Necrológicas
  • Carmen Alvarez Alarcón
  • Valeria Aguilar Díaz

¡Happy birtdhay, Gendarmería!

Por Jorge Abasolo lunes 11 de julio del 2016

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En dependencias del ex Congreso Nacional se llevó a cabo el lanzamiento del libro”105 años de Gendarmería”, merecido homenaje a estos celosos guardianes de la ley. Sin duda, un libro más entretenido que un día feriado. Escrito por mi amigo Juan Guillermo Prado, el opúsculo da cuenta de los inicios difíciles de esta institución, pues en tiempos de la Colonia, la cárcel de Santiago, situada en el actual edificio de la Municipalidad de Santiago (frente a la Plaza de Armas), era un lugar repugnante. Los baños eran tan asquerosos que era frecuente encontrarse con moscas en el W.C. haciendo arcadas.
Digamos que ya hacia el año 1910, el escritor Julio Vicuña Cifuentes publicó el primer estudio acerca del “coa”, argot del hampa chilensis. Este coa equivale al lunfardo argentino, a la “replana” del Perú, al “pachuco” de Costa Rica; al “giria” del Brasil o al “slang” de los gringos. Y el libro nos sopla que la palabra cana (cárcel) proviene del lunfardo, que el “curioso” es el juez o que el “boticario” es el reloj. Me sorprenden los nombres que los patos malos asignan a ciertas cosas. Por ejemplo, cuando las mujeres andan con la regla, ellos dicen que las atacó “el romadizo inglés”.
Como los malos hábitos son de vieja data, consignemos que uno de los primeros convictos de alcurnia fue…¡un político! En efecto, hacia el año 1823 se tuvo que encarcelar al senador José María Novoa de Artigas, por el delito de bigamia. El propio congresal admitió que era más caliente que el diablo con tifus, y como los pitutos son tan viejos como la injusticia, el hombre fue indultado por el Presidente José Joaquín Prieto.
Para las mujeres de vida ligera (casi corriendo), existió la “Casa de Recogidas”, situada en la actual Plaza Vicuña Mackenna. Hasta allá llegaban las hetairas arrepentidas por su mala vida, aquellas enviadas por la justicia en su calidad de “mujeres públicas”, de aquellas que gustaban hacer muchas cosas pecaminosas, la mayoría de ellas en posición horizontal.
Se sabe de una de iniciales P.U.T.E. que era madre de 7 niños y todos de diferente padre. Ella justificó su comportamiento al alguacil de la época que una caída la tenía cualquiera, aunque todo indica que esta mujer se lo llevaba en el suelo.
Mis parabienes al senador y amigo Antonio “Toño” Horvath, sin cuyo concurso este libro jamás hubiese podido ser publicado.
Y mil gracias a don Tulio Arce Ayala, actual director nacional de Gendarmería, que tuvo la gentileza de regalarme un ejemplar dedicado de este didáctico libro.
Además, me concedió gentilmente una entrevista en su propia oficina, la que llevaremos a cabo la próxima semana.
Allí aprovecharemos de conversar “detenidamente”.