Necrológicas
  • Matilde Cárdenas Santana

La chifladur@ de Internet

Por Jorge Abasolo lunes 10 de junio del 2019

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En la teoría moral, enunciada por Aristóteles cuatro siglos antes de Cristo, quedó meridianamente claro que el ejercicio virtuoso de una actividad se podía definir como el término medio entre el exceso y el defecto, vale decir, una forma de equilibrio susceptible de aplicarse a diversas conductas humanas.

Así, por ejemplo, la valentía sería el término medio entre la temeridad y cobardía.

Han pasado siglos y, sin embargo, la concepción aristotélica merece ser recordada a propósito de hechos y acciones de la vida contemporánea vinculados con personas que se convierten en usuarios dependientes de computadoras, celulares, facebooks, WhatsApp y cuanta tontera tenga unas cuantas teclas.

Huelga decir que en nuestro país, durante el curso del bienio 2015-2016 se ha registrado un aumento del 17% en el número de consultas relativas a trastornos imputables al uso desmedido de recursos digitales.

A su vez, la psicóloga Laura Jurkowski, especialista en adicciones a Internet y fundadora del Centro ReConectarse, destacó que los trastornos que se observan en estos pacientes son semejantes a los que sufren los adictos a sustancias, es decir, revelan irritabilidad y ansiedad, que se agudizan si no pueden conectarse a Internet, lo que afecta la vida familiar, escolar y laboral.

Corresponde agregar que la mera prohibición doméstica del uso de la computadora no soluciona el problema, sino que -las más de las veces- lo agrava.

En consecuencia, se hace imprescindible que los padres y los educadores, esenciales en esta fase del desarrollo humano, atendamos a los adolescentes en el cuidado y manejo del tiempo en que se exponen a las nuevas tecnologías. La moderación debe ser acompañada por la apertura de otras opciones, como las actividades lúdicas, deportivas u otros aprendizajes.

De ese modo, se estará actuando preventivamente frente a una dependencia que podría llegar a ser muy nociva.

El relato que viene a continuación, ha sido extractado de la más cruda y potente realidad. Corresponde al diario de vida de un niño chileno habitante de Codegua, en la sexta región:

– Anoche mi mamá y yo estábamos sentado en la sala hablando de muchas cosas.

En medio de la conversación surgió el inevitable tema de la vida y la muerte.

Le dije que de una cosa estaba seguro en torno a los seres humanos: que todos vamos a morir. Es el desgarro del ser humano, pues de lo único de lo que se está seguro, es que vamos a morir y dejar la realidad terrenal.

En un momento de la conversación le dije:

– “Mamá, nunca me dejes vivir en estado vegetativo, dependiendo de máquinas y líquidos que van a una botella.

Si me ves en ese estado desconecta todos los artefactos que me mantienen vivo; y bota todos los líquidos de los cuales dependa. Ante eso, prefiero morir”.

Entonces, mi mamá se levantó y me clavó los ojos con cara una sorpresa que jamás le había conocido, y procedió a desconectarme: el celular, el Internet, el TV cable, el DVD, el iPod, y el Play Station. Como si fuera poco me botó: el whisky, el vodka, el cognac, el tequila y las cervezas que estaban encima de mi cama.