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La Escritura

Por Jorge Abasolo lunes 9 de septiembre del 2019

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Siempre que me preguntan por qué escribo, mi respuesta es la misma: porque la escritura logra que uno se conozca mejor. El ser humano es un pozo sin fondo y buscarse de manera incesante se transforma en un juego mágico donde el ganador es siempre uno mismo. ¿Qué mejor?

Lo fascinante del acto de escribir es el desafío de encontrarse con la página en blanco. En nuestros tiempos, con la pantalla en blanco y poder balbucear un par de ideas. Luego esas ideas se entrelazan y asoman los personajes con vida propia que hasta para uno mismo llegan a ser desconocidos.

¿Cómo poder expresar en pocas palabras lo que me ha enseñado la escritura?

Vale la pena el intento.

El acto de escribir me ha enseñado que siempre existen tres enfoques en cada historia: mi verdad, tu verdad y LA VERDAD.

ESCRIBIR me ha enseñado que toma mucho tiempo llegar a ser la persona que uno desea ser.

ESCRIBIR me ha enseñado que la vida es un largo viaje hacia uno mismo.

ESCRIBIR me ha enseñado a ser más tolerante y ponerme siempre en el lugar de los demás.

ESCRIBIR me ha enseñado que es más fácil reaccionar que pensar.

ESCRIBIR me ha enseñado que es fácil saber cuándo se está por el camino correcto: generalmente este camino es cuesta arriba.

ESCRIBIR me ha enseñado que las utopías no son colectivas. Son personales.

ESCRIBIR me ha enseñado que nuestros deudos pueden estar muy cerca de nosotros.

ESCRIBIR me ha enseñado que a través del whatsapp, el twitter o el correo electrónico se pueden descubrir personas admirables.

ESCRIBIR me ha enseñado que las personas que menos esperamos, son las primeras en apoyarme en los momentos más difíciles.

ESCRIBIR me ha enseñado que se requiere años desarrollar la confianza y un segundo pulverizarla; y que la mentira es la peor enemiga de esa confianza.

ESCRIBIR me ha enseñado que llorar no es de maricones, que el soñar es un derecho y que la esperanza no tiene edad.

ESCRIBIR me ha enseñado que una cena opípara en el más exótico de los restaurantes, no vale tanto como comer un pollo arvejado, en grata compañía y…escuchando jazz.

ESCRIBIR me ha enseñado que es más importante que me perdone a mí mismo a que otros me perdonen. El perdón hacia uno mismo es más exigente.

ESCRIBIR me ha enseñado que el humor no es más que una actitud ante la vida, tan importante como la más seria.

ESCRIBIR me ha enseñado que la madurez tiene que ver más con la experiencia que hemos vivido y no tanto con los años que hemos cumplido.

ESCRIBIR me ha enseñado que hay dos días a la semana por los que no debemos de preocuparnos: ayer y mañana. El único momento valioso es el ahora.

ESCRIBIR me ha enseñado que no porque una persona no te ame como tú quieres, esa persona no te ame con todo su ser.

ESCRIBIR me ha enseñado que dos personas pueden ver la misma situación, y ver algo totalmente diferente.

ESCRIBIR me ha enseñado que las mejores cosas suceden cuando menos lo esperas.

ESCRIBIR me ha enseñado que no hay que llorar porque ya se terminó, sino sonreír porque sucedió.