguen cotizando de la misma manera que antes lo hacíamos todos.

En el marco de este sistema lo importante no son los ahorrantes y su jubilación digna, sino la conservación del modelo imperante, porque las AFP son justamente uno de sus principales pilares. En el nombre del mercado se ha dejado en la pobreza a un número creciente de adultos mayores y hoy los chilenos le temen a una etapa que debiera ser de tranquilidad y disfrute al final de la vida. El actual modelo de pensiones se basa en el individualismo, dejando de lado todo sentido de solidaridad y cuidado social para uno de los sectores más vulnerables de la sociedad, el de los ancianos.

Nuestros ahorros de toda la vida se convierten en capital especulativo en la gran ruleta del mercado bursátil y las AFP socializan abundantemente las pérdidas, pero muy poco las ganancias. El hecho es que ya hay una generación a la que le vendieron sólo bondades y que hoy está cobrando pensiones miserables. Y los controladores de este sistema, que fue montado en la época más oscura de nuestro país, pretenden seguir obligando a todo el resto de los chilenos a seguir ese destino.

Es por esto que hacemos nuestro el llamado, surgido desde una ciudadanía cada vez más consciente y empoderada, a cambiar la forma en que cosechamos el esfuerzo de toda nuestra existencia. Dejaremos nuestro descanso dominical y uniremos nuestra voz a la de muchos otros para gritar, a lo largo y ancho de nuestro país, “NO MÁS AFP!”.