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Infancia: no hay espacio para más excusas

Por Gabriel Boric domingo 13 de enero del 2019

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Día a día el trabajo que hemos empujado en infancia va tomando forma. Esta semana recibimos una tremenda noticia: el Consejo Regional de Magallanes aprobó por unanimidad los recursos para la construcción de una residencia para niñas, niños y jóvenes con énfasis en salud mental, la que tanta falta nos hacía en la región.

Luego del cierre del Hogar Miraflores en el año 2017 nos quedamos sin un hogar residencial para niñas, niños y jóvenes mayores de 6 años en Punta Arenas. Eso significó un tremendo retroceso y un profundo daño a nuestros pequeños en Magallanes. Conocidos fueron los casos donde jóvenes institucionalizados fueron enviados a Puerto Natales o Santiago, con el consecuente desarraigo de sus familias y todos los traumas asociados. Fue y ha sido un desastre para ellos y sus cercanos. En los últimos años hemos conocido casos horribles y yo no estoy disponible a que esto siga pasando. Hoy aproximadamente 6.400 niños y niñas viven en el sistema residencial y son sujetos de la protección estatal. De ellos, 800 residen en Centros de Administración Directa del Estado y los otros 5.600 niños residen en hogares de Organismos Colaboradores Acreditados.

A lo largo de la historia se ha considerado a la infancia como objeto de caridad. Es tiempo de un compromiso real con la infancia que aborde su desarrollo desde una perspectiva integral de derechos y donde las políticas públicas estén centradas en terminar con la vulneración de derechos que hoy día vive la infancia pobre, la infancia indígena, la infancia migrante, la infancia en general.

Problemas tan profundos han sido los que han motivado el trabajo que estamos realizando junto a mi equipo en esta área. Por eso decidimos a principios de 2018 sumarnos, junto a otros parlamentarios y parlamentarias y a representantes de la sociedad civil, al Acuerdo Nacional por la Infancia. Hay ciertos temas en el país que son prioritarios y que no pueden ser tratados con mezquindad y éste es uno de ellos.

Aquella instancia finalizó con la entrega de 94 propuestas que de concretarse como ha sido comprometido por parte del Gobierno, mejorará sustantivamente la calidad de vida de los niños, niñas y adolescentes más vulnerables de nuestro país. Y ese compromiso lo estamos cumpliendo en el Congreso en un trabajo legislativo permanente que ha generado esfuerzo, pero que nos satisface profundamente porque estamos convencidos que cada gestión puede cambiar para bien la vida de ellas y ellos. Les hemos fallado muy prontamente en sus vidas, estamos obligados a reparar ese daño.

Nuestra pega apunta hacia el interés superior de los niños, niñas y adolescentes vulnerados en sus derechos, la mejora de los estándares de los hogares residenciales y el cambio estructural del actual sistema de financiamiento terminando con la nefasta lógica del voucher.

Hemos presentado un proyecto de Ley de estatuto integral contra la violencia infantil. Hoy se ha abordado la violencia contra niños, niñas y adolescentes desde el punto de vista punitivo, el proyecto pretende incorporar medidas de prevención y reparación de aquellas conductas que atenten contra la integridad de ellos, así como operativizar los principios contenidos en la Convención de los Derechos del Niño en materia de violencia en todas sus formas.

Esta semana, en la misma línea de trabajo, nos reunimos con James Hamilton y Vinka Jackson quienes han liderado la iniciativa del proyecto de ley que establece la imprescriptibilidad de delitos sexuales contra menores de 18 años. Apoyamos la iniciativa porque el abuso contra niños y niñas genera efectos permanentes en el tiempo y requiere reparación, no podemos tratar este tipo de delitos con la liviandad con la que lo hemos hecho hasta ahora, es tiempo de hacer mejor las cosas.

Además en Magallanes esperamos que este 2019, tal como pasó con la aprobación del Core para los recursos de la nueva residencia con énfasis en salud mental, podamos tener nuevos anuncios que puedan mejorar la calidad de la niñez en nuestra región. Estamos totalmente disponibles a seguir trabajando para lograr este fin.

Como país estamos en deuda con los niños, niñas y adolescentes y ellos y ellas no pueden seguir esperando. Quienes estamos en política tenemos el deber de ponernos de acuerdo. No hay espacio para más excusas.