Necrológicas
  • Sergio Enirque Rivera Pizarro
  • Marta Figueroa vda. de Nazar
  • Manuel Joaquín Dehays Bilbao
  • Eligio del Carmen Cárdenas Arismendi
  • Rodrigo Vásquez Alvarez
  • José Oscar Llancapani
  • Bernardo Zenteno Zenteno

La izquierda entró en pánico

Por Gloria Vilicic Peña jueves 11 de octubre del 2018

Compartir esta noticia
126
Visitas

El pánico se apoderó de los comentaristas de izquierda tras la primera vuelta electoral en Brasil. El país más grande de Latinoamérica parece inclinarse súbitamente por los valores conservadores, que tanto odian los colectivistas-comunistas. “La bancada religiosa, ruralista y militar”, epíteto otorgado por la izquierda al partido de Bolsonaro, que hasta la semana pasada era considerado residual, alcanzó más de 50 diputados.  La izquierda brasileña, entre tanto y a la espera de la segunda vuelta electoral, fracasó estrepitosamente en rescatar a la ex Presidenta Dilma Rousseff, derribada de su cargo en 2016, en su intento de volver al Congreso como senadora. La candidata del Partido de los Trabajadores alcanzó apenas 15,3% de los votos de su circunscripción electoral y bastión de su partido. Mientras tanto Jair Bolsonaro  obtuvo el 46,03% de los votos en primera vuelta, muy alejado de Fernando Haddad con el 29,28% de apoyo. ¿Un fracaso total de la izquierda y un éxito contundente de la derecha? Siempre anda algo mal en política, según la izquierda, cuando algún candidato que no comparte su ideología, se alza como favorito. El diagnóstico es entonces lapidario: ¡La democracia está en crisis, en peligro!

¿Éxito de un candidato populista? ¿Electores engañados o desconcertados? ¿Por qué votó la mayoría de los brasileños por un candidato que tiene claras posiciones políticas, muy, pero muy alejadas de la izquierda socialista. “Brasil por encima de todo, Dios por encima de todos”, es uno de los lemas de Bolsonaro. ¿Un programa de corte nacionalista y religioso? El pánico se apodera de la izquierda porque los brasileños priorizan los temas económicos sobre el resto de su agenda ideológica. Reducción de la deuda pública en un 20% mediante privatizaciones y concesiones al sector privado. Eliminación del déficit público a través de una reforma al régimen de jubilaciones mediante la creación de un sistema paralelo de jubilación por capitalización. Descentralización del poder en favor de una mayor fuerza económica a los estados y a los municipios. La izquierda entró en pánico porque los avatares del “Neo Liberlismo”, entre ellos la bolsa de Sao Paulo subió fuertemente en los últimos días, mientras el Real, la moneda brasileña, se fortalece frente al Dólar americano. ¿Qué duda cabe? Los brasileños estarían padeciendo del síndrome de Estocolmo. Secuestrados contra su voluntad por el sistema de libre mercado, desarrollan una relación de complicidad y un fuerte vínculo afectivo con los secuestradores de la derecha económica: “Gran parte de la culpa la tiene la élite política y económica que se embarcó en un gigantesco mecanismo de corrupción”, aseveró en comentarista de izquierda Daniel Matamala en su programa 360°, olvidando agregar que fue la élite política de la izquierda que fomentó y practicó la corrupción en ese país. También para la izquierda regional, el culpable del éxito de Bolsonaro radica en el modelo “neo liberal que se desvinculó de la gente”. 

La izquierda entró en pánico, porque sus paradigmas ideológicos no pueden ni quieren explicar los resultados electorales en Brasil a la luz de la evidencia. Al pueblo, al ciudadano común y corriente le interesa principalmente la seguridad económica, la familia y la salud (Sura Barómetro de felicidad, octubre 2018), otros temas no están en las prioridades populares. Algo anda mal, según la izquierda, pues el 42% de los chilenos, bajo el sistema neo liberal se siente feliz y 58%  siente que bajo el mismo sistema será más feliz en el futuro. En una estrategia ya conocida la izquierda intentará, entonces, destruir la imagen de Bolsonaro, desacreditando a sus seguidores: Jóvenes egresados y titulados del sistema público de educación, la clase media esforzada y emergente económicamente, minorías religiosas que aprovechan las nuevas libertades para pregonar públicamente su credo, como lo hacen los evangélicos. Entre los adherentes de Bolsonaro los argumentos se repiten: él impondrá orden para proteger a “los ciudadanos “ de la delincuencia, defenderá los valores de la familia tradicional y es un político “honesto”, que no está involucrado con escándalos de corrupción.   La izquierda entró en pánico, pues su ideología dejó de convencer a la mayoría de los brasileños. La izquierda chilena entró también en pánico, porque puede que pronto tampoco convenza más al electorado chileno.