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Humor y Política

Por Jorge Abasolo lunes 26 de febrero del 2018

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Las anécdotas políticas son de vieja data.
En cierta ocasión le preguntaron a Luis XIV por qué en determinados países la Ley permitía al soberano ocupar el trono a los catorce años, en tanto que se le impedía casarse hasta no haber cumplido los dieciséis.
La respuesta sobrevino al instante:
-Será porque es mucho más difícil gobernar a una mujer que a una nación.
Nunca me he explicado las salidas de madre de ciertos jefes de Estado o políticos de importancia, a quienes suponemos mínimamente educados. En abril del año 2008 y ante una eventual derrota electoral, el Primer Ministro italiano Silvio Berlusconi señaló:
-”Respeto demasiado la inteligencia de los italianos para creer que haya tantos coglioni (huevones) que voten en contra de sus intereses”, dijo…ofendiendo de un zuácate a quienes no votaron por él. O sea, cerca de la mitad del país.
El general Joao Figueirero, tras ser elegido Presidente de Brasil, en 1979, demostró de inmediato tener un gran talento para cometer gazapos gramaticales. En conferencia de prensa señaló:
-“Pienso introducir la democracia en este país. Y encarcelaré y aplastaré a cualquiera que se oponga”.
Siendo Presidente de Uruguay, Jorge Battle llegó muy lejos con uno de sus exabruptos al señalar: -”La situación argentina es un problema de los argentinos, que son una manga de ladrones, desde el primero hasta el último”.  Más tarde tuvo que disculparse públicamente.
Ahora, ¿cómo andamos por casa?
Nuestro sótano político es copioso en anécdotas, salidas oportunas y pullas varias.
Allá por el año 1939,  Luis Undurraga Correa ingresó al Partido Liberal, del cual llegaría a ser su presidente. Hábil polemista, fue un diputado acucioso y de temer.
Lo que relato a continuación ocurrió en los comienzos del segundo período del general Carlos Ibáñez (1952-1958) La ciudad de Iquique se debatía entre la miseria, la cesantía y el descontento. La zona reclamaba ayuda para sobrevivir en forma de franquicias tributarias y aduaneras.
Para tratar estos temas se organizó una gran asamblea pública en el Teatro Municipal de la ciudad. En representación del Ejecutivo concurrieron el ministro de Interior, Guillermo Del Pedregal y el de Justicia, Santiago Wilson.
La principal figura de la oposición fue el diputado liberal por Iquique, Luis Undurraga Correa.
El diálogo entre Del Pedregal y Undurraga fue tenso y muy áspero. En un momento determinado Undurraga acorraló con su reconocida agresividad verbal al ministro del Interior. Del Pedregal se estaba viendo por las cuerdas.
Entonces el de Justicia quiso salir en su ayuda, pero Undurraga lo detuvo en seco para espetarle:
-Tú no te metas. Esta es pelea de perros grandes, no de quiltros.
Esta anécdota volvió a cobrar vigencia en las procelosas aguas políticas de los años de la Unidad Popular.  En un programa de televisión muy visto, el entonces presidente del Partido Nacional, Sergio Onofre Jarpa, se entreveró en ácida polémica con el senador socialista Carlos Altamirano. Aníbal Palma (PR) quiso salir en defensa de Altamirano, pero Jarpa le retrucó:
-Esta es pelea de perros grandes, no de quiltros.
¿Simple coincidencia…o Jarpa conocía de la anécdota de Lucho Undurraga?
Me inclino a creer lo segundo.